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La vida invisible, de Juan Manuel de Prada

La vida invisible, de Juan Manuel de Prada1. Breve biografía del autor.
Juan Manuel de Prada nació en Baracaldo en 1970. Este licenciado en Derecho ha pasado toda su vida entregado a la literatura. A mediados de los 90 aparece en las mesas de novedades de las librerías un libro de título y portada sorprendente: Coños (1995) con el que comenzará su andadura literaria. Su obra La tempestad (1997) gana el Premio Planeta y lo consagra como escritor de éxito. El silencio del patinador (1995) es un volumen de cuentos que sorprendió a los lectores por su calidad literaria. A partir de aquí, comienza una etapa ciertamente interesante para el estudioso y quizá no tanto para el lector ocasional: se embarca en la tarea de escribir una trilogía metaliteraria que indaga sobre la prosa de vanguardia y de cómo muchos autores malvivieron por y para la literatura obteniendo a cambio la pobreza y el olvido. Componen esta trilogía: Las máscaras del héroe (1996), Las esquinas del aire (2000), Desgarrados y excéntricos (2001). Además ha publicado un libro de artículos llamado Animales de compañía (2000). En los últimos tiempos ha protagonizado una agria polémica con Javier Marías. Éste le acusaba de haber plagiado unos textos sobre Venecia para La tempestad (1997). Yo no me pronuncio acerca de estos dardos envenenados pero sí quisiera hacer notar al lector que de Prada es un escritor de probada solvencia literaria. Por último, La vida invisible (2003) ha recibido el Premio Primavera de Novela.

2. Contexto literario de la obra.
Se estrena el nuevo milenio con algunas obras que llaman la atención en el panorama literario español como son La carta esférica (2000) de Arturo Pérez Reverte, La aventura del tocador de señoras (2001) de Eduardo Mendoza o la polémica Soldados de Salamina (2001) de Javier Cercas. La diversidad estilística y temática es amplísima como para poder discriminar las posibles corrientes que dominan esta nueva narrativa, si bien no hay que pensar que el mero cambio de siglo vaya a dar un inmediato y radical cambio literario.

3. Comentario de la obra.
Juan Manuel de Prada parece haber dado por concluida de forma definitiva la etapa dedicada a los escritores de vanguardia para sumergirse -como ya hiciera con La tempestad- en el terreno de la ficción. Sin embargo, no deja el mundo literario y crea a un personaje, el protagonista, que es escritor y nos lo presenta entremezclando de forma muy interesante ficción y realidad. Mucho se ha dicho y escrito sobre esta novela, y no todo bueno; sin embargo, muchos son los logros de la obra y hemos de reseñarlos. Por un lado, hemos de alabar el delicioso lenguaje que emplea Juan Manuel de Prada; un lenguaje rico y expresivo que se aleja de la vulgaridad a que nos tienen acostumbrados muchos escritores de tres al cuarto que intentan ponerse el mundo por montera en su afán de ganar lectores a toda costa. Sólo por el léxico y las formulas expresivas utilizadas por el autor merece la pena leer La vida invisible pero, obviamente, no se limitan las virtudes de la nueva novela del escritor vasco afianzado en Madrid al lenguaje; tal es así que su trabajada estructura le confiere una sólida base sobre la que exponer las vicisitudes de los personajes. De este modo, la trama novelesca discurre de modo efectivo haciendo que no podamos hacer pausa alguna mientras leemos la obra.

Un escritor (al que de Prada le ha dotado de cierto aire autobiográfico) está encargado de novelar la biografía de Fanny Riffel, una modelo real de revistas eróticas de mitad del siglo XX y, en su periplo, descubrirá ciertas similitudes de algunas parcelas de su vida con las del personaje que intenta novelar. Juan Manuel de Prada nos presenta una novela sobre la culpa, la locura y determinados aspectos que se muestran ocultos a los demás y se disponen de forma paralela en los personajes que intervienen en la trama, personajes que, por cierto, están bien construidos. En el descenso que se hace a ese mundo oculto y degradado, las dos tramas que componen la obra se cruzan continuamente a lo largo de su argumento para desembocar en el mismo mar de locura y destrucción personal.

Juan Manuel de Prada es uno de los mejores escritores europeos del momento y eso no parece gustar a algunos críticos que se dejan guiar por ciertos sentimientos viscerales a la hora de analizar las novelas del autor en vez de plantear sus comentarios de una forma argumentada y mínimamente objetiva. Gran parte de estos ‘audaces’ críticos le echan en cara la oscuridad de su lenguaje mientras se ve cómo del bolsillo de su gabardina sobresale un ejemplar de las Soledades de don Luis de Góngora lleno de apasionadas anotaciones. En mi continuo intento de aconsejar al lector, diré que la lectura de La vida invisible es una delicia y está plagada de maravillosos hallazgos estilísticos, sin duda, es de lo mejorcito que se ha publicado en los últimos años en nuestro país.

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