Posts tagged with 'crítica-literaria'

La buena letra, de Rafael Chirbes

1. Breve biografía del autor.
Rafael Chirbes nació en Tabernes de Valldigna (Valencia) en 1949. Cursó estudios de Historia. Su primera obra: Mimoun (1988) queda finalista del Premio Herralde de Novela y comienza un interesantísimo ciclo narrativo que seguirá con La buena letra (1992) y En la lucha final (1991). En la actualidad, el escritor está consiguiendo llamar la atención del gran público con obras ciertamente bien escritas que aportan nuevas e interesantes ideas, algo que -en verdad- se agradece. En 2007 ganó el Premio Nacional de la Crítica. Otras obras del autor son: Los disparos del cazador (1994), La larga marcha (1996), Mediterráneos (1997) y La caída de Madrid (2000).

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Poesía de la Edad de Oro. I Renacimiento. Ed. J.M. Blecua.

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1. Biografía del autor.
José Manuel Blecua nació en Alcolea de Cinca (Huesca) en 1913 y fue catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona. Blecua, uno de los más eruditos y sabios filólogos de todo el siglo XX, ha publicado un ingente número de valiosísimos estudios literarios que, realmente, no le dirán mucho al lector medio pero que son indispensables para el estudioso de la literatura de los Siglos de Oro pues le serán utilísimos para comprender tan complejo periodo. En 1983 recibió el Premio Aragón de las letras y en 1993 recibió el Premio Internacional Menéndez Pelayo. El gran estudioso falleció en marzo de 2003 dejando un vacío insustituible en el panorama filológico y académico, pues era alguien muy apreciado por sus alumnos. Sirva esta pequeña y humilde reseña de uno de los libros que publicó como sentido homenaje. Gracias maestro, tus libros siempre estarán con nosotros.

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Don Quijote de la Mancha (1ª parte), de Miguel de Cervantes Saavedra

Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra1. Breve biografía del autor.
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares (¿?) en 1547. Tras viajar la familia a Valladolid, ciudad donde se encontraba la corte en esos momentos, las deudas contraídas hacen que los bienes de la familia sean embargados. La vida del escritor es misteriosa y apasionante a la vez, tal es así, que los escritos que sobre su persona nos han llegado están la mayoría manipulados en un intento de convertir a Cervantes en el abanderado de las mayores y más varias ideologías y pensamientos. Una frase se ha apuntado sobre este particular con notable certeza: ‘La biografía de Cervantes está tan escasa de datos como llena de sinuosidades’. Incluso, el retrato de Miguel de Cervantes Saavedra que cuelga en las paredes de la RAE es falso y también ha sido manipulado. Sabemos que fue alumno de humanidades en el Estudio en Madrid con el profesor López de Hoyos. Como carecía de estudios superiores no podía entrar en la Iglesia y aún no se decide a viajar a América (idea que se convertirá más tarde en su gran obsesión) así que ingresa en el ejército. El día en el que tuvo lugar la famosa batalla de Lepanto, Miguel está enfermo y los mandos le permiten -tras su insistente petición- entrar en combate. En un lance del combate pierde la mano izquierda. Cervantes jamás olvidará esta victoria y hará muchas alusiones a dicha batalla en sus escritos. De vuelta a España fue capturado, junto a su hermano, por los turcos y como portaba algunas cartas de recomendación, pensaron que sería un personaje importante y se salvó de la ejecución para ser llevado preso a Argel en condición de esclavo y pedir un rescate por él. Este rescate no llega pues no hay fondos para pagarlo. Finalmente, la familia, fuertemente endeudada, consigue dinero para salvar a uno de los hermanos y el escritor prefiere que sea Rodrigo quien vuelva a España. Miguel intentó fugarse en cuatro ocasiones de su cautiverio pero todas las tentativas resultaron frustradas. Finalmente, su rescate llegó momentos antes de que el escritor partiera una galera rumbo a Costantinopla (en la que ya estaba embarcado) donde se hubiera perdido su rastro y pudo volver a España. Ya en nuestro país intentará conseguir un empleo en América pero fue rechazada su solicitud por haber desaparecido unos dineros que tenía a su cargo cuando fue recaudador de impuestos. Miguel de Cervantes Saavedra falleció en Madrid en 1616.

