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De nuevo, en el lado del mal

Los que seguís mis vídeos os habréis dado cuenta de cierto detalle que se viene repitiendo desde hace algún tiempo: están grabados utilizando un sistema Windows.

‘Pero, ¿tú no eras un linuxero de pro?’, os preguntaréis (de hecho ya hay varios lectores que me han planteado esta pregunta). A lo que siempre contestaré que sí, Linux es el sistema operativo de mis amores. Sin embargo, desde la aparición de Unity, Ubuntu me funciona cada vez peor, a pesar de haber actualizado la mayoría de componentes del PC. A esto he de sumar que, por alguna extraña razón, algunas tareas verdaderamente simples y que deberían ser realizadas por el sistema sin complicaciones como, por ejemplo, la conversión de vídeo desde .ogv a .avi, me han dado muchos quebraderos de cabeza en los últimos meses y ha hecho que haya tenido que enviar a la papelera varios tutoriales ya terminados. Éste y otros inconvenientes motivaron que tuviera que instalar Windows en una nueva partición para la edición de vídeo. Poco a poco, después de grabar cada vídeo, montarlo y subirlo me ha ido dando pereza reiniciar el ordenador (soy de los que tienen el ordenador encendido 24/7) y he dejado que Windows se mantuviera corriendo mientras trabajaba en unos y otros proyectos.

Para una persona que ha estado utilizando Linux durante muchos años, volver a Windows es traumático ya que su organización parece no responder a la lógica, la seguridad parece brillar por su ausencia y el entorno gráfico no es muy versátil (aquí habría que hablar largo y tendido de lo que ha supuesto Unity, pero ésa es otra historia y debe ser contada en otro momento). Aunque los linuxeros siempre hemos presumido de lo ágil que era nuestro entorno gráfico (todos recordamos efectos espectaculares como el cubo de Compiz que, por cierto, se convirtió, para muchos usuarios, en la bandera de Linux, en lo que debería poder hacer el interfaz de un sistema operativo solvente) es evidente que las últimas versiones de la distro más popular del mundo no es que hayan hecho, precisamente, honor a esa idea. Ubuntu se ha vuelto lento, farragoso y excesivamente rígido. A día de hoy, funciona peor que Windows, aunque me duela decirlo. Todo esto no quita que se me haga muy duro no tener un terminal como es debido (el de Windows es un poco… en fin.. digamos que ‘cutrecillo’, dejémoslo ahí) así como también lo es no poder disponer de un navegador de archivos competente.

Por todo ello (aunque nunca creí que llegara este día) he tenido que volver ‘al lado del mal’ instalando Windows en el ordenador, dejando un arranque dual, para utilizar uno u otro según la tarea que tenga que hacer, por lo que, hasta nuevo aviso, seguiremos viendo un entorno Windows en los vídeos de mi canal. ‘Podrías haber probado otras distros’, me diréis. Sí, es cierto, pero no tengo el tiempo ni las ganas de andar instalando, reinstalando y probando distros, máxime cuando muchas de ellas están basadas en Ubuntu.

De todos modos, que nadie se alarme, seguiré hablando, en este blog, de Linux, software libre y entornos abiertos (ya que es mi filosofía de vida) aunque los vídeos muestren un sistema Windows.

 

Cuando usar Linux se convierte en una obsesión

El software libre es tan seguro que muchos usuarios, tras haberse acostumbrado a entornos Linux, se cuestionan la seguridad y la integridad que otorga un equipo ajeno que tenga instalado otro sistema operativo. Antes, incluso, de comenzar a teclear, aparecen preguntas del tipo ‘¿Estos programas de dónde han sido descargados?’, ‘¿Qué llevaban dentro?’, ‘¿Son versiones oficiales?’, ‘¿Han sido crackeadas estas aplicaciones?’, ‘¿Tiene troyanos o virus este sistema?’, ¿Es un sistema operativo original o está pirateado?…

