Una de las actividades más apasionantes que se pueden llevar a cabo en internet es hacer un podcast, pero no siempre se sabe cómo emprender la tarea. Alumnos, amigos y lectores del blog me han preguntado sobre ello en muchas ocasiones y, por fin, me he decidido a mostrar cómo realizar la tarea de grabación y montaje del podcast.
Nuestro podcast Un pingüino en mi ordenador aparece reseñado en el último LdeLengua, un podcast muy popular sobre el mundo del español como lengua extranjera en el que, mensualmente, aparecen entrevistas, reseñas, comentarios sobre encuentros de profesores y experiencias didácticas, entre otras cosas. Agradecemos desde aquí la atención que el equipo de LdeLengua ha tenido con nosotros ya que nos ayudará a llegar a más oyentes.
Por nuestra parte, sólo añadir que ya estamos preparando una nueva entrega de ‘Un pingüino en mi ordenador’, el podcast sobre software libre en el mundo educativo, que saldrá a lo largo de este otoño.
Soy un gran defensor de llevar los podcasts al aula. La realización de un programa de radio es una tarea enormemente provechosa para los alumnos ya que permite practicar la gramática, el vocabulario y la pronunciación de una forma muy natural al tiempo que se trabaja para elaborar un trabajo que puede ser muy útil para otros estudiantes de español si se prepara y programa cuidadosamente. Además, que pueda colgarse en un blog para que cualquier persona interesada lo descargue cuando y donde lo desee es algo muy motivador.
La idea de hacer algo útil -lo que es especialmente importante para mí al programar las actividades que les propongo a mis alumnos- encaja perfectamente en el formato del podcast, por ejemplo, sería fantástico si nuestros alumnos pudieran hacer un podcast comentando cómo superaron el choque cultural que sufrieron durante sus primeros días en España u otro en el que hablen sobre qué oportunidades da la ciudad en la que estudian.
Hoy, jueves, he dado una conferencia sobre ello en EI Salamanca.
De los comentarios que han surgido durante la presentación, me llamó la atención el siguiente: el profesorado puede llegar a considerar que hacer un podcast implica una cantidad de trabajo extra tal que no merece la pena embarcarse en esta aventura. Sin embargo, no creo equivocarme si afirmo que ningún profesor teclea los trabajos de sus alumnos ya que eso es una tarea propia de los estudiantes, que deben entregar los mecanografiados, entonces… ¿Por qué es el profesor el que debe hacer el trabajo de montar el podcast? ¿No sería mejor aprovechar y hacer que los alumnos practicasen los imperativos para dar instrucciones a sus compañeros de cómo llevar a cabo la actividad, que practicasen con las estructuras gramaticales de opinión para dar su parecer acerca de cómo está quedando el podcast, etc…? Es posible que el profesor, si no programa correctamente la actividad, se vea con un montón de trabajo por hacer pero también es verdad que puede animar a sus alumnos (antes de comenzar la actividad) para que aprendan a usar Audacity, reservándose para sí el trabajo que, en realidad, le corresponde: coordinar la actividad. Además, haciéndolo de este modo, abrimos la puerta a que los alumnos puedan ser autónomos y hagan nuevos podcasts por su cuenta. Mucho mejor esto que hacerles el trabajo directamente.
Otra de las dificultades que se han comentado, y esta sí es más complicada de solucionar, es que si hay que mover a un grupo medianamente numeroso de estudiantes de educación secundaria hasta el aula de tecnología, se pierde tanto tiempo que puede darse la clase por perdida. En este caso, cabría la posibilidad de proponer esta actividad a los alumnos que estén más interesados, tal y como hizo Jordi Fanals al proponer a sus alumnos el lanzamiento de la sonda Meteotek08.
¿Podremos escuchar en un futuro próximo algunos podcasts de alumnos que estudian español como lengua extranjera? Yo, así lo espero.
Leo con atención en la blogosfera (aquí, aquí y aquí) el entusiasmo que hay en torno al podcasting. Los profesionales de la enseñanza de ELE hemos descubierto en los podcasts una herramienta fabulosa para conseguir que nuestros alumnos mejoren su competencia lingüística escuchándolos en sus mp3 mientras -por ejemplo- vienen al centro. También son muy utiles en el aula ya que permiten trabajar la cultura española desde una perspectiva mucho más cercana.
Herramientas para hacer podcasts, hay muchas; de todas ellas, sólo algunas sobresalen sobre el resto y se tornan verdaderamente útiles. He pasado mucho tiempo haciendo y produciendo podcasts y he hecho infinitas pruebas con resultados muy dispares.
Sin duda, para hacer un podcast mínimamente interesante de unos 15 ó 20 minutos, necesitamos -por lo menos- tres personas hablando aunque, lo ideal, serían cinco. Tradicionalmente siempre se ha recurrido (ya que es normal que los que intervienen en el programa no estén en el mismo sitio) a Skype+Pamela y postproduciendo con Audacity+MP3Gain (que además son, ambas, aplicaciones de código abierto). Skype es un muy buen programa, pero sirve para lo que sirve, es un tragón en lo que a recursos del sistema se refiere y se queda corto, muy corto en cuanto nos ponemos a hacer una multiconferencia con más de cuatro personas: parones, niveles de audio completamente dispares, interferencias… Intentar conseguir un archivo de sonido que no nos obligue a trabajar durante horas con Audacity es una tarea -cuanto menos- desesperante. O hacemos un programa sin ritmo, que vaya con muletas (es decir, que los turnos de palabra sean muy rígidos o sólo haya dos personas hablando al mismo tiempo) o quedamos todos en una habitación y grabamos el podcast de forma presencial.
Lamentablemente, esto no siempre es posible. Para ello, hay que encontrar una herramienta válida. Lo que buscamos se llama TeamSpeak. Este programa fue desarrollado para ser usado mientras se jugaba a potentes videojuegos en red por lo que debía consumir muy poco ancho de banda y ser muy ligero (todo lo contrario que Skype) si quería conseguir que grupos de 15 a 20 personas pudieran comunicarse con éxito en tiempo real sin ralentizar un programa que tragaba casi todos los recursos de la máquina.
El programa es muy rápido, no consume apenas recursos, la calidad de audio es fabulosa, no hay retardos ni interferencias, además, es gratuito y… lo mejor, es que ya tiene incorporado un botón para grabar el podcast sin tener que comprar el Pamela.
El único inconveniente es que hay que tenerlo instalado en un servidor o alojamiento web que lo permita, pero si nuestro objetivo es hacer podcasts de calidad y las personas que van a participar viven lejos o no pueden verse a menudo, ésta es -sin duda alguna- la herramienta ideal.