2. Contexto literario de la obra.
Cervantes es aún un autor desconocido cuando se publica El Quijote pero el éxito es inmediato. Tanto es así que el mismo año de su aparición se hicieron seis ediciones más, algo ciertamente sorprendente para la época. En el prólogo se dice que escribió la obra en la cárcel; aunque no es del todo cierto. Según Rodríguez Marín, lo que sí sabemos con seguridad es que la escribió muy pausadamente y en diferentes lugares. Miguel de Cervantes quería tener éxito como escritor de comedias, pues quería tener el reconocimiento (y el dinero) que tenía Lope de Vega, sin embargo, su teatro, anquilosado en el Renacimiento, no interesaba al público que abarrotaba los corrales de comedias. Ni su poesía, ni su teatro son de gran calidad; sin embargo, creó un género nuevo, género que revolucionaría la literatura y lo hizo con una obra magistral, sublime, inmensa y deliciosa: Don Quijote de La Mancha (1605).

3. Comentario de la obra.
Cervantes escribió una obra magistral, probablemente, la mejor que se haya publicado hasta ahora en todo el mundo, pero su autor no fue consciente de su hallazgo ni de las repercusiones que posteriormente habría de tener.

El protagonista es un personaje singular perteneciente a la baja nobleza que habiendo perdido el juicio emprende una marcha por un espacio sorprendente; y digo sorprendente, porque entonces lo común era situar a los héroes en reinos lejanos en donde la aventura podría ser, aparentemente, mucho más propicia. La Mancha era un espacio inhóspito y de paso que carecía de grandes palacios, archivos y catedrales, sin embargo, es utilizada por Cervantes de un modo paródico, pues éste es uno de los propósitos de la obra. Se ha dicho en innumerables ocasiones que El Quijote es una obra paródica de las novelas de aventuras pero esto es cierto sólo en parte, pues habiendo desaparecido el género al que parodiaba, la obra guarda intacta su vigencia. Sí es cierto que la novela, la primera como tal en toda la historia de la literatura, es una obra esencialmente humorística pues no respeta nada ni a nadie. Si indeterminado es el lugar de partida del protagonista, también éste queda indeterminado desde el mismo comienzo de la obra puesto que hasta tres nombres se nos dan de su persona no revelándose el verdadero hasta el último capítulo de la segunda parte. Además, es la primera vez en toda la literatura que se caracteriza a un personaje por lo que come, y viendo lo que ingiere comprobamos que es un hidalgo muy venido a menos y bastante anciano, pues la media de edad de aquel entonces eran de cuarenta años y nuestro protagonista tiene 50. En definitiva, Cervantes presenta a un personaje sin relieve previo, a diferencia de lo que ocurría con las novelas de caballerías, que sale en busca de aventuras hecho un total adefesio, pues lleva una armadura anacrónica con una celada de cartón y con un caballo que se encuentra en unas condiciones verdaderamente lamentables.

Como todo buen caballero ha de tener una dama a quien encomendarse y Don Quijote escoge a Aldonza, nombre con el que se hacían numerosos chistes y burlas en la época; como esto es indigno de un caballero andante, le cambia el nombre y la llama Dulcinea del Toboso. Por aquél entonces El Toboso era tierra de muchos cardos borriqueros y, además, las tinajas más grandes de La Mancha son de El Toboso. Dulcinea es el personaje más curioso -sin duda alguna- de la Literatura Universal, y su importancia trascendió lo literario para instalarse en lo real. Lo atestigua el siguiente hecho histórico: cuando las tropas francesas invadían España, destruían todos los pueblos que encontraban a su paso, todos excepto el Toboso, en honor a la dama del más famoso y desdichado caballero andante que jamás existió. Cuando Don Quijote deja de lado su actitud caballeresca se transforma en un personaje dialogante y cuerdo. Así, Cervantes juega con las dos facetas del personaje. En su primera salida, Don Quijote transforma la realidad y ve un castillo en donde sólo hay una venta. Ahí será armado caballero andante mediante una burla, lo que motiva que el protagonista no es caballero andante ni nunca lo será por contravenir las leyes de la caballería. Don Quijote únicamente está cuarenta y ocho horas fuera de su casa pero el autor ha dilatado el tiempo muchísimo haciendo que este capítulo sea vital en la obra.

