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Con un pan debajo del brazo

Normalmente suelo comprar el pan en una pastelería que está muy cerca de mi casa pero, hoy, ha dado la casualidad de que tuviera que ir al supermercado a por varios ingredientes que necesitaba para que comprara, también, un par de barras de pan en AhorraMás. Ya lo había hecho otras veces pero no me di cuenta de cierto detalle hasta que llegué a casa y dejé la compra en la encimera. Entre un montón de productos, allí estaban dos barras de crujiente pan con un bonito envoltorio en el que ponía bien grande ‘Barra de horno’.

Para bien o para mal, de forma inconsciente, mi cabeza analiza gran mayoría de los mensajes que me llegan. Siempre pienso si están bien redactados, si se ajustan al contexto, a la intención del emisor. A mi familia esto le llama enormemente la atención y no se explica cómo puedo vivir así, ‘disfruta de la vida’, me dicen. Sin embargo, no me cuesta ningún esfuerzo y por otro lado, me gusta reflexionar sobre el lenguaje, me entretiene. ¿Será deformación profesional?

‘Barra de horno’… Sonaba bien pero había algo que me chirriaba en ese rótulo. Si, hasta donde yo sé, el pan se debe cocer siempre en un horno, ¿por qué le ponen el añadido ‘de horno’? Es una perogrullada. Es como decir, ‘tostadas de tostador’ o ‘helado de congelador’.

La razón -intuyo- es intentar darle autenticidad al pan que se vende en este supermercado, se quiere indicar que no viene de una panificadora externa, que está hecho en el propio supermercado (realmente es así) y que los responsables de su elaboración cuidan y miman el proceso. Si, realmente, estoy en lo cierto, faltaría otro complemento a la palabra ‘horno’ y es ‘propio’: ‘Barra de horno propio’.

Mala redacción, mala comprensión (VI)

En los periódicos, por alguna extraña razón, las cifras suelen bailar con una facilidad pasmosa. Veamos este ejemplo:

Evidentemente, un feto no puede tener 16 meses. Basta añadir la palabra ‘ahora’ para solucionar el malentendido: ‘La pequeña, que tiene ahora 16 meses, fue intervenida en Barcelona’. (El País, 13 de marzo de 2012).

Mala redacción, mala comprensión (V)

Comenzamos esta nueva entrega con una colección de errores aparecidos en la portada del diario ‘El Mundo’. Vamos a analizarlos:

El primero de ellos tiene un vulgarismo que horroriza nada más verlo puesto que se utiliza ‘pobrísimo’ en lugar de ‘paupérrimo’. (‘El Mundo’, 7 de febrero de 2012).

La forma ‘porqué’ es siempre un sustantivo y, como tal, puede llevar determinantes. Por ejemplo: ‘Explícame el porqué de tus acciones’. En este caso se trata de una preposición seguida del pronombre interrogativo ‘qué’ y puede aparecer tanto en oraciones interrogativas directas como en proposiciones interrogativas indirectas. La forma correcta de redactarlo es: ‘El presidente asturiano explica a los lectores […] por qué adelanta los comicios’. (‘El Mundo’, 7 de febrero de 2012).

Una pequeña errata subsanable fácilmente, basta eliminar la palabra ‘llevó’. (‘El Mundo’, 4 de marzo de 2012).

Nueva errata publicada en portada el mismo día que la anterior, ésta es más grave por dos razones. La primera, evidente, la palabra ‘hija’ es femenina y, la segunda razón es que no está claro de quién es el novio, si de su antigua esposa o del novio de la hija. (‘El Mundo’, 4 de marzo de 2012).

Y la tercera de ‘El Mundo’ en este 4 de marzo: ‘Tras una década de excavando’, mejor: ‘Tras una década de excavaciones’. (‘El Mundo’, 4 de marzo de 2010).

Mala redacción, mala comprensión (IV)

Seguimos completando nuestra colección de recortes de prensa con ejemplos de mala redacción con el mero objetivo de tomar conciencia de lo importante que es escribir bien y de cómo podemos mejorar nuestra forma de redactar.

Tal y como está redactado este titular, no tengo ni idea de qué es lo que quiere expresar ni, tampoco, de cómo refundirlo para que tenga sentido. (‘El Mundo’, 14 de enero de 2012).

El subtitular tiene un laísmo horrible que hace que un escalofrío recorra mi espalda. (‘El Mundo, 17 de enero de 2012).

