Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Posts tagged with 'redaccion'

Gamificación y redacción: Érase una vez

Érase una vez es un juego de cartas narrativo, que nos servirá para trabajar la creación de textos y, de este modo, ayudar a mejorar la expresión oral o escrita. Todo en este juego está cuidado al detalle: las ilustraciones, preciosas; las reglas, rápidas, dinámicas y permiten que la dinámica de juego sea ágil.

Continúa leyendo...

Gamificación y redacción: Story Cubes

Cuando los vi, supe que tenían que ser míos. Hace bastante tiempo que sé de su existencia pero nunca me propuse ir expresamente a comprarlos. El pasado fin de semana salí a dar una vuelta por el centro y, mirando algunos libros de literatura infantil, me los encontré de bruces. Allí estaban, los famosos Story Cubes. No lo dudé, cogí dos cajas diferentes y las compré.

Continúa leyendo...

Bebé cibernético

Siempre me ha sorprendido que se vendan productos cuyo fabricante ha puesto un cuidado absoluto en su diseño, terminación o funcionalidades y, curiosamente, descuide, hasta puntos que rozan la triste hilaridad, la calidad lingüística de los libros de instrucciones que los acompañan, máxime cuando el manual de instrucciones es uno de los primeros puntos de contacto entre el fabricante y el consumidor que acaba de adquirir el producto, pudiendo llegar a convertirse en una pésima carta de presentación.

Los apartados en español de estos manuales suelen traer algunos errores de museo y he de confesar que, si bien he apreciado cierta mejoría  en los últimos años, aún falta mucho para que la mayoría de fabricantes se tomen esto en serio y soslayen la manía de utilizar Babelfish o Google Translate como si fueran la panacea de la traducción. Comenzaremos esta nueva serie de post dedicados a los libros de instrucciones con el Vídeo Monitor Inalámbrico de 2,4 GHz fabricado por Oregon Scientific.

Estoy convencido que se destinó una cantidad enorme de dinero, esfuerzo y tiempo en su desarrollo, diseño, pruebas de calidad y otros detalles que hacen que, a buen seguro, para el fabricante (y para mí también), éste sea un producto excepcional. Lamentablemente, cuando uno lee el manual de instrucciones no sabe muy bien para qué ha comprado este aparato, ya que nosotros tenemos bebés humanos y no bebés cibernéticos dotados de los últimos avances en tecnología.

El error se repite en varias ocasiones a lo largo de todo el manual y la duda nos vuelve a asaltar, ¿he comprado un sistema de vigilancia para el bebé o he comprado un mando a distancia?

Éste es sólo un pequeño ejemplo pero, como iré publicando en esta serie, veremos muchos más y algunos harán que nos llevemos, horrorizados, las manos a la cabeza.

La ortografía puede arruinar tu producto

Buscando un juego de ajedrez en Google Play de Android, apareció una aplicación cuyo nombre captó mi atención al instante. Las aberturas del ajedrez (sic) se llama la aplicación. Cualquier jugador de ajedrez, por modesto que sea su coeficiente ELO, suele dedicar bastante tiempo a practicar y estudiar las secuencias de movimientos que se hacen al comienzo de la partida, conocidas como aperturas, no «aberturas», ya que es imprescindible dominarlas si se desea encarar con un mínimo de garantías el medio juego.

Por ello, si uno va a gastar su dinero en una aplicación que le enseñe y ayude a mejorar cómo plantear una partida de ajedrez, el nombre de la aplicación que nos ocupa puede generarle mucha desconfianza, tanta que es muy probable que no la compre, escriba una entrada sobre ella, o le ponga una cruz a todos los productos de esa empresa al pensar que pueden ser poco serios.

Aunque la RAE permite usar «abertura» con el sentido de «acción de abrir» y, a pesar de que también he encontrado, con una búsqueda rápida en Google, más referencias a estas aberturas ajedrecísticas, considero este uso como vulgar ya que, precisamente, el diccionario de la Real Academia recoge, en la sexta acepción de la palabra «apertura» este conjunto de primeros movimientos en una partida de ajedrez.

A menos de que la aplicación sobre la que trata este post, haga un original y novedoso enfoque sobre las aperturas y las «aberturas», que le hayan puesto semejante nombre me produce una enorme desconfianza en cuanto a su rigor y no la compraré.

Tildes que duelen

Me gusta ir pendiente, observando cómo se usa el lenguaje allá por donde voy, tanto para bien como para mal y, en esta entrada, quiero mostrar dos pequeños ejemplos que colgué, con horror, en mi cuenta de Twitter.