Uno tiende a no fiarse de ningún otro ordenador que no sea el suyo propio y comienza a aparecer un recelo que únicamente entienden todos aquellos acostumbrados a moverse en Linux. Uno se vuelve mucho más consciente del software que instala en su ordenador, de su procedencia y de su integridad. Un ordenador no es algo que pueda utilizarse a la ligera, navegar por internet puede conllevar ciertos riesgos y, aunque es cierto que no hay ningún sistema infalible, el nivel de seguridad que nos brinda cualquier distribución linuxera es infinitamente mayor que la de un Windows instalado en ordenadores de usuarios con un nivel de conocimientos en el campo de la seguridad informática medio y no hablemos de usuarios con un nivel bajo que han instalado un Windows no oficial, han llenado su menú de inicio con programas como Photoshop, Office y una larga lista de programas pirateados habiendo probado, para cada uno, varios cracks antes de dar con el que les funcionó. Para echarse a temblar.

En mi caso, sólo utilizo mi propio ordenador, nunca accedo a mis cuentas desde ordenadores públicos, no me conecto a internet utilizando redes ajenas no seguras, no instalo programas en mi sistema que no puedan descargarse directamente de los repositorios oficiales de mi distribución Linux (Ubuntu), uso contraseñas diferentes con distintos grados de seguridad para acceder a los servicios en la nube que utilizo y, aún así, los riesgos existen. Basta meter una memoria USB en un ordenador cualquiera para traerse a casa una terrorífica colección de virus y troyanos que, los usuarios de Linux, ven en sus ordenadores sin que afecte lo más mínimo a la integridad de sus sistemas, basta con seleccionarios y borrarlos. Una vez hecho, uno piensa que es un alivio no tener un ordenador con Windows y no cabe una explicación lógica de por qué la gente no usa Linux. Y vuelvo a afirmar que, aún tomando todas las precauciones, los riesgos existen.

¿Y ustedes? ¿Han sentido ese recelo a utilizar ordenadores ajenos para acceder a su email o a sus redes sociales favoritas? ¿Han sentido el escalofrío que da sentarse ante un ordenador susceptible de estar infectado? Cuando utilizan un ordenador que no es el suyo, ¿se limitan a leer de forma más o menos apresurada el periódico sin entrar a su correo electrónico? ¿Evitan instalar programas si no confían en su procedencia?

Ubuntu 11.04: Primeras impresiones

Aunque cada seis meses tenemos una nueva versión de nuestro sistema operativo favorito, hacía mucho tiempo que no veía, en la comunidad de usuarios del software libre, una expectación semejante por descargar e instalar la versión definitiva de Ubuntu 11.04 Natty Narwhal debido a la completa renovación de su interfaz gráfica. Lo que en inglés se conoce como hype invadía el ánimo de todos los entusiastas de Linux desde hacía meses y me incluyo en ese grupo. Tal era así, que me pasé gran parte del pasado jueves apretando la tecla F5 para actualizar el navegador y poder descargar el nuevo Ubuntu en cuanto fuese publicado. Espero que los lectores que no usan Ubuntu me sepan disculpar, pues esta entrada me ha quedado algo técnica.

La instalación de la nueva versión de la distro más popular transcurrió sin novedad. Eso sí, la primera vez que accedí al sistema tras instalar, tuve que hacer un sudo apt-get update para poder instalar los controladores privativos de Nvidia porque no se activó de forma automática el multiverse (lugar desde el que poder descargar los programas comerciales o privativos de terceras empresas o fabricantes). Una vez instalados los drivers de Nvidia, el sistema reinició ya con Unity (la nueva y espectacular interfaz de Ubuntu).

