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Escritor y booktuber - Javier Ruescas

En clase surgió el debate de si los autores deberían ser más próximos a los lectores y cómo influyen las nuevas tecnologías en la literatura de hoy en día; una ocasión fantástica para proponer a los chicos preparar una entrevista a uno de los booktubers más populares, Javier Ruescas, que, además, es un popular escritor de literatura juvenil.

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Entrevista a Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada nació en Baracaldo en 1970. Este licenciado en Derecho ha pasado toda su vida entregado a la literatura. A mediados de los 90 aparece en las mesas de novedades de las librerías un libro de título y portada sorprendente: Coños (1995) con el que comenzará su andadura literaria. Su obra La tempestad (1997) gana el Premio Planeta y lo consagra como escritor de éxito. El silencio del patinador (1995) es un volumen de cuentos que sorprendió a los lectores por su calidad literaria. A partir de aquí, comienza una interesante etapa para el estudioso y quizá no tanto para el lector ocasional: se embarca en la tarea de escribir una trilogía metaliteraria que indaga sobre la prosa de vanguardia y de cómo muchos autores malvivieron por y para la literatura obteniendo a cambio la pobreza y el olvido. Componen esta trilogía: Las máscaras del héroe (1996), Las esquinas del aire (2000) y Desgarrados y excéntricos (2001). Además ha publicado un libro de artículos llamado Animales de compañía (2000). Su novela La vida invisible (2003) recibió el Premio Primavera de novela.

Lo que más me preocupa es la depauperación que está sufriendo el lector.

MA. Los comienzos del siglo XX trajeron un aluvión de nuevas ideas a las artes. Este periodo ha sido detalladamente estudiado por usted, ¿cree que se producirá algún tipo de renovación en la literatura de la mano de las nuevas tecnologías?
JMP. Es muy difícil preverlo, sí parece que la literatura tiende, cada vez más, hacia el fragmentarismo, sin embargo, las novelas que se están publicando en Estados Unidos son muy extensas probablemente debido a que el ordenador facilita mucho la tarea al escritor y posibilita que, a la hora de escribir, éste se extienda mucho más. Por otra parte, las nuevas tecnologías pueden motivar que las obras adopten un tono más literario puesto que, evidentemente, estas nuevas tecnologías van a apartar a diversa gente de la literatura. En todo caso, es muy complejo y difícil prever en qué va a derivar todo esto.

MA. ¿Qué opina de la edición digital y de los avances que se están produciendo para sustituir el libro como soporte de cultura y saber?
JMP. El libro es el libro, no sólo como objeto de arte, sino como objeto cómodo. Otra cosa es que a través de la red podamos descargar e imprimir libros en nuestra casa. Hay que tener en cuenta que el libro es un objeto casi sagrado, una especie de tótem de nuestra civilización. El libro es invencible. Tanto es así, que necesitamos tener físicamente con nosotros aquellos libros que de verdad nos interesan, aquellos que han cambiado nuestra vida.

MA. ¿Cree que internet puede ser un medio efectivo para facilitar la formación de personas con dificultades de integración social?
JMP. Sí, sin duda, es una herramienta utilísima para las personas con cualquier tipo de discapacidad. Internet es una fuente de conocimiento importantísima y facilita enormemente la búsqueda de información; yo, de hecho, uso muchísimo la red para documentar mis novelas. El problema es el mal uso que se hace de internet y la obsesión que puede llegar a producir.

MA. Debido a esa especial relación paterno-filial que se establece entre el autor y sus obras es difícil elegir, pero ¿de qué obra se siente más satisfecho Juan Manuel de Prada?
JMP. Siempre me identifico más con la última que he escrito, pero no porque la prefiera sobre las demás, sino porque me resulta más próxima, pues uno ha estado trabajando en ella durante más de un año y aún se encuentra embuido en la atmósfera de esa última novela. En este caso, me quedo con la que voy a publicar ahora: La vida invisible.

MA. La vida invisible ha sido galardonada con el Premio Primavera de Novela y le felicitamos por ello, ¿qué nos puede contar sobre ella?
JMP. Es una obra bastante compleja donde hablo de cosas un tanto evanescentes o inconcretas como la culpa, la locura y determinadas parcelas de nuestra vida que conviven con nosotros pero que no asoman de forma visible. Transcurre en la trastienda, donde se esconden nuestros secretos. Es una novela que tiene que ver mucho con el clima de nuestro momento y con el desasosiego y la zozobra que reina en nuestra sociedad. También con la necesidad que sienten los hombres hacia las personas que les rodean y de la necesidad de entregarse al prójimo.

MA. ¿Cómo comienza usted a escribir una novela? ¿Cómo aborda el proceso de documentación?
JMP. Antes de comenzar el proceso de documentación intento impregnarme del mundo que voy a intentar contar. Es, sobre todo, una labor de reflexión, de ir ahondando en ese mundo en el que se desarrollará la obra. Después viene la tarea de documentación que depende, fundamentalmente, del tipo de novela que vaya a escribir. En este aspecto, internet me resulta muy valioso. Este proceso de cimentación de la obra es muy importante para mí porque me permite escribir con seguridad pues, a pesar de parecer menores, los pequeños rasgos que pueblan una novela son muy importantes para la ambientación de la misma. El periodo de documentación es, muchas veces, más largo que el de la escritura en sí.

