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Égloga primera, de Garcilaso de la Vega

1. Breve biografía del autor.
Garcilaso de la Vega nació en Toledo en 1501, aunque hay quien cree que fue en 1503. Desde muy pronto toma un papel activo en la vida cortesana de la época y se enfrenta, con otros representantes de la nobleza, al poder real. Garcilaso participó en la batalla de Olías contra los comuneros donde fue herido. También se tienen noticias de su participación en los enfrentamientos que tuvieron lugar en la isla de Rodas en 1522. Un año después, es armado caballero de Santiago y luchará contra los franceses en la campaña de Navarra. En 1524 se casa con Elena de Zúñiga, aunque su gran amor será Isabel Freyre, dama de la reina Isabel de Portugal, si bien esta relación amorosa es cuestionada en la actualidad por gran parte de la crítica. Tras viajar por Europa y asistir a la coronación del emperador Carlos V, es desterrado por causas que aun distan de estar claras pero que se creen relacionadas con su participación en unos desposorios que iban contra la aprobación del emperador. En Nápoles tiene conocimiento de la muerte de Isabel. Tiempo después participa en otra expedición contra los turcos. Garcilaso de la Vega falleció en Niza en 1536 durante el asalto a la Torre de Le Muy, en Provenza.

2. Contexto literario de la obra.
En la literatura del Renacimiento triunfa la égloga pastoril, composición en la que los poetas recogen las formas virgilianas con notable éxito debido a que el hombre renacentista es un amante de la naturaleza y tiene predilección por un campo idealizado que refleje la perfección del mundo. Esta visión apacible y perfecta de la naturaleza cambiará radicalmente en el Barroco, donde se nos mostrará, de la mano de Luis de Góngora, principalmente, una naturaleza abrupta y salvaje. En la renovación métrica jugó un papel principal el embajador italiano Andrea Navaggiero quien propuso a Boscán que escribiera poemas utilizando los metros italianos. Él aceptó el reto y consiguió crear bellísimas composiciones al ‘itálico modo’. En esta tarea contó con el apoyo y la entusiasta colaboración de Garcilaso de la Vega haciendo que la poesía española se renovara por completo.

3. Comentario de la obra.
En esta Égloga primera dos pastores lloran la ausencia de sus amadas. Por un lado, Salicio llora por la cruel indiferencia que hacia él siente su dama; por otro, el pastor Nemoroso, llora por el fallecimiento de la persona a la que quería. Todo transcurre en el denominado locus amoenus, es decir, en un verde prado, bajo la sombra de los árboles, donde no hace frío ni calor y una suave brisa acompaña el rumor de las cristalinas aguas de un arroyo cercano. Esta naturaleza circundante no es estática sino que cobra vida y experimenta los sentimientos del poeta acompañándole en su dolor, buena prueba de ello lo vemos en cómo los árboles se inclinan tristemente por el abatimiento que sufren los pastores. Nos dice, Alexander A. Parker que los paisajes que describe Garcilaso ‘son imágenes poéticas que expresan una idea, dando sensibilidad y claridad al sentimiento’, de este modo, el pensamiento y el sentimiento se mueven ‘en la esfera del neoplatonismo renacentista en el escenario de una naturaleza conforme a la ley natural del amor’ pero que ‘está dañada por la violación de ésta y viciada por sus propias limitaciones’.

El comienzo del parlamento de Salicio es desesperado, pues la amada es inmune, fría e impermeable a las declaraciones de amor del pastor y el pastor siente vergüenza porque tal despecho le es deshonroso. Nemoroso, en cambio, no se avergüenza de sus sentimientos, porque es la muerte quien se ha llevado a la amada y desea partir con ella para la otra vida, una vida no perecedera y eterna en la que compartir su amor. La crítica ha visto en Salicio el anagrama de Garcilaso y, en Elisa, a la mujer que, según los estudios, encandiló al poeta y que no fue otra que Isabel Freyre, dama portuguesa, esposa de Antonio de Fonseca (aunque esta relación amorosa de Garcilaso es cuestionada hoy en día); así, también se ha dicho que Nemoroso podía ser el marido de Isabel y otros que, indudablemente, se refiere a Boscán, amigo personal del Garcilaso.

El ubi sunt, es decir, el conjunto de preguntas retóricas que formula el pastor sobre su amada es tratado por Garcilaso de modo novedoso. Hasta ahora se había empleado el ubi sunt para preguntar por personas, sin embargo, Garcilaso lo emplea para preguntar por atributos. Además, gran parte de los verbos del poema se encuentran conjugados en pasado para indicar que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor en un intento de traer a esa dama que está ausente a un presente que apacigüe el sufrimiento de los pastores. La naturaleza es armonía en estado puro y la falta de armonía entre los enamorados introduce la discordia en el universo.

La Égloga primera de Garcilaso es una composición breve pero de una innegable belleza literaria que acaricia nuestros sentidos y ofrece, al lector actual, una visión del amor y la naturaleza ciertamente sugerente que, sin duda, será rememorada cada vez que nos encontremos en nuestro locus amoenus particular, pues una vez que hayamos leído el poema, lo amaremos por siempre.

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