Antes de comenzar a trastear, puse el sensacional fondo de pantalla que Jorge Castro hizo con todos los shortcuts. Hecho esto, empecé a probar las nuevas funcionalidades de Ubuntu 11.04. La barra lateral que hace las veces de dock o lanzador, es muy útil aunque me ha costado un poco acostumbrarme a ella. Un par de días después de la instalación, me siento totalmente cómodo utilizándola. Parte de las mejoras que Natty Narwhal ha traído se centran en el aprovechamiento de la pantalla, el dock que caracteriza a Unity se oculta de forma automática cuando no se necesita y, en mi caso, el comportamiento del lanzador ha sido correcto en todo momento. Si se está trabajando en cualquier aplicación a pantalla completa, se puede invocar al lanzador pulsando la tecla ‘Super’, algo mucho más directo, rápido y cómodo que tener que utilizar el ratón. Además con la combinación ‘Super’+W haremos un zoom de todas las ventanas que tengamos abiertas en todos los escritorios. Muy útil. Y, finalmente, ‘Super’+S nos permitirá visualizar todos los escritorios. En la configuración de Compiz, hay un apartado para Unity, yo cambié algunos parámetros para dejarlo un poco a mi gusto: Reduje el tamaño de los iconos a 40 pixeles y puse la iluminación de los mismos en ‘Backlight Toggles’, así, sólo se iluminarán los que estén abiertos y serán más fáciles de localizar. Además, en Aplicaciones > Temas y Ajustes > Lanzador y menús, seleccioné que el lanzador apareciese únicamente al poner el cursor sobre el logo de Ubuntu para que no estorbase al utilizar programas a pantalla completa. Para concluir con el tema del lanzador, diré que su comportamiento, en general, me ha gustado mucho aunque sí que es verdad que se ha incrementado el número de clicks que hay que hacer para abrir una aplicación.

Por otra parte, me ha encantado que, en todas las aplicaciones, la barra de menús se haya enviado al panel superior de la pantalla ahorrando, nuevamente, mucho espacio. Igualmente, me ha parecido muy buena idea poder visualizar y organizar simultáneamente los cuatro escritorios. Igualmente, he de confesar que Unity ha superado con creces las expectativas que tenía puesto que no he echado de menos el cubo de Compiz (no sé si me entrará morriña en los próximos días, ya veremos). Al no tener activado el cubo, pues de hacerlo se desactivaría Unity, perdemos la posibilidad de mandar una ventana a otro escritorio con el simple hecho de arrastrarla de un escritorio a otro y, ahora, para hacerlo, hay que visualizar los cuatro escritorios y hacer el movimiento ahí o bien utilizando el botón derecho del ratón. Afortunadamente, Compiz sigue funcionando e instalando la configuración avanzada de Compiz podremos volver a activar la mayoría de efectos visuales como, por ejemplo, nuestras queridas y vistosas ventanas gelatinosas.

También me llevé una agradable sorpresa al ver que la barra de desplazamiento vertical había desaparecido puesto que ha sido rediseñada para que todo tenga un aspecto mucho más agradable. Me gustan los cambios hechos por Canonical puesto que, con cada versión, Ubuntu va teniendo un aspecto más limpio, más elegante y, a partir de ahora, propio y característico con la aportación de Unity. Muy recomendable.

MAX: Madrid Linux

Hoy ha caído en mis manos MAX, la distro basada en Ubuntu que la Comunidad de Madrid pone a disposición de los centros educativos. La verdad es que desconocía que la CAM tuviera una distro propia así que, nada más llegar a casa, he querido probarla para ver si puede sernos útil.

El arranque del DVD es el clásico en distribuciones Linux y nos ofrece un LiveDVD para probar MAX sin tener que instalar. He de confesar que esperaba un simple Ubuntu con tema propio que, más que nada, tuviese la mera función de identificarlo frente a otras distros pero, nada más comenzar a desplegar los diferentes menús que ofrece MAX, me he dado cuenta de lo potente que es y lo completo que viene.

El software preinstalado es de muchísima calidad y, por supuesto, se trata de software libre casi en su totalidad (con alguna pequeña excepción como, por ejemplo, Skype). MAX tiene todo lo que un profesor va a necesitar para para la preparación de sus clases, así como todos los programas que los alumnos precisarán en las aulas de informática. Programas gráficos, de retoque, de diseño, programación, edición de audio y vídeo, ofimática, e-learning, mecanografía (en español) y muchos más. El catálogo preinstalado, como digo, es excelente haciendo que los ordenadores de los alumnos tengan un sistema operativo realmente potente. Incluso, MAX dispone de un monitor para ver qué es lo que están haciendo los alumnos en sus puestos y atender posibles incidencias y dudas.

