A pesar de haberme acostumbrado al lento discurrir de los largos y calurosos días de verano, a pesar de haber pasado sus noches leyendo y escribiendo hasta altas horas de la madrugada, disfrutando de la frescura que daba el mar, momentos antes de amanecer; a pesar de haber remoloneado, muchas mañanas, entre las sábanas hasta que el sol estuviera muy alto, hoy, primer día de trabajo tras las vacaciones, me he levantado considerablemente temprano. Mientras tomo el café, pienso en lo que nos deparará el nuevo curso escolar y cómo será esta primera mañana llena de exámenes de recuperación. Quizá ha sido la luz, incidiendo en un ángulo extraño, casi olvidado, perdido en la memoria de los primeros días de la pasada primavera; quizá ha sido que la agenda acaba de avisarme de que hoy tengo que atender mis primeros compromisos laborales; es posible que todo ello me haya traído a la memoria uno de los fragmentos más deliciosos del Quijote, un fragmento que resume a la perfección cómo me siento hoy.
Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. (Cap. II. 1ª parte)
El Campo de Montiel no queda muy lejos de aquí, y al igual que don Quijote salió a La Mancha con el objetivo de arreglar el mundo, salgo yo, un profesor de Lengua y Literatura, a comenzar una nueva aventura docente y es ahora, mientras me cuelgo del hombro mi cartera y presiono el botón de ‘Publicar’ esta entrada, cuando os deseo un muy feliz comienzo de curso. Me voy al colegio.
Sensacional, sencillamente sensacional la reciente ponencia de Richard Baraniuk en TED. El mundo educativo se enfrenta a un cambio tan radical que transformará el modelo vertical actual en uno horizontal de código abierto. La figura del profesor como un mero transmisor de conocimiento tiene los días contados y deberá adaptarse a un mundo en el que el conocimiento se transmite de forma sencilla, rápida y efectiva entre los ciudadanos. La primera parada son los libros de texto:
¿Qué hace especial un curso de español en España? ¿Qué lo hace diferente a estudiar en sus países de origen? ¿Qué lo hace interesante, útil y divertido? Son muchos los factores que podemos señalar pero uno de ellos, el que motiva esta entrada, es el de aprovechar todo lo que ocurre a nuestro alrededor para proponer a los alumnos actividades que sean especiales, actividades que sean verdaderos impactos que queden para siempre grabados en su memoria. De hecho, para un profesor de español, tan importante es conocer la materia que enseña como estar al tanto de lo que ocurre en la ciudad en la que imparte clase.
En Alcalá de Henares tenemos la suerte de que, por lo menos, tres o cuatro veces al año vienen importantes personalidades a la localidad como, por ejemplo, los reyes a propósito de la entrega del Premio Cervantes. En esta ocasión fueron los príncipes los que visitaron la ciudad complutense y propuse a mis alumnos cambiar el formato de la clase e ir a verlos para, después, escribir un artículo practicando la gramática que estábamos viendo en clase y aprender nuevo vocabulario. Ellos aceptaron encantados y entusiasmados.
Fuimos a la Plaza de Cervantes y nos situamos en un lugar que nos permitía ver con bastante comodidad la llegada de los príncipes. Fue un día apasionante, mis alumnos fueron entrevistados por Telemadrid, por la prensa local y dieron la mano a los príncipes de España. Podría explicar ahora qué es lo que sintieron y lo que comentaron pero creo que es mejor leer lo que escribieron ellos mismos aquel día:
Hoy ha sido uno de los días más importantes de mi estancia en España, hoy ha ocurrido algo importante en mi vida como podréis saber si seguís leyendo este artículo.
A las 11 de la mañana, el gentío esperaba nervioso en la plaza de Cervantes la llegada de los Príncipes de España. En la entrada del ayuntamiento esperaban la visita las personalidades locales y había muchas cámaras de televisión. Una mujer repartía banderitas de España para darle colorido a la plaza y, sin dudarlo, fuimos a pedirle una para cada una. Cuando las cogimos, una comentarista de TeleMadrid hizo una entrevista a nuestra amiga, Chise sobre la visita de los Príncipes en riguroso directo. La periodista preguntó que si sabía el nombre del heredero y Chise contestó: ‘¡Príncipe Felipe, guapísimo!’.
Estábamos muy contentos, porque hacía un día fantástico y toda la gente estaba espectante. Casi todas las personas tenían la cámara de fotos preparada, la banderita y el corazón latiendo con emoción. ¡Por fin llegaron los Príncipes! En la plaza había mucho bullicio, se escuchaba el nombre del Príncipe y de la Princesa cuando ellos llegaron a la puerta del ayuntamiento.
