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Posts tagged with 'manipulacion'

La neolengua en el siglo XXI

La crisis que estamos viviendo desde hace ya seis años ha motivado que los políticos echen mano de la llamada neolengua para intentar controlar la opinión de la población y eliminar toda posibilidad de estallidos sociales. A todos los ciudadanos les convendría saber qué es la neolengua para poder analizar con criterio los mensajes que nos transmiten, día a día, políticos y medios de comunicación para evitar que nos manipulen. Al análisis de la neolengua y de la semántica suelo dedicar bastante tiempo en los cursos de bachillerato y, año tras año, compruebo que a los chicos les encanta.

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Manipulación lingüística: becario con experiencia

Es muy fácil que las palabras que se usan gratuitamente queden contaminadas por significados que se alejan de su concepción original. En el caso de manipulación lingüística que nos ocupa, podemos definir ‘becario’ como ‘aquel universitario que completa su formación académica participando en un programa que le ofrece, durante un corto periodo de tiempo, un trabajo en empresas adscritas por el que recibe un pequeño salario’. Hasta aquí todo claro, sin embargo, son conocidos por la ciudadanía los excesos que algunas empresas han cometido con los becarios en las últimas décadas. Para este post quiero mostrar un sangrante ejemplo de manipulación lingüística:

Cierta empresa, muy conocida, publicaba hace unos meses el anuncio que está sobre estas líneas en su página de Facebook. La empresa buscaba ‘becari@s con conocimientos previos en logística y HTML’. Dado que un becario no ha trabajado nunca (por lo que no tiene experiencia laboral alguna) y participa en el programa para obtener, precisamente, esa experiencia práctica del área que está estudiando, es imposible que encuentren a un candidato que se ajuste a lo que buscan.

Así pues, lo que tendría que decir el anuncio debería ser algo como ‘estamos buscando profesionales que sepan que no van a ganar mucho dinero con nosotros y que tengan experiencia en logística y HTML’. ¿Este anuncio fue un lapsus del Community Manager o contenía una intención encubierta utilizando la seducción de la palabra ‘becario’?

Manipulación lingüística: ¿español o castellano?

Con cierta frecuencia, conocidos, amigos y alumnos me suelen preguntar si nosotros hablamos español o castellano y qué diferencia hay entre ambas denominaciones. Me lo preguntan expectantes, como esperando una controvertida respuesta que dé pie a un acalorado debate sobre la política nacional, el fútbol y otros temas aledaños que absolutamente nada tienen que ver con el lenguaje. Quizá por ello, se sorprendan en cierta medida cuando les contesto que, simplemente, son sinónimos. Dando un leve respingo, suelen decir: ‘¡Ah!… ¿Y ya está? ¿Son sinónimos?’. ‘Sí’, respondo. Fin del debate.

Como ya he dicho anteriormente, en esta serie de posts sobre manipulación lingüística, los políticos son especialistas en crear barreras. Curioso, ¿verdad? En lugar de buscar la unión entre los pueblos y el bienestar social, persiguen réditos políticos creando diferencias que les permitan ganar elecciones. Suele funcionar muy bien: los de aquí contra los de allí y los de allí quieren todo lo que hay aquí, no les dejaremos porque los de allí no nos entienden, nosotros no somos como ellos, somos diferentes, por eso no les gustamos, parecen odiarnos. ¿Les suena? Nada que ver con el idioma, ¿verdad?

Nos dicen que debemos utilizar el término ‘castellano’ cuando hablamos de las diferentes lenguas de la península, sin embargo, español y castellano son sinónimos de una misma lengua y punto. Todo lo demás son atributos interesados que han sido impuestos por una parte de la clase política o por sus seguidores con el fin de diferenciar lo que no es diferente. El español es el castellano y a la inversa. Y es que, cuando alguien me dice que habla castellano entiendo exactamente lo mismo que si dijera que habla español. Sin artificios, sin consideraciones políticas, territoriales, históricas o sociales.

¿Ven qué potente es la manipulación lingüística?