MA. ¿Cómo es el proceso de revisión en Juan Manuel de Prada?
JMP. No corrijo mucho, sí es importante e intenso pero, en proporción a lo que es el resto de la concepción del libro y su escritura, es un proceso corto.

MA. Durante algún tiempo se comentó que usted había emprendido la tarea de escribir un guión cinematográfico, ¿cuándo podremos disfrutar de una película escrita por usted?
JMP. Parece que de forma inminente no. Escribí un guión para José Luis Garci, una versión totalmente nueva de una película de los años 40 gran éxito en España llamada ‘Los últimos de Filipinas’, pero el proyecto se encuentra de momento parado.

MA. ¿Hasta qué punto ha influido el cine en su obra y en su vida?
JMP. El cine es una gran influencia para cualquier escritor de nuestra época; indudablemente nuestra concepción del mundo y de la vida está muy impregnada por las películas que hemos visto, de tal manera que, cuando un escritor cuenta las cosas, las está viendo cinematográficamente. En ese sentido, la influencia es grande. En mi caso, el cine americano clásico ha influido mucho en mis libros, más en la creación de ambientes que en la creación de historias, porque la literatura permite trabajar determinados aspectos que, en el cine, quedan mostrados de forma más lineal y escueta, de un modo más complejo.

MA. ¿Cree que en nuestro país se lee tan poco como se dice?
JMP. Se lee poco, pero probablemente es difícil que se lea más porque la lectura interesa a poca gente. Es verdad que se ha leído poco siempre, la lectura es una afición minoritaria y me temo que siempre va a serlo. Hoy en día, lo que más me preocupa es la depauperación que está sufriendo el lector, vivimos en una sociedad muy banal, los programas de televisión cada vez son más cutres y eso rebaja mucho el listón, de tal manera que cuando un lector se acerca a un libro, puede que vaya buscando también las cosas ligeras y banales a las que está acostumbrado.

MA. ¿Es necesario tener una ‘pose literaria interesante’ en España para que se hable de uno?
JMP. Bueno, no diría yo tanto una pose, pero sí es cierto que el escritor -a veces de forma inconsciente o involuntaria- se crea un personaje, de manera que los lectores asocian a ese escritor con una determinada forma de ser. En mi caso, me ven como una persona muy seria, un poco taciturna, incluso triste… lo que no quiere decir que yo sea de esa manera, pero quizá mi aspecto físico haga pensar a la gente que soy así. Es una cosa con la que hay que saber convivir pero no creo que sirva para vender más o menos libros, sino simplemente para individualizarte, para que los lectores te identifiquen.

MA. Hablando de la crítica, algunas de sus novelas comienzan con una nota referente a esa parte de la crítica que confunde a los personajes con su autor en un notable ejercicio de envidia literaria con el propósito de dinamitar su carrera enterrándola -como usted ha dicho- entre ‘materiales de derribo’, ¿cree que la crítica ha sucumbido al corporativismo editorial?
JMP. Hay de todo, creo que, en líneas generales, la labor del crítico es difícil, el crítico es una persona que está viviendo en el ambiente literario y que termina teniendo sus amigos y sus enemigos, que además, dependiendo del periódico en el que escriba, va a elogiar unos libros y a denigrar otros. Sí parece que cada vez es más frecuente ese crítico un poco mercenario, corrupto, que dependiendo de la editorial y de quién firme el libro hace una crítica de un tipo o de otra, aunque, por otra parte, también pienso que hay críticos muy íntegros.

MA. Usted se forjó como escritor a través de la narración breve. El silencio del patinador es una recopilación de relatos que tuvo notable resonancia ¿cree que estamos asistiendo en la actualidad a una revalorización del relato como género literario a tenor de los últimos acontecimientos editoriales?
JMP. Dicen que sí, pero yo no lo tengo tan claro. El libro de relato se sigue vendiendo muy poco porque el cuento, a pesar de que se dice que la gente busca la brevedad, no sólo es breve sino que también ofrece una literatura mucho más condensada y esto resulta disuasorio para bastantes lectores. En todo caso, sí es cierto que se aprecia un esfuerzo, sobre todo por parte de pequeñas editoriales, aunque me temo que el gran público permanece todavía anclado en la novela. Ahora, es posible que esto cambie pues no creo que la novela vaya a ser siempre el género hegemónico.

MA. ¿Para cuándo un nuevo volumen de relatos?
JMP. No lo sé, la verdad. Me apetecería escribir cuentos. Tuve una pequeña tragedia personal hace cinco años, me robaron el ordenador portátil y ahí tenía bastantes cuentos que casi podían conformar otro libro de relatos. Desde entonces, apenas he vuelto a escribir cuentos, aunque sí es cierto que cada vez me ronda más la idea de escribir otro libro de relatos, vamos a ver.