En su segunda salida aparece ya la inmortal pareja Sancho-Quijote que ha sido interpretada por la crítica como una parábola del hombre, pues Don Quijote representa al alma y Sancho al cuerpo. A lo largo de la obra irá produciéndose una asimilación entre los dos. El escudero de Don Quijote es un labrador, algo indigno de un caballero andante. Hemos de encuadrar la aventura de los molinos de viento, la más famosa de todas las que componen la obra, en su momento histórico. Los molinos de viento eran algo nuevo, sorprendente, una construcción de alta tecnología que se había importado del norte de Europa. Los gigantes son algo normal en los libros de caballería y los molinos asustaban a los niños de la época por el tremendo ruido que producían sus aspas, lo que explica que Miguel de Cervantes los usase como elementos caracterizadores de esta peculiar aventura.

Las interpretaciones que se han dado a la obra a lo largo de las diferentes épocas han sido harto variadas y puede el lector encontrar algunos comentarios sobre ellas en la reseña de la segunda parte de Don Quijote de La Mancha. No quisiera aburrir al lector pero lo dicho hasta ahora no pasa de ser una livianísima introducción a la obra que ahora nos ocupa. Mi pretensión, más bien, es la de incitar al lector a acercarse a esta magna obra para que lo lea por propio gusto. Una cosa ha de saber: para entender Don Quijote de La Mancha se necesitan dos cosas: una buena edición (recomiendo -sin dudarlo un momento- la de Francisco Rico que se puede encontrar en la editorial Crítica) y una vasta cultura con la que desentrañar los continuos guiños que don Miguel de Cervantes nos hace.

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Fuente Ovejuna, de Lope de Vega

Fuente Ovejuna, de Lope de Vega1. Breve biografía del autor.
Lope de Vega nació en Madrid en 1562. Ingresó en un colegio de Jesuitas y, posteriormente, en la Universidad de Alcalá de Henares. Su fama como amante es de sobra conocida. Con 17 años se enamoró de Elena Osorio, la esposa de un conocido actor y que sería inmortalizada en su poesía con el nombre de Filis. Bajo la acusación de difamación fue desterrado, pero Velázquez consiguió que lo indultaran y pudo volver a la Corte. No acaban aquí sus peripecias puesto que con 26 años rapta a Isabel de Urbina para casarse con ella pero, pocos días después de la boda, se alista en la Armada Invencible. Tras la dolorosa derrota se instala en Valencia donde formó un grupo de teatro en donde ya se comenzaba a vislumbrar la tendencia que tomaría su teatro. Muere su esposa y se casa con Juana de Guardo en 1598, aunque poco después se enamora de Micaela Luján. Tras enviudar nuevamente, se ordena sacerdote, algo que no le impedirá seguir teniendo aventuras amorosas. Con Marta Nevares, una mujer casada, tuvo una hija y al enviudar ésta, van a vivir con Lope. A partir de aquí su vida personal no es agradable pues Marta se queda ciega y enloquece, su hija Marcela se mete a monja, un hijo suyo muere y otra hija es raptada. La rivalidad que mantiene con Miguel de Cervantes es de sobra conocida, puesto que Cervantes envidiaba enormemente a Lope. El autor de comedias más famoso de todos los tiempos, Lope de Vega, muere en 1635 y toda la ciudad de Madrid lloró amargamente su muerte. Lope nos dejó muchas obras inolvidables, y de entre las 1500 que se que escribió destaca Fuente Ovejuna (¿1614?). Otras obras del autor son: Peribáñez y el comendador de Ocaña (¿1613?), El mejor alcalde, el rey (¿1620-1623?), El caballero de Olmedo (¿1620-1625?) o El acero de Madrid (1608-1612).