Nos pusimos de puntillas y los vimos de lejos, sacamos muchas fotos, gritamos sus nombres. Sorprendentemente, ellos nos vieron y se acercaron para tendernos la mano. Muy nerviosas y llenas de emoción les dimos la mano. Estábamos entusiasmados y muy contentos, ¡habíamos saludado en persona a los Príncipes de España!
Alguno de nosotros dijo: ‘¡Vaya! ¡No me voy a lavar las manos en una semana después de esto!’. La visita de la Casa Real a la ciudad en la que estudiamos español nos hizo muy felices.
Los estudiantes de la clase de intermedio de Escuela Internacional
Desde hace dos años y medio venimos trabajando en Escuela Internacional con el Manual del Profesor de Escuela Internacional, una herramienta que ha desarrollado todo el equipo pedagógico y de la que estoy especialmente orgulloso puesto que ayuda enormemente a los profesores, tal es así, que la considero totalmente imprescindible para asegurar una enseñanza de calidad. Trabajar con un equipo numeroso de profesores (algunos de ellos recién incorporados al equipo pedagógico en la temporada alta) hace que sea complicado para los coordinadores organizar el trabajo de forma efectiva sin tener que invertir montones de horas, el Manual del Profesor resuelve esa dificultad de un plumazo. De hecho, brindar al profesorado toda esta información es un verdadero compromiso con la calidad y con el trabajo en equipo que trae, por otro lado, una evidente reducción del estrés y del esfuerzo que hay que emplear en llevar a cabo las tareas diarias, semanales y mensuales puesto que el docente puede encontrar aquí todo lo que necesita para impartir sus clases, desde el Plan Curricular hasta los seminarios de formación, pasando por las tareas diarias, los calendarios académicos, los tests semanales, las listas de estudiantes, los fondos de la biblioteca, los protocolos de actuación ante la aparición de dificultades, así como las programaciones didácticas para cada uno de los libros y muchos otros documentos más.
Este enorme conjunto de documentos que componen el Manual del profesor está sometido a un continuo proceso de revisión y mejora para conseguir que los profesores, en todos los centros E.I., impartan las clases de forma coordinada y éstas tengan el sello de calidad de Escuela Internacional. Todo dentro de este Manual está interconectado de tal modo que apenas hace falta buscar los documentos, está estructurado de tal modo que los profesores los encuentran justo en el momento en el que los necesitan ya que todo el Manual del Profesor tiene organizadas las tareas, las clases, las programaciones didácticas, los tests, etc. de los 365 días del año para todos los niveles, cursos y asignaturas, así como la organización de las actividades culturales. Cabe la pregunta de si el programa está ‘enlatado’, de si el profesor no puede innovar o aportar nuevas ideas para llevar al aula o trabajar en equipo. Nada más lejos de la realidad, precisamente es ésa su tarea, la de adaptar todo lo que plantea el Manual a sus alumnos.
Tal es la ayuda que presta esta poderosa herramienta que trasciende su nombre y, además de por los profesores, es usado a diario por los coordinadores y por mí mismo. Además, representa una ayuda vital para los profesores que se inician en la aventura de impartir español como lengua extranjera ya que posee, entre otros documentos, cientos de actividades que llevar al aula y decenas de seminarios de formación.
Continuamente pienso cómo mejorar el Manual del Profesor, y una de los proyectos que más posibilidades tiene, es convertirlo en una verdadera red social en la que los profesores tengan salas de reuniones virtuales e, incluso, los alumnos puedan entrar en determinadas zonas para poder enviar sus opiniones o recoger documentos creados por los profesores.
Este fin de semana pasado, tuve la oportunidad de asistir en Alcalá de Henares, al curso que FEDELE organizó en colaboración con el Instituto Cervantes y que contó con las excelentes ponencias de María Gil Bürman (Departamento de Tecnología Lingüística del Instituto Cervantes) y Francisco Herrera (Coordinador del Plan de Formación de FEDELE y Director de La Janda IH Vejer).
Francisco, en sus dos sesiones, nos ofreció un buen repaso al mundo tecnológico de la web colaborativa. Quizá, uno de los aspectos que los profesionales de la enseñanza consideran más arriesgados es el de tener un blog profesional porque, como comentaba Francisco, tradicionalmente, un profesor siempre ha tenido el saber en su mano y su función ha sido transmitir ese saber. Sin embargo, en estos momentos, el saber está en la red y la nueva función del profesor es enseñar a utilizar ese saber usando las herramientas que nos traen las nuevas tecnologías. Muchos profesores aún no se deciden a lanzarse a la aventura de publicar sus experiencias en internet quizá, por el riesgo que, a priori, supone para un docente publicar sus éxitos pero también sus dudas. Los tiempos del profesor-dios tan propios de la enseñanza tradicional han pasado a mejor vida y, ahora más que nunca, la labor del enseñante ha de pasar por un aprendizaje continuo. La blogosfera de ELE aún es muy pequeña, quizá una de las más exiguas de internet, pero hay grandes profesionales detrás de los blogs que ya existen y bastantes más que se sumarán después de las dos fenomenales ponencias de Francisco Herrera. De este modo, pasamos a entender el blog del profesor como su portafolios, no se entiende que un profesional quiera encerrar en un cajón sus experiencias. Por mi parte, siempre he preferido el entusiasmo y la satisfacción que produce de compartir nuestro trabajo al rancio sentimiento de guardar y proteger lo que se escribe para que nadie lo copie lo use. De este modo, es muy útil e interesante para el profesor de ELE recoger en ese portafolios digital su trayectoria y aprendizaje profesional ya que, además, puede seguir aprendiendo a través de los comentarios que en su blog hagan sus colegas de profesión.
