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La neolengua en el siglo XXI

La crisis que estamos viviendo desde hace ya seis años ha motivado que los políticos echen mano de la llamada neolengua para intentar controlar la opinión de la población y eliminar toda posibilidad de estallidos sociales. A todos los ciudadanos les convendría saber qué es la neolengua para poder analizar con criterio los mensajes que nos transmiten, día a día, políticos y medios de comunicación para evitar que nos manipulen. Al análisis de la neolengua y de la semántica suelo dedicar bastante tiempo en los cursos de bachillerato y, año tras año, compruebo que a los chicos les encanta.

La neolengua es un lenguaje artificial, un lenguaje hecho a medida por el poder para controlar a la masa social, que aparece en la famosa novela de George Orwell, 1984. En la obra, el Partido pretende sustituir la viejalengua por la neolengua con el objetivo de eliminar otras formas de pensamiento que vayan contra los preceptos del gobierno.

La neolengua, en su afán de simplificación, se ha desprovisto de multitud de palabras, eliminándolas del diccionario. Los principales afectados son verbos y adjetivos, aunque también se han suprimido centenares de nombres considerados como prescindibles o no convenientes. De hecho, en la sociedad de la novela, la falta de vocabulario es considerado como algo hermoso pues la finalidad que persigue el gobierno es limitar el alcance de la inteligencia de los ciudadanos e impedir que éstos puedan pensar por sí mismos. En 1984, el Partido elimina, año tras año, más y más palabras en su pretensión de que la lengua sea perfecta, en su objetivo por controlar a los ciudadanos a través de la manipulación lingüística.

Para analizar la realidad, se necesita manejar conceptos y estos conceptos aparecen en nuestra mente mediante las palabras. Si uno no tiene el léxico preciso, si no tiene palabras, jamás podrá pensar. Wittgenstein decía que los límites del lenguaje son los límites del pensamiento. Y, por supuesto, estaba en lo cierto. Pensará mejor quien tenga más vocabulario, pues tendrá más herramientas para analizar la realidad, más conceptos que pueda relacionar y que le permitan llegar a una o varias soluciones válidas desestimando las que no lo son. Como la neolengua elimina palabras, elimina también los conceptos erradicando completamente la posibilidad de que los hablantes puedan pensar de forma autónoma.

Esto permite a los gobernantes controlar a la masa social, impedir que ésta se levante contra el poder, de instaurar una forma de opresión basada, entre otros, en el control del lenguaje. Se consigue un control intrínseco e inconsciente que no deja que los hablantes sospechen de la falsedad de las afirmaciones que reciben los ciudadanos, una falsedad que tampoco lo es en sí, puesto que, de hecho, termina siendo aceptado por todos que no existe la falsedad en los mensajes emitidos por el poder. Con la instauración y el uso de la neolengua se consigue borrar, además de la capacidad de pensar, la cultura y el conocimiento y, de este modo, se consigue que la mentira siempre se mantenga por delante de la verdad.

Por ejemplo, los nombres de los cuatros ministerios que gobiernan el país en el que transcurre 1984 nos ayudan a entender cómo funciona la neolengua. El Ministerio de la Paz es, en realidad, el que se ocupa de la guerra. El Ministerio de la Verdad es el que se ocupa de la mentira, de tergiversar, cambiar la realidad y los documentos históricos para sus propios fines. El Ministerio de la Abundancia, es en realidad, el del hambre, pues administra y establece cómo deben ser de escasos los alimentos que reciben los ciudadanos. Por último, el terrorífico Ministerio del Amor, un enorme complejo sin ventanas donde tienen lugar atroces torturas de las no-personas (traidores al régimen que son asesinados eliminando, además, toda referencia a los mismos de todos los documentos y fuentes históricas haciendo que nunca hayan existido, vaporizándolos).

En la obra, el autoritario poder del Partido se instaura a través del sufrimiento, del dolor, la humillación y el odio, no basta con la simple obediencia. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por los gobernantes. A través del miedo, el sentimiento de peligro continuo, de la tortura permiten destruir al individuo que no podrá levantarse contra los opresores porque, entre otros factores, carece de la capacidad de pensar, pues usa la neolengua. El Partido tiene tres consignas:

La guerra es la paz.
La libertad es la esclavitud.
La ignorancia es la fuerza.

Llegados a este punto, puede el lector de esta entrada pensar que, en la sociedad actual, es algo peregrino decir que la neolengua está siendo utilizada a diario, sin embargo, en el blog ya he comentado algunos ejemplos:

Pero hay otros muchos ejemplos tal y como podemos encontrar en la colección que propone el periódico digital ‘Información sensible’:

Seguro que, en los últimos años, ha escuchado, en alguna ocasión, en boca de nuestros ministros, presidentes y otras personas influyentes, eso de ‘préstamo en condiciones muy favorables’, ‘apoyo financiero’. o ‘línea de crédito’ para referirse a un rescate a España.

Cristóbal Montoro utilizó ‘novedad tributaria’ evitando decir ‘subida de impuestos’ o, también, ‘recargo temporal de solidaridad‘ para anunciar una subida del IRPF.

La ministra Fátima Báñez utilizó la expresión ‘movilidad exterior’ para evitar decir ‘fuga de cerebros’.

El ministro Luis de Guindos prefirió decir ‘Gravamen adicional’ en lugar de ‘subida del IVA’. O, también, ‘flexibilizar el mercado laboral‘, cuando quiso decir ‘abaratar el despido’.

El presidente Mariano Rajoy anunció ‘ayuda a los ahorradores’ cuando debió decir ‘rebajas fiscales para los más ricos’.

María Dolores de Cospedal utilizó la enigmática expresión ‘indemnización en diferido’ para nombrar lo innombrable.

El periódico ‘El confidencial’ utilizó la expresión ‘ejecución hipotecaria’ para referirse a los desahucios.

El Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas utilizó la expresión ‘Medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas’ cuando debió decir ‘amnistía fiscal’.

El Banco central europeo emplea el término ‘minijob’ para decir ‘empleo basura y muy precario’.

Y cada día el poder encuentra nuevas formas de expresar lo que no puede decirse en su intento de controlar a la opinión pública. Hay que estar atentos.

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