2. Contexto literario de la obra.
A finales del siglo XVI, el teatro está en un completo desconcierto de géneros, temas y tendencias. Lope de Vega revoluciona la escena estableciendo un nuevo modelo en un intento de reconducir el teatro profano hacia una fórmula única. Estas nuevas ideas aparecerán compendiadas en el Arte nuevo de hacer comedias (1609). Las características más importantes son las siguientes: reducción de cinco a tres los actos de la obra (rompiendo de este modo el patrón de la tragedia clásica); lo trágico se funde con lo cómico; polimetría en los versos; presencia de la doble acción; comienzo in media res; mecanismo dramático del disfraz; presencia del gracioso, pluralidad de niveles; el tema del honor (el gran motor del teatro del XVII) y final feliz. La escuela de Lope continúa con Tirso de Molina, Guillén de Castro, Antonio Mira de Amescua, Luis Vélez de Guevara y Juan Ruiz de Alarcón.

3. Comentario de la obra.
Fuente Ovejuna es el drama de la venganza colectiva ante las atrocidades y abusos cometidos por Fernán Gómez, comendador de la Orden de Calatrava que morirá asesinado por los villanos. Este comendador es aliado de Juana, la Beltraneja para el trono de Portugal, por lo que se encuentra en una situación opuesta a la defendida por los Reyes Católicos en la Guerra Civil que sumía al país. Hemos de destacar que la obra se basa en un hecho real que está reseñado en la Chrónica de las tres Órdenes y caballerías de Santiago, Calatrava y Alcántara (1572) de Rades y Andrada y en otros textos como por ejemplo la Historia General de España (1601) del Padre Mariana. Así, Lope de Vega entrelazando un conflicto amoroso con el histórico construye una de sus obras más logradas. Además, ambos conflictos tienen como fin último condenar la conducta del comendador al tiempo que se realiza una alabanza de la monarquía absoluta. Sin embargo, la opinión que sobre la obra manifestó Menéndez Pelayo generó una fuerte polémica al señalar que el levantamiento de todo el pueblo contra el comendador puede definirse como un hecho revolucionario. Así, él consideraba que era la obra más democrática del teatro clásico español. Casalduero acusa a Menéndez Pelayo de verter una ideología contemporánea en una obra del siglo XVII, y por lo tanto, ajena a su autor y asegura que lo que subyace en la obra es un problema moral. No le falta razón, pero si algo hemos aprendido de los clásicos es que, precisamente lo son por ofrecer multitud de lecturas que se adaptan y evolucionan acorde a como lo hacen los tiempos, he aquí quizá su principal virtud. Con todo, lo cierto es que el propósito de Lope de Vega es servir a la monarquía pues la consideraba como elemento ordenador de la sociedad, sin monarquía la sociedad sería -a juicio del escritor- un caos; por eso mismo tuvo tanto cuidado en plantear la rebelión del pueblo de Fuente Ovejuna como una defensa de la monarquía absoluta. Tal es así que en el verso 1700 de la obra se dice ‘El rey solo es señor después del cielo’, afirmando el carácter divino de los monarcas en diversos momentos de la comedia.

Será la suma de todos los personajes que entran en escena los que motiven en el espectador la idea de que la obra está protagonizada por un personaje colectivo, idea que se verá reafirmada cuando, tras haber dado muerte al comendador se reúne todo el pueblo y acuerdan que todos se declararán culpables ante la justicia como si fuesen uno solo. En palabras de Juan María Marín, ‘una abundante literatura filosófico-política había planteado desde tiempo atrás el derecho de la colectividad a deshacerse del tirano cuando éste careciera de la titularidad legítima o cuando abusara de su autoridad. Estas ideas flotaban en el ambiente y Lope no pudo abstraerse a ellas’. Fuente Ovejuna es la particular interpretación y desarrollo de tal idea. Así, falsea la historia y nos presenta a un impío tirano asesinado por la colectividad que toma el derecho natural como principal defensa y argumento para su acción.

