Videojuegos

Los que me conocen saben que tengo devoción por todos aquellos juegos de grandes píxeles que protagonizaron nuestra infancia. Cuando era pequeño, aprendí, por mí mismo, a programar videojuegos en mi querido ZX Spectrum, algunos los hice solo y otros en equipo, con algunos de mis mejores amigos. Guardo un enorme cariño a aquella época en la que pasaba tardes enteras imaginando y programando mundos repletos de personajes pixelados que se movían por ellos.

Ahora, todo es diferente. Siento que los jóvenes no tienen ese gusto por experimentar, por aprender a programar sus propios juegos, no sienten la necesidad de crear algo llevando todo aquello que pasa por sus cabezas al mundo digital. Son más consumidores que creadores y yo quiero que mis alumnos aprendan a pensar, a disfrutar con una aplicación práctica de las asignaturas cuya teoría tiene tanto protagonismo. Quiero que sientan la satisfacción que uno obtiene cuando consigue superar las dificultades utilizando la inteligencia y lo bonito que es que alguien disfrute con lo que el equipo ha hecho.

Por todo ello, para cada curso, me he propuesto coordinar la programación y el diseño de un videojuego con todos los cursos de secundaria a los que doy clase de informática.

A continuación os presento nuestras creaciones.