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El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias

El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias1. Breve biografía del autor.
Miguel Ángel Asturias nació en Ciudad de Guatemala (Guatemala) en 1899. Comienza la carrera de Medicina pero no tardará en abandonar los estudios e ingresar en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales para cursar Derecho licenciándose en 1923. En 1924 viaja a Europa en donde realizará estudios de Antropología, aquí conoce a los grandes escritores del momento: Breton, Unamuno y Joyce entre otros. Su primera obra fue Leyendas de Guatemala (1930) y está considerada como una de las mejores obras de la Literatura Hispanoamericana del siglo XX; El señor presidente (1946) se considera su obra maestra y estuvo trabajando en ella desde su estancia en París, allá por 1932. En 1953 es nombrado embajador en El Salvador y compagina sus labores diplomáticas con la literatura. En 1967 recibe el Premio Nobel de Literatura. Miguel Ángel Asturias murió en Madrid en 1974. Otras obras del autor son: Los hombres del maíz (1949), Viento fuerte (1950), El Papa Verde (1954), Los ojos de los enterrados (1960), El espejo de Lidasal (1967) y Week-end en Guatemala (1957).

2. Contexto literario de la obra.
Los escritores que publicaron durante la década de los 40 se abren al mundo y asimilan las nuevas formas europeas y norteamericanas. Este nuevo modo de expresión es utilizado para distanciarse de su realidad y poder realizar un ejercicio introspectivo de la sociedad hispanoamericana desde una óptica distinta y muy atractiva. Uno de estos logros es la superación de lo ‘autóctono’, ya no se cree que los elementos regionalistas utilizados hasta ahora sean válidos en estos momentos, por el contrario hay un intento de analizar la sociedad a través de –en palabras de Marina Gálvez Acero- ‘símbolos sociales de contenido universal’. Además, hemos de señalar que la literatura sobre las dictaduras latinoamericanas ha sido cultivada enormemente durante el siglo XX por los escritores hispanoamericanos; así, una de las últimas obras publicadas con esta temática fue La fiesta del Chivo (2000) de Mario Vagas Llosa.

3. Comentario de la obra.
La obra fue en su origen un cuento que Asturias escribió en 1922 llamado ‘Los mendigos políticos’. Durante su estancia en París fue añadiendo pasajes, capítulos y otros elementos que surgían de las tertulias que tenía con César Vallejo y Uslar Pietri.

La prosa de esta obra fluye libremente, se deslizan las palabras con asombrosa facilidad formando multitud de imágenes en nuestra mente. El ritmo ágil de esta prosa es el resultado del empeño que Miguel Ángel Asturias puso para que así fuese, él leyó muchas veces todos y cada uno de los capítulos en voz alta para ‘ver cómo sonaban’ corrigiendo todo lo que no le parecía correcto, y la verdad, es que el resultado no desmerece, El señor presidente es una obra de cuidado y esmerado estilo que utiliza recursos indigenistas y surrealistas, renovando así, la expresión literaria inundándola de frescura.

Sus despersonalizados personajes se nos presentan formando una esperpéntica tipología humana. Así, la obra bebe de la tradición literaria y artística, pues contiene reminiscencias de Los caprichos de Goya y del Tirano Banderas de Valle-Inclán. Es una obra de difícil lectura pues su estructura complicada exige un notable esfuerzo por parte de todo aquél que quiera disfrutar de ella. Miguel Ángel Asturias nos presenta una serie de sórdidas escenas que suceden simultáneamente y que se interrelacionan continuamente. Es notable que la figura del dictador -Estrada Cabrera aunque no es nombrado directamente por Asturias- aparezca en contadas ocasiones -apenas llegan a la decena- a lo largo del discurrir narrativo, sin embargo, se percibe omnipresente -y por supuesto, omnipotente-, pareciera que todos los sucesos llevasen su impronta. Esta impronta se caracteriza por la maldad y por el agente destructor que es inherente a ella pues tiende a destruir y marchitar cualquier atisbo de libertad. De hecho, valores como la amistad, la solidaridad, o el amor quedan completamente anulados por el odio, la traición y la opresión. El régimen dictatorial no contempla que determinados ‘valores positivos’ campeen a sus anchas entre sus súbditos y durante toda la novela se percibe el miedo, la deshumanización y el egoísmo en los personajes que la pueblan.

Como apunta Marina Gálvez Acero, ‘El señor presidente pudo ser escrita bajo el modelo de cualquiera de las tres dictaduras que vivió Miguel Ángel Asturias en Guatemala’. La obra ha sido considerada por parte de la crítica como novela histórica y como novela política. Sin embargo, como describe la autora antes mencionada, no es un documento, ni es una obra que proponga ninguna solución política, por el contrario, la denuncia surge no tanto de sus palabras como de los terribles sucesos que en ella se narran.

Miguel Ángel Asturias nos presenta estos sucesos dentro de un ambiente cerrado en el que no parece pasar el tiempo, acentuando así el carácter de eternidad que para los oprimidos ciudadanos parecen tener las dictaduras. Veiravé acierta cuando asegura que ‘El señor presidente es la alegoría del poder satánico que reina en una represión centroamericana, azotada por el crimen, la intriga, el asesinato impune y la degradación moral de sus personajes’. Efectivamente, y la lectura de esta obra contribuirá a no olvidar los errores pasados, pues como dijo alguien, olvidar la historia es repetirla. Es ésta, una obra que todos debiésemos tener presente, una obra tan necesaria como fundamental.

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