El teatro lopesco ha sido determinante en la Literatura Española y Europea y merece la pena que dediquemos unas semanas a leer, al menos, las obras imprescindibles de nuestro teatro clásico, puesto que, al finalizar dicho repaso podremos comprender gran parte de la Literatura Española del XX y, si me apuran, también del cine español. El modo de hacer comedias impuesto por Lope revolucionó el mundo de la escena y algunos de sus versos los conoce hasta el más pintado, pues… ¿quién no conoce aquello de ‘Todos a una, Fuente Ovejuna’?, ¿quién no lo ha dicho alguna vez?, ¿cuántos de ésos han leído la obra? A leer se ha dicho.

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La vida invisible, de Juan Manuel de Prada

La vida invisible, de Juan Manuel de Prada1. Breve biografía del autor.
Juan Manuel de Prada nació en Baracaldo en 1970. Este licenciado en Derecho ha pasado toda su vida entregado a la literatura. A mediados de los 90 aparece en las mesas de novedades de las librerías un libro de título y portada sorprendente: Coños (1995) con el que comenzará su andadura literaria. Su obra La tempestad (1997) gana el Premio Planeta y lo consagra como escritor de éxito. El silencio del patinador (1995) es un volumen de cuentos que sorprendió a los lectores por su calidad literaria. A partir de aquí, comienza una etapa ciertamente interesante para el estudioso y quizá no tanto para el lector ocasional: se embarca en la tarea de escribir una trilogía metaliteraria que indaga sobre la prosa de vanguardia y de cómo muchos autores malvivieron por y para la literatura obteniendo a cambio la pobreza y el olvido. Componen esta trilogía: Las máscaras del héroe (1996), Las esquinas del aire (2000), Desgarrados y excéntricos (2001). Además ha publicado un libro de artículos llamado Animales de compañía (2000). En los últimos tiempos ha protagonizado una agria polémica con Javier Marías. Éste le acusaba de haber plagiado unos textos sobre Venecia para La tempestad (1997). Yo no me pronuncio acerca de estos dardos envenenados pero sí quisiera hacer notar al lector que de Prada es un escritor de probada solvencia literaria. Por último, La vida invisible (2003) ha recibido el Premio Primavera de Novela.

2. Contexto literario de la obra.
Se estrena el nuevo milenio con algunas obras que llaman la atención en el panorama literario español como son La carta esférica (2000) de Arturo Pérez Reverte, La aventura del tocador de señoras (2001) de Eduardo Mendoza o la polémica Soldados de Salamina (2001) de Javier Cercas. La diversidad estilística y temática es amplísima como para poder discriminar las posibles corrientes que dominan esta nueva narrativa, si bien no hay que pensar que el mero cambio de siglo vaya a dar un inmediato y radical cambio literario.

3. Comentario de la obra.
Juan Manuel de Prada parece haber dado por concluida de forma definitiva la etapa dedicada a los escritores de vanguardia para sumergirse -como ya hiciera con La tempestad- en el terreno de la ficción. Sin embargo, no deja el mundo literario y crea a un personaje, el protagonista, que es escritor y nos lo presenta entremezclando de forma muy interesante ficción y realidad. Mucho se ha dicho y escrito sobre esta novela, y no todo bueno; sin embargo, muchos son los logros de la obra y hemos de reseñarlos. Por un lado, hemos de alabar el delicioso lenguaje que emplea Juan Manuel de Prada; un lenguaje rico y expresivo que se aleja de la vulgaridad a que nos tienen acostumbrados muchos escritores de tres al cuarto que intentan ponerse el mundo por montera en su afán de ganar lectores a toda costa. Sólo por el léxico y las formulas expresivas utilizadas por el autor merece la pena leer La vida invisible pero, obviamente, no se limitan las virtudes de la nueva novela del escritor vasco afianzado en Madrid al lenguaje; tal es así que su trabajada estructura le confiere una sólida base sobre la que exponer las vicisitudes de los personajes. De este modo, la trama novelesca discurre de modo efectivo haciendo que no podamos hacer pausa alguna mientras leemos la obra.

