Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Posts tagged with 'actividades'

La etopeya personal

Con cada comienzo de curso, me gusta encargar un trabajo muy especial a mis alumnos de primero de bachillerato, un trabajo que les permitirá poner en orden sus ideas y para el que tendrán que esforzarse con el fin de conseguir plasmar en el papel su visión del mundo en un momento de la vida en el que las contradicciones y las pasiones se mezclan en sus mentes: escribir una etopeya personal.

Esta etopeya personal se convertirá en una radiografía de su forma de pensar y, si se hace bien, será un valioso documento para ellos porque si lo guardan y vuelven a él pasados unos años, bien cuando terminen la universidad, o bien cuando alcancen la edad madura, estoy convencido de que se sorprenderán, al releerlo, de cómo era su forma de pensar y de cuáles eran sus convicciones al comenzar el primer curso de bachillerato.

El objetivo de la etopeya personal es crear un documento que ahonde en sus mentes, que les haga reflexionar para que se convierta en pedacito de ellos mismos, un documento en el que se describe su filosofía de la vida, su postura ante los acontecimientos sociales de nuestro tiempo, sus metas y anhelos, en definitiva, su vida.

El trabajo debe tener una estructura fija y es:

  • Portada
  • Introducción (en donde se reflexiona sobre qué ventajas les puede traer hacer este trabajo y deben hacerlo antes de comenzarlo).
  • Política
  • Economía.
  • Aficiones.
  • Inquietudes culturales
  • Los amigos.
  • Una foto que sea importante para ellos y por qué.
  • Un lema y la explicación de por qué les gusta.
  • Un cuestionario que pide los siguientes datos:
    • Una meta
    • Un libro
    • Un cómic
    • Una película
    • Un cantante
    • Un actor
    • Un pintor
    • Una asignatura
    • Una carrera universitaria
    • Un deporte
    • Un deportista
    • Una ciudad
    • Una calle
    • Un lugar
    • Un modo de ser
    • Un canal de TV
    • Un canal de Youtube
    • Un lugar en internet
    • Tu aplicación de móvil favorita
    • Un deseo
    • Unas vacaciones en
    • Una pesadilla
    • Una tradición
    • Un coche
    • Una comida
    • una bebida
    • Un recuerdo
    • Una época histórica
    • Un juego
    • Una afición
    • Un personaje histórico
    • Un político
    • Un mito
    • Una chica / un chico
    • A una isla desierta te llevarías…
  • Conclusión (que debe ser escrita después de haber hecho todo el trabajo, lo interesante será saber si coincide con la opinión de la Introducción).

En total, de ocho a diez folios mecanografiados.

Por supuesto, cuando les presento la idea, siempre remarco que no valoraré si uno tiene una postura u otra en tal o cual tema, lo importante es que esté bien redactado, hayan conseguido bucear en su interior y expresar correctamente su opinión. Una vez que les devuelvo los trabajos corregidos, las valoraciones que hacen de esta experiencia son enormemente positivas y han visto que lograron escribir un texto sobre ellos mismos que va mucho más allá de lo que habían imaginado en un principio. De hecho, en varias ocasiones me han asegurado que ha sido el mejor trabajo que les han encargado en toda su etapa estudiantil.

Créditos de foto | Ed Yourdon

Los impactos en el aula

Un impacto es una actividad que logra captar en grado máximo la atención y el interés del alumno consiguiendo motivarlo al máximo para esforzarse participando en una tarea que le permitirá conseguir, de un modo más sencillo y entretenido, los objetivos. La característica principal de los impactos es que se quedarán grabados en la mente de los alumnos y serán recordados de forma repetida con el paso de los años, es decir, no son una actividad más sino que son actividades especiales que juegan con el componente emocional, llenan de ilusión la clase y son percibidos por los alumnos como actividades muy útiles ya que se realizan en contextos reales, no son simulaciones. Es importante recalcar que cada impacto sólo puede hacerse una vez ya que, si se repite, pierde esa nota de sorpresa que le caracteriza.

Este año, con mis alumnos de 2º de ESO hemos querido practicar el género epistolar, no con el ejercicio de simulación que viene en el libro, muy soso e inútil ya que la carta que deben escribir a un supuesto amigo nunca se va a enviar, sino escribiendo una carta real a un destinatario al que admiran y que, por supuesto, sí enviaremos. Conociendo el entusiasmo que tienen por el rey, les propuse que le escribiéramos una carta para felicitarle las fiestas y desearle un feliz año 2011.