Una vez que terminé de curiosear un poco por el LiveDVD, decidí que, en efecto, merecía la pena instalarlo para conocerlo en detalle y, en este momento, me encontré con una nueva y muy grata sorpresa al descubrir que ya viene con roles de administración predefinidos como se puede ver en esta captura:

Y, evidentemente, estos roles se aprecian ya en la ventana de acceso al sistema (en esta prueba, hice instalación de profesor).

MAX es excelente y nos va a facilitar muchísimo la tarea de administración del parque informático así como de su protección frente al ataque de virus y ‘desconfiguraciones’ fortuitas. Muy recomendable, me ha encantado.

Si Linux fuera el sistema operativo más usado del mundo…

Saben los lectores de este blog que, desde el comienzo, siempre he procurado ofrecer contenido nuevo y original o, por lo menos, aportar nuevas opiniones sobre noticias, vídeos, conferencias y otros materiales. Hoy voy a hacer una pequeña excepción dado el interesante punto de vista que tiene el texto que sigue a continuación (a pesar de que circula hace tiempo por internet) y el interés que tienen muchos de los amigos y compañeros que me preguntan por el sistema operativo del pingüino. Linux es un sistema operativo que está construido de una forma lógica y esto se traslada a la experiencia de usuario. Cuando alguien acostumbrado a Linux intenta utilizar un Windows, pasa esto:

Hoy he entendido a un compañero de trabajo que me comentó los problemas que tuvo al pasar de Windows a Linux. Sentí lo mismo al experimentar con Windows. Creí que debía probar Windows desde el momento en el que todos mis amigos comenzaron a contarme lo genial era. Fui al sitio de Microsoft para descargarlo, pero no estaba disponible. Estaba enojado porque perdí mucho tiempo tratando de buscar un enlace de descarga, así que decidí preguntarle a mi amigo y él me dijo dónde comprarlo.

Cogí el coche y conduje hasta el centro comercial más cercano, allí encontré una tienda que vendía software. Le pregunté al vendedor si tenían sistemas operativos Windows y él me preguntó acerca de la versión que quería.

  • ‘Quiero la distribución más completa’, dije orgullosamente.
  • ‘599 euros, por favor pase al cajero’, dijo él, poniendo la caja en una bolsa.

Juro que salí de la tienda en ese instante.

Poco tiempo después, uno de mis amigos me dio una copia de Windows XP pero me pidió que no se lo dijera a nadie. Pensé que era un poco extraño, porque yo copio mi distribución de Linux todo el tiempo para dársela a mis amigos. Muy raro. Puse el CD de Windows en el lector, reinicié la computadora y esperé a que el Live CD iniciara. No funcionó. El CD sólo me preguntaba si quería instalarlo. Consternado, llamé a mi amigo por teléfono y me dijo que Windows XP no se podía iniciar desde el CD.

Vaya, me dije. Decidí que lo instalaría. Seguí las instrucciones de la pantalla, pero me puse nervioso porque no me preguntó si tenía otros sistemas operativos instalados. Sé que, en cada Linux que instalo, siempre se me pregunta si quiero crear nuevas particiones o detalles por el estilo. Volví a llamar a mi amigo y me dijo que Windows XP elimina cualquier otro sistema operativo previamente instalado. Bueno, de acuerdo, regresé a Linux y respaldé todos mis datos antes de continuar con la instalación de mi copia de Windows.

La instalación fue bastante simple, a excepción de la parte en que me preguntó acerca del número de serie, que era una combinación de letras y números. Noté bastante enojado a mi amigo cuando volvió a escuchar mi voz al descolgar el teléfono, le oí suspirar y me dijo que mejor venía a mi casa. Al llegar me escribió su numero de serie y me repitió que no debería decirle de esto a ningún alma viviente. Mi amigo se fue y reinicié la computadora para arrancar el sistema por primera vez.