Un escritor (al que de Prada le ha dotado de cierto aire autobiográfico) está encargado de novelar la biografía de Fanny Riffel, una modelo real de revistas eróticas de mitad del siglo XX y, en su periplo, descubrirá ciertas similitudes de algunas parcelas de su vida con las del personaje que intenta novelar. Juan Manuel de Prada nos presenta una novela sobre la culpa, la locura y determinados aspectos que se muestran ocultos a los demás y se disponen de forma paralela en los personajes que intervienen en la trama, personajes que, por cierto, están bien construidos. En el descenso que se hace a ese mundo oculto y degradado, las dos tramas que componen la obra se cruzan continuamente a lo largo de su argumento para desembocar en el mismo mar de locura y destrucción personal.

Juan Manuel de Prada es uno de los mejores escritores europeos del momento y eso no parece gustar a algunos críticos que se dejan guiar por ciertos sentimientos viscerales a la hora de analizar las novelas del autor en vez de plantear sus comentarios de una forma argumentada y mínimamente objetiva. Gran parte de estos ‘audaces’ críticos le echan en cara la oscuridad de su lenguaje mientras se ve cómo del bolsillo de su gabardina sobresale un ejemplar de las Soledades de don Luis de Góngora lleno de apasionadas anotaciones. En mi continuo intento de aconsejar al lector, diré que la lectura de La vida invisible es una delicia y está plagada de maravillosos hallazgos estilísticos, sin duda, es de lo mejorcito que se ha publicado en los últimos años en nuestro país.

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Poesía original completa, de Francisco de Quevedo. (Ed. J. M. Blecua).

Francisco de Quevedo1. Breve biografía del autor.
Francisco de Quevedo y Villegas nació en Madrid en 1580. Su infancia no fue dichosa pues su padre falleció pronto y queda a cargo de sus tutores. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares y se licenció en Artes. Sirvió al Duque de Osuna en Sicilia, quien sería, tiempo después, nombrado Virrey de Nápoles tomando a Quevedo como secretario de Hacienda. En esa época, se le encargaron algunas misiones que entrañaban cierto peligro. En el transcurso de una de ellas, hubo de huir a Venecia haciéndose pasar por un mendigo. Cuando al Duque de Osuna se le destituye, Quevedo es enviado al destierro, pero al fallecer Felipe III, regresa a la corte, en donde se le nombra secretario del rey Felipe IV. Se casa (pasados los cincuenta) con una mujer viuda, de la que, no mucho tiempo después, se separó. Se le acusó de haber colocado bajo la servilleta del rey una poesía algo subida de tono y es llevado a prisión, donde pasará cuatro largos años. Al salir del calabozo, viaja a su Torre de Juan Abad para morir, tiempo después, en la localidad de Villanueva de los Infantes. El autor nos deja una increíble producción poética que va desde los delicados y amorosos versos a los más despiadados sonetos satíricos contra todo lo que le desagradaba. La Hora de todos y la Fortuna con seso (1645) es una obra que fue gestándose lentamente en la mente del escritor y, por lo tanto, su periodo de composición es extenso. Otras obras del autor son: Historia del Buscón don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños (1603), La cuna y la sepultura (1635), El Parnaso español (1648) o Las tres últimas musas (1670).

2. Contexto literario de la obra.
Nadie como Quevedo supo cultivar la sátira, pues como indica José García López, ‘es la suya una sátira que alcanza lo mismo a los vicios más repelentes que a los defectos más insignificantes’. Podemos decir que en la década de los 30 es cuando cuaja y se consolida la visión del mundo que Quevedo nos dejará en sus obras alejándose de ese apasionamiento juvenil que observábamos en El Buscón (1603). La Hora de todos y la Fortuna con seso (1645) se manda a la imprenta cuando Quevedo vive, lo que explica la cautela que, sobre ciertos temas, guardó el escritor. Tradicionalmente se ha pensado que esta obra no es más que una nueva versión de Los sueños (1627). Es un periodo conflictivo para el escritor pues es encarcelado bajo la acusación de traición por conspirar con los franceses, aunque no termina de estar claro el asunto.