Click en la foto para ampliar

El entusiasmo que esta idea produjo en los alumnos es indescriptible. Ver a treinta alumnos coger lápiz y papel para comenzar a escribir con ilusión y empeño sus borradores es una escena que llena de felicidad y emoción a cualquier profesor de lengua y literatura. Entre todos, escribimos de forma colaborativa una carta, nos hicimos una fotografía y, en clase de informática, la retocamos para convertirla en una preciosa tarjeta de navidad utilizando Gimp. La enviamos y, acabamos de recibir la respuesta de la Casa Real. Nada más recibir el sobre, me dirigí a mi clase, lo abrí y leí el contenido de la carta que el Jefe de Protocolo nos había enviado junto con una fotografía firmada por el rey. La cara de mis alumnos evidenciaba una felicidad total. Habían entendido que en clase podemos practicar y aprender de un modo diferente al que pone el libro, que escribir puede ser muy útil para obtener nuestros propósitos y, sobre todo, se ha creado un estupendo ambiente de equipo en clase puesto que cada alumno ve reflejado su trabajo en el producto final y el premio, la carta de respuesta que hemos recibido, es considerado por cada uno de ellos como un logro personal.

Me encantan los impactos y si cree el lector que le pueden resultar útiles, aquí dejo una pequeña relación de impactos que puede servir para coger ideas:

La evaluación en las redes sociales (II)

En los últimos días, hemos sido varios los profesores que hemos estado reflexionando acerca de cómo encarar el proceso de evaluación de la actividad del alumnado en las redes sociales. Decidí ponerme en contacto con Antonio Solano, José Luis Gamboa y Juan José de Haro para estudiar esta problemática y, entre todos, intentar dar una solución. A lo largo de las dos últimas semanas hemos estado hablando sobre el tema y he aquí la conclusión a la que hemos llegado:

En un inicio, las redes sociales no fueron concebidas como entornos de aprendizaje en sí mismas sino que se plantearon como lugares de relación. Muchos profesores hemos visto en ellas un lugar que puede ser aprovechado con fines educativos por varios motivos ya que utilizan el proceso dialéctico como modelo de aprendizaje, permiten que todos los integrantes de una clase interactúen sin importar el lugar físico en el que se encuentren ampliando los límites del aula y, por último, motivan al alumno a que participe de un modo activo interrelacionando publicaciones aparecidas en fuentes diversas y aportando tanto sus ideas propias como sus conclusiones en la propia red social.

Ahora bien, estas redes son tan extensas y variadas que se hace muy complicado para el profesor evaluar tanto la participación del alumno en el curso como el grado de aprovechamiento del mismo. Muchos de nosotros pagamos la novatada siguiendo, en nuestros primeros cursos con redes sociales, los pasos del alumno por toda la red principal así como su actividad en otras redes. Se daba el caso de que el profesor debía rastrear todos los ámbitos de actuación, por ejemplo: grupo en Facebook, página en Tuenti, canal en Twitter, actividades y foro en Moodle e, incluso, aportaciones en un blog específico de cada alumno así como sus comentarios en el resto de blogs del resto de integrantes de la clase. Obviamente, es una tarea que desmotiva enormemente. El uso de las redes sociales en el contexto educativo debería ser una herramienta que facilitase la consecución de los objetivos a los alumnos y contribuya a que el profesor pueda evaluar con una inversión de tiempo y esfuerzo similar a de la enseñanza tradicional.

Entonces, ¿cómo dar una solución a semejante problema? En nuestro caso, tras debatir mucho, optamos por un trabajo final en el cual sea el propio alumno el que refleje sus pasos a través de la red mediante los pertinentes enlaces. Como dice Juan José de Haro, el alumno debería presentar un producto final en el que estén todas sus conclusiones. Se trata de un trabajo que puede ser evaluado y que contiene, al mismo tiempo, un mapa de la actividad digital de clase enlazando los artículos que ha leído, los vídeos que ha visto o producido, sus aportaciones a la conversación en la red mediante enlaces a los comentarios más relevantes y significativos. Evidentemente, este trabajo final no puede estar en un soporte físico ya que imposibilitaría que el profesor pudiera acceder mediante clicks a las páginas, comentarios, vídeos, podcasts y enlaces referenciados.

Durante el proceso de construcción de esta propuesta, Karla Campaña, manifestaba su preocupación por el peligro que existe de que se produzca una suplantación de identidad y no sea el propio estudiante quien genere los contenidos ya que, en realidad, no sabemos realmente quién está detrás de cada comentario. Por eso, proponemos que algunas de las actividades obligatorias que componen este trabajo final deban ser protagonizadas por el propio alumno, ya sea un podcast o un vídeo.

