La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón

laverdadsospechosa1. Breve biografía del autor.
Juan Ruiz de Alarcón nació probablemente en México en 1580. Tras estudiar cánones y leyes en Salamanca se trasladó a la ciudad de Sevilla para ejercer la abogacía. Tiempo después viajó a México para optar a un cátedra, pero no consiguió el puesto y regresó a España estableciéndose en Madrid. Trabajó en el Consejo de Indias pero la metrópoli no lo aceptó por su condición de mexicano, condición que le impide acceder a algunos puestos jurídicos que tenía en gran estima. Hemos de señalar que su acentuada deformidad física fue satirizada y denostada por los autores de su época, entre ellos Tirso de Molina, Lope de Vega, Luis de Góngora, o Quevedo. El teatro llegará a convertirse en una obsesión para él y ataca en sus obras a los que le maldicen e insultan. La verdad sospechosa (1630) es quizá su mejor obra. También destaca Las paredes oyen (1628), una obra dedicada a censurar algo que sufrió el autor en sus carnes a lo largo de toda su vida: la maledicencia. Juan Ruiz de Alarcón falleció en 1639. Otras obras del autor son: El anticristo (1623) o El tejedor de Segovia (1634).

2. Contexto literario de la obra.
A finales del siglo XVI, el teatro está en un completo desconcierto de géneros, temas y tendencias. Lope de Vega revoluciona la escena estableciendo un nuevo modelo en un fabuloso intento de reconducir el teatro profano hacia una fórmula única. Estas nuevas ideas aparecerán compendiadas en su Arte nuevo de hacer comedias (1609). Juan Ruiz de Alarcón es uno de los más originales seguidores de Lope, si bien, aporta una visión original en el modo de tratar a los personajes. Se aprecia, así, la obsesión por mostrar que las apariencias engañan y que la conducta no se basa en el linaje sino en la actitud de cada cual. Parece que su teatro fracasó en los corrales de comedias madrileños por varias razones entre las que se encuentran su enemistad con otros dramaturgos y la marcada novedad de su teatro ante un público no acostumbrado a que se le den modelos de conducta morales. El autor se tuvo que acoger a la imprenta como tabla salvadora para poder subsistir.

3. Comentario de la obra.
La verdad sospechosa es una comedia de temática amorosa y afán moralizador en tres actos que se publicó en sus inicios como si la hubiese escrito Lope de Vega en una colección de comedias de 1630, y que, más tarde, estaría compendiada en la segunda parte de las comedias de Alarcón. En esta interesante obra, Ruiz de Alarcón nos muestra a un protagonista, don García, que reúne todas las virtudes que ha de tener todo buen caballero pero la mentira oscurece su persona ocultando, por completo, sus cualidades. El recurso del disfraz, tan recurrente en todo el teatro del siglo XVII, queda enmarcado en esta obra en la palabra y no en el atrezzo.

Alba V. Ebersole hace una clasificación de las muchas mentiras que cuenta don García a lo largo de la obra. Veámoslas. La que se refiere al banquete (en el primer acto) es una mentira más o menos frecuente entre los galanes que alardean de sus conquistas amorosas. En cambio, la gran mentira que el personaje cuenta en el segundo acto, en el que informa que es hombre casado, no es sino un intento desesperado de evitar el casamiento con Lucrecia, pues él ama a Jacinta. Por lo tanto, a primera vista, la obra no acaba demasiado bien para el mentiroso protagonista puesto que, por la acción que surten sus engaños, se ve obligado a contraer matrimonio con una dama que no es la persona a la que ama. Esto es algo sorprendente en el teatro del siglo XVII pues el público está acostumbrado a ver felices finales. La crítica está dividida en cuanto a la consideración del desenlace propuesto por Alarcón. Una parte ve que don García merece las consecuencias que sus mentiras le reportan y otra parte de la crítica considera que el castigo es desmedido para tan simpático personaje. Más interesante quizá sea la aportación de Louise Fothergill-Payne quien asegura que Juan Ruiz de Alarcón ha querido criticar, de un forma encubierta, más que a los mentirosos, a los cortesanos ociosos que se arrojan contra el débil incapaces de aceptar sus propios defectos.

Permítaseme cerrar la reseña con una cita de Juan Luis Alborg: ‘La comedia, en su conjunto, es una joya de nuestro teatro, una maravilla de ironía y de intención satírica, un inmejorable cuadro de costumbres, una seductora galería de personajes, un incesante fluir de situaciones cómicas de inimitable gracia’. Imprescindible, porque no todo en teatro clásico de los Siglos de Oro es Lope y Calderón. No tenga miedo el lector actual de emprender la lectura de La verdad sospechosa pues le resultará deliciosa, y, sorprendentemente, muy actual; parece que la mentira sigue de moda.

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