El primero lo encontré en una escapada que hice, recientemente, a Cádiz para visitar los lugares en los que pasé mi infancia. Yendo de Chiclana de la Frontera a Medina Sidonia me topé con esta señal de la DGT. Cádiz es capital de provincia y la ciudad más antigua de Occidente, no se merece este maltrato.

El segundo caso lo encontré cuando acompañaba a los chicos a la selectividad. En un tablón de anuncios había un cartel en el que se podía leer esto:

Todo el mundo puede tener un despiste, en todo escrito puede haber alguna errata, nadie está libre de cometer algún fallo pero este cartel no tiene desperdicio, faltan tildes y, además, para colmo, a ‘preiscribete’ le falta una ‘n’, una tilde, y está mal escrito el interrogativo ‘¿Por qué?’.

Confusas prohibiciones

Cuando alguien, en cualquier contexto, pretende regular una actividad determinada debe cuidar muchísimo la redacción de las normas para que sean muy claras y no se abran las puertas de la doble interpretación ni queden posibles vacíos en el reglamento. La tarea no es, para nada, sencilla. En Torrejón de Ardoz tenemos un parque que es una maravilla, una enorme zona ajardinada que es visitada por muchísimos vecinos y turistas que vienen a pasar el día. Se llama ‘Parque Europa‘ y recomiendo visitarlo si quieren pasar un día agradable, especialmente si vienen con niños.

Hace una semana, paseaba con mi familia contemplando y comentando las réplicas de los monumentos europeos más representativos que podemos encontrar en este parque cuando me encontré con este cartel. Me paré un momento para leerlo y pensar cómo estaba redactado:

Es obvio que las dos primeras normas no están bien redactadas:

En el primer caso, y según una interpretación lógica, uno podría subirse a los monumentos si no los dañase. Confieso que no creo que los visitantes presten mucha atención al cartel de normas porque resulta que sí se suben a los monumentos para hacerse fotografías, procurando no dañarlos, imagino. Evidentemente, lo que la norma quiere comunicar es que está prohibido subirse a los monumentos (se dañen o no) y, también, está prohibido dañarlos (a propósito o no).

En lo que se refiere a la segunda norma, observamos el mismo problema, al usar la conjunción ‘y’ cabe la interpretación siguiente: ‘puedo bañarme si no me llevo ninguna moneda’. Para hacer honor a la verdad, diré que no he visto a nadie bañándose en las fuentes ni cogiendo monedas tampoco. Nuevamente, sería pertinente una revisión de la redacción de esta segunda norma ya que está prohibido tanto entrar en la fuente como llevarse monedas.

Enlace | Parque Europa

Con un pan debajo del brazo

Normalmente suelo comprar el pan en una pastelería que está muy cerca de mi casa pero, hoy, ha dado la casualidad de que tuviera que ir al supermercado a por varios ingredientes que necesitaba para que comprara, también, un par de barras de pan en AhorraMás. Ya lo había hecho otras veces pero no me di cuenta de cierto detalle hasta que llegué a casa y dejé la compra en la encimera. Entre un montón de productos, allí estaban dos barras de crujiente pan con un bonito envoltorio en el que ponía bien grande ‘Barra de horno’.

Para bien o para mal, de forma inconsciente, mi cabeza analiza gran mayoría de los mensajes que me llegan. Siempre pienso si están bien redactados, si se ajustan al contexto, a la intención del emisor. A mi familia esto le llama enormemente la atención y no se explica cómo puedo vivir así, ‘disfruta de la vida’, me dicen. Sin embargo, no me cuesta ningún esfuerzo y por otro lado, me gusta reflexionar sobre el lenguaje, me entretiene. ¿Será deformación profesional?

‘Barra de horno’… Sonaba bien pero había algo que me chirriaba en ese rótulo. Si, hasta donde yo sé, el pan se debe cocer siempre en un horno, ¿por qué le ponen el añadido ‘de horno’? Es una perogrullada. Es como decir, ‘tostadas de tostador’ o ‘helado de congelador’.

La razón -intuyo- es intentar darle autenticidad al pan que se vende en este supermercado, se quiere indicar que no viene de una panificadora externa, que está hecho en el propio supermercado (realmente es así) y que los responsables de su elaboración cuidan y miman el proceso. Si, realmente, estoy en lo cierto, faltaría otro complemento a la palabra ‘horno’ y es ‘propio’: ‘Barra de horno propio’.