El profesor puede participar en el proceso de aprendizaje comentando los artículos publicados por los alumnos en sus blogs y, así como, sus actualizaciones de estado tanto en la red social primaria como en las secundarias para dirigir los pasos del alumno, pero es el propio estudiante el que debe construir el trabajo final y no el profesor el que deba recorrer toda la red para conseguir llegar a las conclusiones que debería haber extraído el alumno y que están fragmentadas y repartidas por una variedad de lugares inabarcable.

El debate sigue abierto y estamos encantados de que sigáis aportando ideas y enriqueciendo esta propuesta. Tenéis una entrada hermana en el blog de José Luis Gamboa.

Enlace | La evaluación en las redes sociales (I)

La evaluación en las redes sociales

Actualmente, son muchos los profesores que, en su afán de hacer más atractiva su asignatura integrando las TIC en trabajos y actividades, animan a sus alumnos a participar de forma activa en grupos de trabajo creados en diversas redes sociales tales como Facebook, Tuenti o Twitter convencidos de que va a quedar una actividad ‘muy bonita’. Sin embargo, antes de nada, debería tenerse en cuenta que todas las actividades que mande un profesor deberían ser, en primer lugar, evaluables y, en segundo lugar, han facilitar a los alumnos la consecución de los objetivos. Es precisamente aquí donde comienzan todas las dificultades. Es aquí donde esa actividad que, en principio, parecía ‘muy bonita’ no es, en absoluto, fácilmente evaluable, muy al contrario, puede convertirse en un monstruo muy difícil de digerir donde el profesor debe invertir una cantidad de tiempo más que considerable para revisar, corregir y evaluar todos los contenidos generados por los alumnos.

¿Cómo evaluar, en una red social, si los alumnos lograron la consecución de los objetivos? ¿Cómo evaluar el grado de participación de un alumno en concreto? ¿Cómo evaluar la calidad de sus opiniones, comentarios, aporte de enlaces, vídeos y fotos? ¿Cómo evaluar la creación de contenidos propios por parte de cada alumno? Y, quizá, la cuestión más complicada, cómo acceder de un modo ordenado y evaluable a toda la actividad que un alumno ha generado ya que ésta se encuentra muy dispersa en diferentes zonas del grupo en multitud de hilos de calidad y extensión variable.

Parece evidente que, antes de nada, nosotros debemos tener claro cuál es el propósito de la actividad. Plantear una ‘tertulia social’ por el mero hecho de que sea una actividad ‘bonita’ no tiene mucho sentido. En cada caso, deberíamos pedir a nuestros alumnos que generen determinado contenido.

En estos términos estábamos hablando @tonisolano, @jlgj y un servidor en los últimos días. Por el momento, no tenemos una respuesta que despeje todas estas incógnitas, así que nos hemos propuesto estudiar esta cuestión para conseguir plantear una solución al método de evaluación en las redes sociales. Para ello hemos comenzado a esbozar las líneas de trabajo abierto a la participación de toda la comunidad educativa (de ahí el motivo de publicar esta entrada) y nos gustaría que nos hablaseis de vuestras experiencias, aciertos y dificultades sobre este tema comentando este post. ¡Muchas gracias!

Continúa leyendo | La evaluación en las redes sociales (II)

Un Quijote social

¿Quieres colaborar con la Real Academia para hacer el primer Quijote social de la historia? Es muy sencillo, sólo tienes que pasarte por el canal que se ha abierto en Youtube, ver el vídeo del proyecto y, si te gusta la idea, colaborar con un vídeo en el que aparezcas leyendo un fragmento de la obra previamente seleccionado.

Todos aquellos que deseen participar en este precioso proyecto han de entrar en la página www.youtube.com/elquijote y hacer click en el botón ‘Participa ya’. En ese momento, se les asignará automáticamente un fragmento (de entre 2149) y dispondrán de 6 horas para preparar un vídeo con su lectura y subirlo a YouTube. Si transcurrido este tiempo no hubiesen colgado la grabación, el texto se adjudicará a otro usuario. La supervisión de los vídeos seleccionados estará a cargo de un equipo del Centro de Estudios Cervantinos, con sede en Alcalá de Henares (Madrid).

Es una excelente oportunidad de acercarse a nuestra obra más internacional de un modo completamente nuevo y algo que puede ser especialmente motivador para hacer en el aula con nuestros alumnos.