No sabemos si el artículo trata de la última reunión culinaria del partido, una comida de las de café, copa y puro mientras se disfruta de una animada tertulia. El periodista parece que nos narre lo que ocurre en tiempo real, pues nos cuenta que Chacón ya va por la copa (que, en ese caso, debería ir con minúscula, no con mayúscula, lo que complica aún más entender el titular), le falta el puro. ¿No será que va a por la Copa? (‘El Mundo’, 29 de enero de 2012).

¿Presunto gordo? ¿Qué quiere decir con esto? ¿Qué tiene que ver tener unos kilos de más con los actos delictivos? (‘El Mundo’, 20 de enero de 2012)

Mala redacción, mala comprensión (III)

La primera entrada del año continúa con la recopilación de noticias que hago cada cierto tiempo para mostrar lo importante que es escribir bien. Esta serie posts ofrece titulares cuya descuidada redacción hace que no se comprenda qué es lo que el periodista quiere transmitir. Saludamos al nuevo año con tres ejemplos:

Este titular no hay por donde cogerlo aunque bastaría una simple reordenación de la oración para que tuviera sentido. La premura por sacar la información hace que no se revise suficientemente lo que se publica. (‘El Mundo’, 3 de enero de 2012).

 

Hasta donde yo sé, las condiciones no se entrenan, se dan. Falta un ‘En’ al comienzo de la oración y se debe poner el verbo en singular. (‘El País’, 3 de enero de 2012).

Pero si estos españoles han incautado el alijo, ¿por qué los detienen? ¿No sería que eran ellos los que lo llevaban? (‘El Mundo’, 14 de noviembre de 2011).

Mala redacción, mala comprensión (II)

Con esta entrada, continúa la colección de titulares mal redactados que complican la comprensión de la noticia en sí misma. Si algo tienen en común es que el lector debe releerlos una o varias veces para intentar comprender de qué se está intentando informar en realidad. Vamos con los cuatro ejemplos de hoy:

Según este titular, ¿es el bebé el que no puede acercarse al padre?, ¿qué es lo que ha hecho el pobre niño para merecer semejante castigo? Afortunadamente, la entradilla despeja nuestras dudas. (‘El País’, 12 de noviembre de 2011).

¿Qué es un desarme por presos? ¿Es que tienen ellos las armas de la banda escondidas en las cárceles y deben entregarlas uno a uno? (‘El Mundo’, 11 de noviembre de 2011).

Este titular no tiene ningún sentido. ¿No es un concurso de belleza una exaltación en sí misma de la mujer objeto? (‘La Vanguardia’, 13 de noviembre de 2011).

Tras leer este titular uno se pregunta si son los tomates o el mercado el que tiene un precio alarmantemente bajo. ¿Es una buena oportunidad para comprar el mercado comunitario? (‘ABC’, 13 de noviembre de 2011).

Puede encontrar más ejemplos en esta entrada:

 

Mala redacción, mala comprensión

Los profesores de lengua y literatura siempre incidimos en la importancia de redactar con corrección. No sólo la ortografía es importante, tanto la cohesión textual como el dominio de los signos de puntuación son esenciales para conseguir transmitir una idea correctamente.

En la prensa digital, la urgencia por publicar las noticias que llegan a las redacciones hace que, muchas veces, la primera versión de lo publicado contenga errores que nos hacen releer el texto para tratar de entenderlo correctamente. Y digo primera versión porque, afortunadamente, los profesionales de la información suelen releer sus textos y subsanar los errores a los pocos minutos.

Para ilustrar esta entrada, veamos los siguientes ejemplos:

Los humanos no llevamos muchos años sobre este planeta, apenas unos miles de años, así que, atendiendo al texto de la noticia, nos preguntamos quiénes, además de nosotros,  son los que han estado pescando tiburones durante 16 millones de años. Por otra parte, es imposible que el ecosistema marino pueda soportar la sobreexplotación de los recursos durante un periodo tan enormemente amplio. (El Mundo, 1 de octubre de 2011).

Veamos, otro ejemplo reciente:

Leyendo este sorprendente titular nos asalta la duda de si Gadafi habría estado escondiendo su dinero en el frigorífico. (El Mundo, 3 de septiembre de 2011)

En otros casos, los errores semánticos hacen que el titular no tenga sentido alguno. En el titular que sigue, el uso de la palabra ‘fetiche’ no tiene mucho sentido. (Marca, 12 de agosto de 2011):

Si están interesados en conocer otros ejemplos y saber más sobre el cuidado de nuestro idioma, pueden acudir a El menosprecio de la lengua. El español en la prensa, de Fernando Vilches Vivancos y a Defensa apasionada del idioma español, de Álex Grijelmo.

Lo importante no es haber cometido uno o varios errores, sino aprender a subsanarlos y trabajar para que no se repitan.