Manipulación lingüística: Plan de saneamiento

Este fin de semana, en la prensa, hemos podido leer titulares que informaban del ‘plan de saneamiento’ que intentará salvar a Bankia del desastre. Ese ‘plan de saneamiento’ no es otra cosa que una enorme cantidad de dinero público que los sufridos contribuyentes tendrán que pagar para salvar a una entidad bancaria: Bankia. ‘Plan de saneamiento’, tremendo eufemismo.

En estos momentos, la ciudadanía puede interpretar que los recortes que se han hecho en educación, sanidad, servicios, etc, parecen destinados a sufragar el ‘plan de saneamiento’ de un banco con serios problemas debido tanto a las desastrosas e interesadas decisiones políticas como a la más que discutible gestión de sus dirigentes.

En los últimos meses, el gobierno ha exprimido a la población, a base de subidas de impuestos y recortes, con el comprometido objetivo de intentar salir de la crisis en la que estamos inmersos. Sin embargo, ese dinero, que con tanto esfuerzo se ha conseguido, parece que va a ser destinado -de forma incomprensible- a salvar, con este ‘plan de saneamiento’, un banco en situación crítica. Esto pasa mientras su nueva junta directiva sale sonriendo en las fotos (curioso que el anterior presidente también se fuera sonriendo ante los flashes de los fotógrafos). ‘Plan de saneamiento’… ¡Qué potente es el lenguaje cuando se intenta ocultar la verdad y vender humo!

Por si todo esto fuera poco, el colmo llega cuando se pide a los contribuyentes que paguen las deudas saneen una entidad que tenía sus cuentas infladas mientras el nuevo presidente de Bankia tiene la osadía de afirmar que no piensa buscar a los responsables de poner al banco en una situación más que delicada. La desconexión entre los directivos y la sociedad es más que evidente en este ‘plan de saneamiento’.

Se obliga a la ciudadanía a tapar el agujero con sus impuestos mientras se complica, por momentos, la situación del país por la deuda soberana. El dinero del rescate sale del enorme esfuerzo contributivo de todos y ha supuesto recortes sociales en educación, sanidad, servicios e infraestructuras. La gota que colma el vaso es que resulta que ‘el plan de saneamiento’ va a ser considerado por la junta directiva de Bankia como una inversión y no como un doloroso préstamo de un país que está viviendo una dolorosa situación económica a una entidad en apuros.

Piense en todo esto la próxima vez que usted oiga o lea la bonita expresión: ‘plan de saneamiento’.

Fuentes | Titulares de ‘El Mundo‘, ‘El País‘ y ‘La Vanguardia‘.

Otros ejemplos de manipulación lingüística:

Manipulación lingüística: La piratería

En los años 80 se popularizó el término ‘pirata’ para referirse a toda aquella persona que copiaba un disco, un programa, un videojuego, etc. La compartición entre usuarios amenazaba el control que la industria de los contenidos ejercía sobre el mercado y ésta no estaba dispuesta a permitirlo. Para conseguir sus objetivos, puso todos los medios a su alcance. Entre otras acciones reprobables, se permitió el lujo de calificar a los ciudadanos de ‘ladrones’ con un término muy gráfico y representativo: ‘piratas’. Muchos usuarios aceptaron, sin pensar demasiado, el calificativo. Nació así un nuevo concepto completamente artificial e inventado: el de ‘piratería de contenidos digitales’.

Un pirata es una persona cruel y despiadada que roba y mata en el mar. Los ciudadanos que comparten conocimiento no son ni ladrones, ni crueles, ni despiadados, tampoco. De todos es sabido que el número estimado de copias hechas -de un disco, por ejemplo- no es equivalente al mismo número en ventas.

Copiar es copiar, no es robar. Copiar es, simplemente, duplicar algo, no tiene ninguna otra connotación, ni negativa, ni positiva. Llamar piratería a copiar algo es una vileza y una maldad. El que copia no es un pirata y la piratería, en tierra firme, no existe.

Manipulación lingüística: Víctimas colaterales

En periodos de guerra, el control de la opinión pública se convierte en una de las prioridades de los gobernantes. La verdad desaparece y las cifras siempre están maquilladas pues no conviene que los conflictos bélicos se hagan más impopulares de lo que ya son. Para conseguir que la población siga apoyando la intervención la nación en una guerra se utilizan muy diversos procesos y recursos, muchos de ellos, lingüísticos.