Fuente | wwwhatsnew

5 alternativas a las fichas de lectura

Miles de estudiantes de todo el mundo comprueban, durante el desarrollo de cada curso académico, lo tedioso que puede llegar a ser escribir una ficha de lectura por cada uno de los libros obligatorios para demostrar que los ha leído y comprendido. Ahora, nosotros, como profesores, podemos cambiar eso utilizando los recursos que nos ofrece la red. Podemos proponer otro tipo de trabajos mucho más divertidos, entretenidos y motivadores, ya que la animación a la lectura es, precisamente, uno de los grandes objetivos con los que trabajamos.

1. Crear un libro de realidad aumentada en 3D
ZooBurst es una increíble herramienta en la nube que nos permitirá crear pequeñas historias en espacios tridimensionales con ventanas emergentes de realidad aumentada. La interacción que permite ZooBurst con cada una de las creaciones hechas por los alumnos es sorprendente, particularmente si el ordenador cuenta con una cámara web. Muy recomendable.

2. Crear anuncios publicitarios de libros
En grupos y con la ayuda de una pequeña cámara fotográfica, los alumnos pueden crear pequeños vídeos en los que se destaquen los puntos fuertes de cada libro para animar a todas aquellas personas que lo vean a leerlo. Para hacer el montaje del anuncio, pueden usarse varias herramientas: Animoto for Education, JayCut o PhotoPeach. Sería conveniente destacar que, recientemente, Youtube puso a nuestra disposición un sencillo editor de vídeo muy útil. Eso sí, para utilizar todas estas herramientas, se necesita una buena conexión a internet.

3. Crear una película de dibujos animados
Podemos crear vídeos con protagonistas animados que cuenten el argumento de la obra que hemos leído en clase. Una excelente herramienta para llevar a cabo este proyecto es Memoov, que permite producir de forma fácil y sencilla vídeos con una duración máxima de cinco minutos.

4. Crear mapas literarios
Con Google Maps y Google Earth es posible crear un mapa de los lugares que aparecen en la novela y hacer una descripción de los acontecimientos que ocurren en cada uno de esos lugares. En Google Lit Trips tenemos varios ejemplos hechos por alumnos.

5. Crear collages multimedia
Los alumnos pueden crear un collage sobre la lectura que contenga imágenes, texto, vídeo, archivos de sonido, etc. Por ejemplo, podría crearse un collage en el que se muestren los momentos más importantes de la novela copiando pequeños fragmentos de texto que podrían estar ilustrados con escenas de películas sobre el libro. La herramienta más indicada para hacer esta actividad es Glogster.

Fuente  | Free Technology for Teachers

Cómo enseñar los verbos españoles de forma lúdica

En verano, la mayoría de las escuelas de español se llenan de grupos de jóvenes que vienen a nuestro país como recompensa a un año de esfuerzo en sus estudios. Para estos alumnos, venir a España supone un premio que nunca olvidarán y todos los profesores de español saben lo difícil que es enseñar a estos estudiantes y lo diferentes que son de los alumnos adultos que tenemos durante el invierno. Con frecuencia, se suele comentar que son perezosos, que no quieren estudiar, que siempre llegan tarde a clase, que siempre hablan en su idioma y otros muchos aspectos que suelen desesperar a los docentes que se inician en la profesión.

Para evitar encontrarnos en una situación de desconexión con nuestros alumnos es importante llevar al aula actividades lo suficientemente motivadoras como para que se animen a participar en ellas con ganas e ilusión. En esta ocasión presentaré un ejercicio para aprender la conjugación de los tiempos verbales del español de una forma lúdica que siempre me ha funcionado muy bien en el aula. El juego es muy sencillo, se trata del conocido memorión.

El juego consiste en escribir parejas de verbos escritas en diferentes etiquetas que se disponen en la mesa boca abajo. Los alumnos deben ir levantando dos etiquetas por turno para ver si encontraron dos similares, en ese caso, para conseguir el punto, deben conjugar correctamente el verbo. Si lo hacen bien, se llevan el punto; si no, deben colocar de nuevo la pareja de verbos en la mesa.

Algunos consejos:

  • Se debe imprimir el juego en un folio de color para que no se transparente las palabras que están escritas en las etiquetas.
  • Si el jugador que tiene el turno no encontró la pareja de verbos o se falla la conjugación del verbo, debe colocar las etiquetas en la misma posición en la que estaban antes de cogerlas.
  • Cada vez que un alumno consigue un punto, juega otra vez.
  • Lo ideal es cuatro jugadores por tablero.

A modo de ejemplo, pongo a disposición de los lectores un memorión de verbos para un nivel B1 alto. Espero que os sea de utilidad en los cursos de este verano.