3. Comentario de la obra.
La poesía de Quevedo puede clasificarse en dos grandes bloques. El primero englobaría las poesías de tono grave que persiguen la intención doctrinal y, el segundo, poemas de clara intención burlesca o amorosa que se conciben como un mero juego literario. Todo se recoge en este valiosísimo volumen a cargo del eminente José Manuel Blecua que ha guardado -como es habitual en él- el máximo rigor filológico a la hora de trabajar la filiación textual, pues es éste uno de los mayores problemas al que se presenta un filólogo cuando publica un texto clásico.

Además, de igual modo, podemos clasificar la obra del autor según su temática. Quizá, las composiciones de tipo ascético sean de las mejores de toda su producción literaria en verso y se pueden encontrar en ellas los temas que más inquietaban a los intelectuales de la época como pueden ser la fugacidad de la vida, la caducidad de lo terreno y los caprichosos designios de Fortuna. En las composiciones de tema político encontramos la advertencia moral unida a la sátira en un intento de mostrar la decadencia que sume al país en ese momento. El autor consigue la máxima expresión de este sentimiento de tristeza por la situación del país en el famoso poema que comienza con los versos ‘Miré los muros de la patria mía, / si un tiempo fuertes, ya desmoronados’.

Quevedo escribe los más bellos versos de amor de su época. Éste es un hecho que llama la atención por la misoginia aguda del escritor. Además, si un lector ha leído la poesía burlesca o satírica en primer lugar, le costará creer que ese autor que se despachaba a gusto empleando exabruptos y demás palabras malsonantes para construir mordientes poemas en los que no quedaba títere con cabeza, como se suele decir, hubiera podido escribir otro tipo de poemas realizados con la más delicada de las facturas.

Dice García López que, en conjunto, la poesía del autor ‘siempre concentrada y expresiva, presenta los típicos contrastes del arte barroco: elevación de tono en los poemas ascéticos y políticos, y escarceo intrascendente en los amorosos y burlescos, idealización de la belleza femenina en los amorosos y grotesca deformación en los de tipo satírico’. Hay que decir que la poesía quevedesca es totalmente accesible para la mayoría del público lector actual y no requiere de especial esfuerzo (salvo algunas excepciones) para comprender el sentido de la misma, lo que no ocurre con la poesía de don Luis de Góngora, por ejemplo, con el que Quevedo tuvo más de un encontronazo. Recomiendo encarecidamente que se lea este volumen pues todo aquel que quiera adentrarse en la poesía del genial escritor se emocionará, reirá y entristecerá según pasa sus sentidos por cada uno de los versos de uno de los mejores escritores españoles de todos los tiempos.

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La felicidad de las mujeres, de María Fasce

La felicidad de las mujeres, de María Fasce1. Breve biografía del autor.
María Fasce nació en 1969 en Buenos Aires (Argentina). Se licenció en Letras y ha realizado una elogiosa labor como traductora de escritores tan complicados como Proust, Modiano o Sheldon. Además, es editora y ejerce el siempre difícil -y no siempre justamente reconocido- oficio de la crítica literaria. Sus primeras publicaciones aparecen en revistas y prensa diaria. La primera obra de María Fasce es El oficio de mentir, entrevistas a Abelardo Castillo (1997), aunque el reconocimiento de la comunidad literaria le vendrá con La felicidad de las mujeres (1999), recopilación de relatos que obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina en 1999.