En el curso, descubrí algunas páginas que no conocía y que ofrecen recursos interesantes para que el profesor de ELE trabaje el output con sus estudiantes: Relátame (para hacer cuentos colaborativos), Wordia (donde los usuarios graban el significado de las palabras en vídeo), Strip (generador de sencillos cómics), Woices (donde se pueden publicar grabaciones de audio geolocalizadas), Wikitravel y Viajeteca (webs para publicar la experiencia de los viajes de nuestros alumnos), Jamendo (repositorio de música libre) y La Mundial (grupo musical que ofrece música libre).
Por su parte, la exposición que María Gil Bürman hizo del AVE (Aula Virtual del Instituto Cervantes), el complemento ideal para cursos semipresenciales. El AVE dispone de gran variedad de actividades y los cursos pueden impartirse de forma tutorizada o no. La tecnología (mi gran pasión) y la enseñanza (mi labor profesional) se unen en este tipo de entornos virtuales que permiten impartir cursos a distancia. AVE es una muy buena solución para los centros de enseñanza ya que permite incorporarlo a sus programas ofreciéndolo como complemento en los cursos semipresenciales. Es algo que estudiaré más a fondo y al AVE dedicaré una entrada propia.
Hablaba hace un par de días con un compañero de profesión sobre qué habría que tener en cuenta para poder hacer un curso de idiomas online que fuera realmente efectivo y de calidad. Si hacemos un rápido análisis de la situación, podemos comprobar que, aunque los intentos y pasos dados hasta ahora en e-learning suponen un buen comienzo, lo cierto es que aún nos queda mucho trecho por andar.
El principal escollo al que nos enfrentamos está en que, hasta ahora, lo que se ha hecho por regla general ha sido meter en esos cursos online ejercicios mecánicos (variando la forma y la presentación pero mecánicos al fin y al cabo). Si en nuestra labor diaria solemos huir de ese tipo de actividades… ¿por qué son las primeras que incluimos en un curso online? ¿Radica la razón en el desconocimiento que tienen los profesores de los propios lenguajes de programación y de las herramientas que tienen a su disposición o, por el contrario, podemos decir que aún no se ha alcanzado el nivel tecnológico suficiente como para diseñar un curso online suficientemente solvente e interactivo que permita la interacción del alumno con la máquina además de permitir la autocorreción y, finalmente, el propio programa informático pueda evaluar si el estudiante consiguió o no los objetivos del curso?
Es evidente que hay tecnología suficiente como para proponer al estudiante ejercicios algo más interesantes que los de rellenar huecos, por muy 2.0 que sea el sistema y por muy variada que sea la forma de rellenar los huecos (listas desplegables, botones de opción, y otros igual de aburridos). Por ejemplo, tomemos la siguiente muestra: desde hace bastante tiempo existen programas de reconocimiento de voz y de pronunciación y, aunque aún les queda camino por recorrer, se han usado mucho en los cursos de idiomas a distancia dotando a estos cursos de un componente interactivo desconocido hasta su incorporación.
Decía en mi entrada anterior, que las presentaciones de Power Point tenían su propio lenguaje y sería un error interpretarlas como un simple calco de lo que un profesor expone en una pizarra… ¿no tendrán los cursos online su propio lenguaje? ¿No será que estamos errando en el planteamiento mismo tanto del curso como de los ejercicios de aprendizaje y de evaluación?
Por parte de las editoriales se aprecia la tendencia de que, cada vez más, los materiales para los cursos de español deberían ser hechos por los propios profesores y no por personas ajenas a la profesión lo que hará que recortemos distancias con respecto a la enseñanza del inglés que, tradicionalmente, ha estado a años luz de la enseñanza de español como lengua extranjera.
Quizá, una de las propuestas que más me interesaron es la de un portal de formación online llamado Civele. Se trata de una idea apasionante que se centra en la formación online, con toda probabilidad, la próxima frontera en el mundo de la educación ya que, en el momento actual, no está dando sino sus primeros pasitos. Estoy seguro de que, en los próximos años, asistiremos a toda una revolución en este campo.