Me quedé en estado de shock cuando me permitió cambiar la configuración del sistema sin preguntarme por mi contraseña. Mi amigo protestó al escuchar de nuevo mi voz cuando contestó mi llamada. A pesar de todo, quiso ayudarme y me dijo que el acceso de root fue dado desde el inicio al usuario principal. Como no me rindo fácilmente, encontré la forma de crear otro usuario sin acceso a root e inicié sesión. Para mi sorpresa, me encontré entonces con que si quería cambiar algo, en vez de preguntar por la contraseña, necesitaba salirme y volver a entrar como administrador (que el nombre que aquí le dan a root). Con esto, me di cuenta de que había demasiada gente que iniciaba sesión como administrador y empecé a ponerme nervioso.

En fin, hora de trabajar, me dije. Fui a ‘Inicio>programas’, para abrir una aplicación de hoja de cálculo, pero no pude encontrar nada. Mi amigo me contó que Windows no tiene ninguna aplicación de esas por defecto y que debía descargarla de Internet. Bien, pensé, es la distribución básica de Windows. Fui a añadir/quitar programas en el panel de control, como siempre hago en Linux, pero aquí no había programas para añadir. Sólo me permitía desinstalar programas. No pude encontrar ningún botón o menú que me permitiera instalar aplicaciones. ¡Esto es extraño! Telefoneé a mi amigo otra vez, y me dijo que que los usuarios de Windows debían encontrar sus propias aplicaciones para instalar, así que después de googlear, encontré el paquete ofimático Openoffice, así que lo descargué y lo instalé. Ahora por fin podría terminar mi trabajo con la hoja de cálculo.

Te diré la verdad, no me divertí del todo. No comprendo bien esta forma que tiene Windows de hacer las cosas. Porque hay un disco A, y después un disco C, ¿dónde está el B? Esa sería la distribución lógica. No encontré aplicaciones para incrementar mi productividad y tuve que gastar mi tiempo para encontrarlas.

Mi amigo me dijo que necesitaba una aplicación de antivirus que tampoco venía con la distribución. No entiendo cómo es un virus de computadora. ¿Cómo un objeto inanimado podía contraer una infección?

Después de todo, encontré que Windows es muy difícil de usar. Tal vez pueda ser buena para gente que entiende de computadoras, pero para mí, no gracias. Me vuelvo a mi Linux.

Actualización (23-dic-2010):  MyComputerPro ha hecho un interesante análisis de las posibles consecuencias que tendría que Linux fuera el SO más utilizado.

Fuente | Pixibuntu
Fuente | Beli’s blog
Fuente | Ataliba Teixeira

FAQ de Linux para usuarios de Windows

Como muchos sabéis soy un entusiasta del software libre desde hace muchísimos años y no desaprovecho la ocasión para recomendar el uso tanto de programas de escritorio open source como, por supuesto, de las distribuciones GNU/Linux más populares. Lo he dicho muchas veces, usar software libre es, para mí, como profesor, un compromiso moral, social y educativo.

Cuando uno habla sobre el uso de GNU/Linux con una persona que no conoce este sistema operativo, suelen venir a la conversación una serie de preguntas frecuentes que Fernando de León ha recogido en un excelente documento que será de mucha ayuda a todos los usuarios de Windows que se preguntan qué es GNU/Linux y si les servirá para realizar su trabajo. Tras leer este documento, comprenderán por qué todo el mundo habla de Ubuntu y otras distros con tanta pasión.

Usa software libre, sin duda, es la mejor opción.

Richard Stallman y la educación

Rescato este vídeo de Richard Stallman explicando por qué todas las escuelas deberían utilizar software libre en lugar de enseñar a nuestros alumnos a utilizar programas privativos. Aunque el vídeo tiene ya un tiempo, la claridad de ideas de Stallman a la hora de hacer su exposición hace que merezca la pena volver a verlo y reflexionar sobre lo que dice.

Muchas de las ideas que enuncia Richard Stallman en este vídeo están siendo debatidas y ampliadas en el podcast que, como sabéis, estamos grabando varios profesores, programadores y usuarios de software libre.

Fuente | Free Knowledge Institute