2. Contexto literario de la obra.
Los ecos del ‘Boom de los 60’ se extinguen con rapidez en los comienzos del siglo XXI. Lejos queda ya aquello del ‘Realismo mágico’ que tan explotado fuese por muchos escritores, tanto, que quedó completamente agotado. Nace ahora una nueva generación de escritores en Hispanoamérica que está encabezada por el denominado ‘Crack mexicano’, con Jorge Volpi a la cabeza. Parece que se ha superado esa fase introspectiva de análisis de la realidad hispanoamericana y se escriben historias ubicadas fuera de sus límites geográficos. En Argentina, autores como Rodrigo Fresán dicen sentirse más cerca de los escritores norteamericanos que de los chilenos. De todos modos, hay fuerte controversia con respecto a esta cuestión y las opiniones entre los propios escritores son en extremo variopintas. Veremos en qué deriva todo esto.

3. Comentario de la obra.
Cuando el lector pase la última página de La felicidad de las mujeres se preguntará intrigado el por qué de ese título ya que en momento alguno aparecen mujeres felices. En realidad -y como nos cuenta la propia María Fasce- el libro se llamaba originalmente Celos pero cuando ganó el Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, le pareció un título que se podía olvidar fácilmente y lo cambió a Opacas y brillantes. Finalmente, y tras meditarlo cuidadosamente, eligió La felicidad de las mujeres, título irónico, pues no se describen personas que intenten conseguir la felicidad, sino que plantea la imposibilidad de conservar la venturanza que vende el cine y la publicidad. Así pues, María Fasce plantea la desmitificación del amor y presenta el amor como algo caduco que plantea graves problemas anímicos en sus personajes cuando se se acaba. Es importante reseñar que la obra no brinda soluciones; tal vez porque ni las haya, ni pretenda darlas la autora, por el contrario, nos presenta a los hombres como conocedores de su realidad encontrándose cómodos en ella, algo que, en la obra, no pasa con unas mujeres, sumidas en un desesperante mar de dudas.

Todos los libros de relatos suelen ser, por naturaleza, irregulares, sin embargo, en esta ocasión, María Fasce nos presenta una obra muy correcta y cuyos relatos poseen un estilo narrativo llano que hace de La felicidad de las mujeres una obra fácil de leer y asimilar. En total son doce cuentos protagonizados por mujeres en su mayoría, con un denominador común: la soledad; una soledad -muchas veces voluntaria- que radica en el desengaño sufrido en las relaciones de pareja explicando, de este modo, otro de los temas importantes en la obra: ‘Los seres humanos son como islas’ en su aislamiento y las parejas que dibuja la escritora están compuestas por personas autónomas que se nos muestran desde su psicología interior, acentuándose así ese sentimiento de soledad.

El cuento ‘Un héroe moderno’ es ciertamente interesante, pues al lector, tras plantear toda una escena llena de morbosa intriga, se le oculta información esencial para comprender la resolución del relato dejando que él mismo imagine las posibles vías que puedan tomar los personajes para salir de la situación en la que se encuentran, obligándonos a pasar de una postura pasiva a una activa para participar del proceso creativo, si bien esto puede llegar a incomodar a más de un lector, acostumbrados -como estamos- a que nos lo den todo ‘mascadito’. Hay que decir que la altura literaria del relato bien vale el esfuerzo.

Una de las mayores virtudes de María Fasce es el magnífico manejo del tiempo narrativo que hace la bonaerense. Realmente es una delicia ver cómo se producen estudiados saltos, vueltas y juegos en la narración (jamás gratuitamente) dando un atractivo dinamismo a la historia. Esto lo observamos especialmente en el magnífico ‘Buenos Aires-Tokio’ (que merece estar antologado en cualquier recopilación mínimamente seria de la narrativa hispanoamericana de comienzos de siglo). El estilo del relato, muy depurado, genera una atmósfera de melancolía que fagocita -inevitablemente- al lector.

La felicidad de las mujeres es un libro bien escrito que agradará al público en general pero, me temo, que no creará seguidores acérrimos de María Fasce. Ésta es una escritora joven que posee suficiente potencial como para llegar a escribir una gran obra (esperemos que sean más) pues tradujo a un autor tan extremadamente complicado, no lo olvidemos, como Proust y no lo nada hizo mal.

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