Uno de los más sangrantes es el de ‘víctimas colaterales’ un eufemismo muy descarado para decir ‘asesinato de civiles’, generalmente niños, mujeres, ancianos y personas que nada tienen que ver con el ejército. Son un grupo de población que sufre el llamado ‘daño colateral’. El término ‘colateral’ saca la atención del conflicto, es marginal, tangencial, ‘lateral’; hasta parece que haya cierta responsabilidad por parte de la víctima por estar donde no debía en el peor momento posible.

En los últimos años han sido víctimas colaterales familias que celebraban bodas en Afganistán y fueron masacradas por bombas estadounidenses, niños palestinos que se encontraron en medio del fuego cruzado en Israel, víctimas de los francotiradores en la antigua Yugoslavia, periodistas que grababan desde la terraza de un hotel… Todos muertos, todos asesinados. Para referirse a ellos, tanto los políticos como los medios de comunicación prefieren decir ‘víctimas colaterales’, es mucho más cómodo despersonalizar los tremendos errores de soldados y mandos del ejército. En las ruedas de prensa, siempre se tiene la impresión de que esas ‘víctimas colaterales’ estaban ahí, donde no debían estar, su muerte fue inevitable y, precisamente por ello, la responsabilidad por haber cometido un horrendo asesinato de civiles queda diluida, convertida en humo y lo más lamentable es que nosotros, los ciudadanos, lo aceptamos sin más e, incluso, incorporamos la denominación de ‘víctimas colaterales’ a nuestro vocabulario sin plantearnos realmente su significado. El horror de la guerra suele quedar tan lejos cuando uno ve la televisión desde casa…

Créditos de imagen | Isafmedia

Manipulación lingüística: Gobierno técnico

En la actualidad, en Italia hay lo que se llama un ‘gobierno técnico’, es decir, un grupo de personas que se supone expertas en un área determinada y que tiene la tarea de sacar al país del díficil atolladero en el que se encuentra. Hasta ahí todo parece correcto puesto que todo el mundo desea a gobernantes competentes, sin embargo, en la práctica, se comprueba que ya no hace falta ni invadir un país ni dar un golpe de estado para dominar a una nación. Simplemente, basta que, tal y como ha pasado en Italia, los mercados den la orden de cambiar a los líderes democráticamente elegidos por el pueblo por otros, puestos a conveniencia sin procesos electorales que compliquen los planes de aquellos que quieren colocar a sus hombres. En Italia, el elegido para formar un nuevo gobierno (apartando a Silvio Berlusconi) fue Mario Monti. Éste se encargó de crear un ‘gobierno técnico’ que asumiera el poder y diera una solución a la crisis de la deuda italiana, lo que suena bastante bien porque la seducción que produce el término ‘técnico’ hace generar confianza en los ciudadanos ya que uno siempre confía en los que más saben. El ciudadano medio puede llegar a pensar: ‘si los elegidos democráticamente no pudieron resolver el problema es que no sabían lo suficiente, así que viene bien que tome el relevo un experto, un técnico’. Sin embargo…

…sin embargo, uno debe preguntarse quién es el que ha puesto a Monti en el poder, qué fuerzas son las que han propiciado el cambio del gobierno sin el obligado paso por las urnas en un país democrático, miembro de la Unión Europea.

Si uno se interesa por conocer quién es, en realidad, Mario Monti y acude a la Wikipedia descubrirá que:

Una lucecita debe haberse encendido en la mente del lector. Mario Monti trabajó como asesor de Goldman Sachs, una de las entidades que, como informa la Wikipedia, tuvo mucho que ver con la actual crisis económica:

Ahora que sabemos este dato, eso de ‘gobierno técnico’ suena mucho más siniestro. Bonito eufemismo ¿verdad?

Nota: Ambas capturas de los textos que informan sobre Mario Monti y Goldman Sachs han sido obtenidas de la Wikipedia.

Biografía | Mario Monti Banco | The Goldman Sachs Group Manipulación lingüística | ‘Los mercados’