MA. Torrente Ballester decía que en España se publicaba muy gratuitamente. Es cierto que hay novelas que, tras un imponente montaje publicitario, no tardan en caer en el más oscuro de los olvidos, ¿cómo ve usted el panorama editorial español?
JMP. Estamos ante un panorama confuso, la gran novedad que ha tenido lugar en la literatura española en los últimos veinte años es haberse convertido en un bien objeto de consumo, algo que antes, salvo contadas excepciones, no ocurría. Al convertirse en un bien objeto de consumo se rige por las leyes de mercado y esto hace que los valores literarios se difuminen mucho dando paso a los valores mercantiles. Hoy en día se valora más que una novela tenga una trama, como se dice ahora, trepidante o que ‘enganche’ -palabra que a mí me resulta odiosa- y tenga una serie de características que más tengan que ver con las películas que con la literatura. En ese sentido es muy difícil separar el grano de la paja, hay grandes escritores y gran variedad de temas, tratamientos y estilos, pero también veo mucha impostura y muchos falsos escritores que se guían por la modas. Observo un panorama rico pero, al mismo tiempo, demasiado promiscuo en el que cuesta separar lo bueno de lo malo.

MA. Su prosa preciosista está elaborada con sumo mimo y cuidado, algo que no es muy usual en el panorama literario español. Actualmente, la calidad de la prosa de muchos escritores de éxito es verdaderamente preocupante, eso sin contar los que sacrifican el estilo para facilitar las ventas ¿cuál es su opinión al respecto?
JMP. Cada escritor ha de encontrar su voz. Lo importante es que un escritor encuentre una voz propia y que esa voz sea la forma expresiva idónea para escribir las historias que quiera contar. Sí es cierto que la retórica literaria se está abandonando mucho, pero tampoco creo, sinceramente, que el público desee tal cosa. Es un error rebajar el estilo y escribir con dejadez en el afán de ganar lectores, al final el lector verdadero -no me refiero al lector gregario que compra el libro de moda- busca en el escritor una distinción, una identidad, algo que lo diferencie del resto. Ahora bien, no corren buenos tiempos para esa concepción de la literatura, cada vez hay más escritores que buscan que sus novelas sean adaptables al cine y hacen uso de una especie de pobreza expresiva muy acusada. El tiempo hará justicia y dirá quienes son los buenos y los malos escritores.

MA. ¿Desde el punto de vista cultural, cree que es mejor que se lea cualquier cosa a que no se lea nada?
JMP. Hay una sentencia de Plinio divulgada en España por Cervantes: ‘No hay libro malo que no contenga algo bueno’. Yo creo que ésa es una de las grandes mentiras. Los libros, al igual que los cuadros o los programas de televisión, los hay buenos, los hay regulares y los hay muy malos. No creo que los libros malos tengan ningún cometido ni sirvan para nada. Precisamente porque tenemos muy sacralizado ese objeto llamado libro pensamos que leer las memorias de Rappel o de Yola Berrocal nos llevará a otros. No, la bazofia es bazofia aunque tenga formato de libro.

MA. ¿Piensa que la literatura es puro escapismo?
JMP. No, la literatura es un punto de referencia de su época. Un escritor que se considere a sí mismo como escapista está poniendo, a fin de cuentas, el espejo de su escritura sobre el mundo. Escritores que hacían una literatura muy primorosa, como Borges o Rubén Darío, también estaban interpretando la vida. La literatura ha de ser reflejo de su tiempo. Este reflejo de la realidad es, en cierta medida, involuntario. Aunque no creo en los escritores panfletarios que usan su libro para llevar un mensaje a la sociedad, una literatura no que refleje las grandezas y las miserias de la vida es una literatura estéril.

MA. Es usual leer artículos de Juan Manuel de Prada en la prensa, ¿cómo influye el periodismo en su obra?
JMP. No creo que me haya influido cultivar un género sobre otro. El periodismo es un género literario más y posee unas leyes distintas a las de otros géneros. Cuando escribo un artículo procuro adaptarme a esas leyes, el artículo periodístico nace de una pasión momentánea, de un acceso de felicidad o de indignación hacia determinado acontecimiento de la realidad. Escribir una novela requiere constancia y disciplina y permite investigar tus propios límites. Ahora bien, cuando escribo un artículo me gusta que en él esté la impronta de mi estilo, de mi forma de ver el mundo, no le doy la misma alcurnia que a una novela pero sí intento proyectar sobre él las características del escritor Juan Manuel de Prada.

MA. ¿Qué está leyendo en estos momentos Juan Manuel de Prada?
JMP. En estos momentos estoy leyendo una novela de un escritor americano que se llama Don Delillo titulada Libra sobre el asesinato de Kennedy. Una lectura idónea para estos días porque en ella se explica el clima de violencia física y moral que reina en Estados Unidos.

Entrevista realizada en 2003 para la web ‘Portal Solidario’. Licencia | Formación sin Barreras