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El reciclaje del profesor de idiomas
Categoría (Formación) por Miguel el 02-07-2009
Etiquetas: clase, estudiantes internacionales, profesores
A los profesores, por regla general, se les olvida se nos olvida muy pronto el trabajo y el esfuerzo que debe hacer un alumno para aprender y, lamentablemente, se nos olvida rápidamente lo que se sufre cuando se estudia un idioma y mucho más cuando este aprendizaje tiene lugar en un contexto de inmersión lingüística.
Muchos de nosotros, nos preocupamos de participar en los habituales cursos de formación teórico-práctica sobre la enseñanza de idiomas en general y de español como lengua extranjera en particular, sin embargo, esto puede no ser suficiente. Ningún profesor hará realmente bien su trabajo si olvida lo complicado que puede llegar a ser estudiar un nuevo idioma.
Por ello, sería recomendable que los profesores de idiomas hicieran cada dos o tres años un curso de una lengua que le guste. No tanto por aprender la nueva lengua (aunque, también) sino por experimentar, por vivir en carne propia lo que sienten sus estudiantes todos los días.
Mejoraremos, sin duda alguna, nuestra competencia docente puesto que comprenderemos lo difícil que es llevar a cabo las actividades que, con frecuencia, encargamos a nuestros alumnos. Por ejemplo:
1. Cuando uno lee un texto lleno de palabras que no entiende, es imposible debatir sobre él si el profesor no lo resume, si no le ha adelantado el vocabulario el día anterior para mirarlo con calma y asimilarlo, si -tras haberlo leído en clase- no le da el sentido, la unidad necesaria para que sea comprendido por el estudiante y que éste pueda comenzar a aportar opiniones.
2. Es muy complicado practicar el vocabulario descontextualizado que el profesor ha facilitado en una lista de 25 palabras que no hemos visto jamás.
3. Es frecuente que, cuando se estudia el idioma que uno no conoce y el profesor inicia una rueda de ejercicios/opiniones/frases, normalmente, no se preste ninguna -o poca- atención a lo que dicen las personas que nos preceden puesto que se está pensando en lo que se va a decir, y después de haberlo dicho, tampoco se presta atención a lo que dice el siguiente compañero porque se reflexiona sobre las correcciones que nos ha hecho el profesor.
4. La inseguridad nos hará dudar, nos hará equivocarnos, e incluso, es posible que sintamos cierta vergüenza al hablar.
5. Es muy probable que no entendamos, en determinados momentos, lo que tenemos que hacer ya que el enunciado está en otro idioma y, peor aún, puede que sea impreciso. Es muy probable que nuestro ejercicio no tenga nada que ver con lo que se nos pide o que ni siquiera podamos empezarlo.
Quizá esta entrada del blog no aporte nada nuevo para la mayoría de profesores de idiomas, utilícese pues como un mero recordatorio, una nota para no olvidar el esfuerzo que llevan a cabo diariamente nuestros estudiantes y que este esfuerzo merece nuestra continua valoración y apoyo.
Créditos de foto | Markus Koljonen








Preparar una clase es un trabajo minucioso que requiere un detenido examen de los contenidos que los alumnos deben trabajar para conseguir los objetivos; además hay que diseñar unas actividades útiles, pertinentes, divertidas y prácticas, hay que temporizarlas, hay que buscar el material real que las acompañe, hay que estudiar y diseñar unos enunciados efectivos, hay que considerar en qué medida y qué ejercicios utilizaremos del libro de texto, hay que visualizar el desarrollo de la clase en función de los alumnos que tenemos y de su competencia lingüística (que nunca es homogénea en los grupos internacionales), etc. Un trabajo puede no servir de mucho si no controlamos bien la dinámica de clase.
No es la primera vez que dedico una entrada a la importancia de ser positivo puesto que es una de las condiciones indispensables que ha de tener todo trabajador que fome parte de un equipo.
