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Tragicomedia de Don Duardos, de Gil Vicente

1. Breve biografía del autor.
Desconocemos dónde y cuándo nació Gil Vicente aunque muchas son las conjeturas que se han hecho al respecto pues existen muchos claroscuros todavía en el conocimiento que de su vida se tiene hoy en día. Sabemos que es autor de una importante obra tanto lírica como dramática en la que destaca su bilingüismo, pues unas veces escribe en portugués, otras en castellano y en ocasiones se alternan ambas lenguas. De las cuarenta obras que escribió el autor, únicamente once se encuentran escritas íntegramente en portugués. Durante treinta años, el autor estuvo encargado de escribir obras de teatro para entretener a la corte portuguesa. Su primera obra es Auto de la visitación (1502). De la Tragicomedia de Don Duardos tenemos dos versiones distintas, ambas de Gil Vicente, una de 1462 y la otra de 1486, y como apunta Thomas R. Hart, la mayor parte de la crítica piensa que esta última ‘no hace más que reproducir el texto de la de 1562, ahora terriblemente mutilado por la censura inquisitorial [aunque] las diferencias entre las dos versiones no pueden explicarse por la intervención de los censores’ y observamos que el texto ha sido manipulado por otras manos. Gil Vicente falleció en 1537. Otras obras del autor son: Auto pastoril castellano (1502), Auto da barca do inferno (1518) o Floresta de enganos (1536).

2. Contexto literario de la obra.
Al analizar el teatro renacentista, hemos de mirar hacia Juan del Encina, autor que propuso dar el paso de la lírica al teatro y convertir uno en otro. Nace así la égloga dramática creando una estructura puramente teatral. Gil Vicente escribirá varias obras inspiradas en las églogas pastoriles. En la segunda mitad del siglo XVI se produce un cambio con respecto al teatro anterior. Aparecen en Madrid los primeros corrales de comedias: El corral de la Cruz y El corral de la Pacheca. La creación de estos recintos teatrales implica mayor asistencia de público a las representaciones. Hemos de decir que, aunque Gil Vicente escribe para la corte portuguesa, su inspiración no es solo palatina, así como tampoco su teatro termina en palacio pues desborda el marco inicial para el que fue creado. Además de Gil Vicente, en el teatro renacentista destacan otros autores como Lucas Fernández, Torres Naharro o Juan del Encina.

3. Comentario de la obra.
La Tragicomedia de Don Duardos parte de los libros de caballerías Palmerín y Primaleón. Su belleza procede de lo poético; de su tema más que de sus valores dramáticos. Escasea el movimiento sobre la escena pues es un teatro más para ser leído que para ser representado. Así pues, estamos ante una obra parca en recursos teatrales pero de gran profundidad en el tratamiento de los sentimientos amorosos; predomina el sentimiento del amor verdadero sin importar la condición social de los amantes. El comienzo de la acción es prototípico: un caballero que se presenta ante toda la corte reunida y desafía al hijo del rey por haber ofendido a una dama. El duelo se suspende al intervenir la princesa Flérida momento en el que el protagonista se enamora de ella, algo característico del amor cortés. Comienza así una lucha por el amor de la dama que es particularmente más intenso que el combate con el caballero.

La técnica del disfraz que oculta la procedencia del personaje es utilizado sabiamente por el autor que nos presenta a un Don Duardos caracterizado por el habla cortesana que delata su condición de príncipe y no tiene nada que ver con el modo de expresarse que pueda tener un jardinero rústico. Las sospechas de algunos personajes sobre su verdadera procedencia se verán confirmadas al final de la tragicomedia cuando reconozca Don Duardos su verdadera identidad al decidir Flérida marcharse con el hombre al que ama. Esta sinceridad contrasta con la parodia del amor cortesano que queda reflejada en la relación que mantienen Camilote y Maimonda. Ambos han cometido el error de enamorarse de quien no debían. Serán los desencadenantes de ciertos desafíos que traen variedad y amenidad a la obra y que tienen su arraigo en los libros de caballerías.

Existen en la tragicomedia dos escenarios: uno cortesano y otro rústico, incluso podemos decir que se alude a un tercer escenario cuando aparece un capitán de galeras que busca a Don Duardos, que contrasta con los ambientes anteriores. El autor utiliza el romance al final de la obra para resumir de forma narrativa toda la trama de la misma. El halo de misterio y leyenda que posee el protagonista se ve corroborado por el romance. Flérida, por su parte, superará los prejuicios que le impone el honor y escapará con su galán, algo que se justifica por el filtro de amor que ingiere.

La Tragicomedia de Don Duardos es una obra que sorprende al lector actual pues está plagada de momentos inolvidables. Recomiendo encarecidamente su lectura, así como la de otras obras del teatro del XVI antes de leer las famosas y exitosas obras de Lope de Vega o de Calderón de la Barca, porque, ya puestos a leer clásicos, leámoslos de forma constructiva.

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