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Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender

1. Breve biografía del autor.
Nació en Chalamera (Huesca) en 1901. Sus primeros textos periodísticos aparecen publicados en el diario ‘Nueva España’ y posteriormente publicaría en ‘El País’, gustando de hacerlo bajo el pseudónimo ‘Lucas La Salle’. Combatió en Marruecos y más tarde en la Guerra Civil bajo la bandera republicana. Al finalizar la contienda fraticida que sacudió al país, se exilió en Francia, en México y finalmente recalaría en los Estados Unidos, en donde impartió clases de literatura española en diversas universidades. Su primera novela es Imán (1930) y posteriormente recibiría el Premio Nacional de Literatura con la novela Mr. Witt en el cantón (1935). Réquiem por un campesino español (1960) es una de sus obras más celebradas y difundidas. Escritor de formidable imaginación logró que sus lectores se desternillaran de risa con La tesis de Nancy (1962). Ramón J. Sender falleció en San Diego (EEUU) en 1982. Otras obras del autor son: Crónica del alba (1942), El rey y la reina (1945), El verdugo afable (1952), La llave (1960), Tres novelas teresianas (1967) o La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1967).

2. Contexto literario de la obra.
Son esenciales las apreciaciones que críticos como Santos Sanz Villanueva, Domingo Yndurain o José María Cachero han realizado sobre la literatura del exilio. Es importante notar que ‘la prohibición que ha pesado en España sobre buena parte de la literatura exiliada ha producido, como contraefecto, una recepción algo mitificada que ha creado confusión’. Habría que decir que tradicionalmente se ha considerado como un grupo estanco al conjunto de escritores de escriben literatura española en el exilio. Sí es cierto que los autores recibieron influencias diversas ya que fueron muchos los países de acogida, pero todos pertenecen a la misma tradición cultural. Quizá, como apunta García López, la característica más importante de este grupo sea la de ‘apartarse de las tendencias estetizantes propias de los años anteriores a la guerra’, intentando un acercamiento a la realidad inmediata. Obviamente y a medida que iba transcurriendo el tiempo, el alejamiento estilístico con respecto a los escritores que publicaban en España se hace más evidente.

3. Comentario de la obra.
La obra se puede resumir en una única frase pues es la historia de un fusilamiento en la zona nacional en los primeros días de contienda. Escrita con un estilo conciso y alejado de todo artificio -que fue erróneamente calificado de vacuo por algunos críticos-, esta novelita refleja un mundo en el que todo cambia rápidamente, un momento muy tenso en la historia de nuestro país: los inicios de la Guerra Civil. Mosén Millán, el cura, reflexiona mientras espera inútilmente que se llene su iglesia para dar comienzo a la misa por el alma de Paco, el del molino. Esto cumple la función de marco narrativo, pues la acción se centra desde el nacimiento de Paco hasta su muerte. El réquiem no ha sido encargado por nadie pero el párroco desea hacerlo por compromiso moral, pues fue él quien entregó a su amigo Paco al revelar su escondrijo. Así pues, como apunta José Ramón Marra-López, se conjuga un acertado contrapunto entre el pasado y el presente. Este cura es un personaje muy jugoso porque posee una psique compleja: por un lado tiene la seguridad de que su vida no corre peligro en la zona nacional, pero por otro, sabe que ha condenado a un buen amigo, de ahí, que quiera hacer la misa aun cuando nadie la haya pedido, excepto su atormentada conciencia.

En la obra, parece que el protagonista tome conciencia de clase mediante el minucioso análisis de la realidad medievalizada del campo español. A través de este proceso deductivo comprende que el mundo necesita un cambio y desafía abiertamente a la anquilosada nobleza despojándola de sus posesiones para intentar solucionar las inmensas diferencias que hay en la localidad. Hasta entonces, todos los vecinos habían acatado con más o menos reticencias la doctrina moral que imponía Mosén Millán. Sin embargo, las ideas que difunde Paco, el del molino, enamoran a toda esa legión de desamparados que estaban a merced de los designios del duque arrebatando al cura el papel de líder o guía de la masa social. No hemos de confundirnos, pues que el cura revele el escondrijo de su amigo no se debe en modo algunos a los celos, sino a un fatal desliz.

Sender recoge con precisión los modelos conductuales de la sociedad rural de la época, como por ejemplo el gusto de las gentes por hacer coplillas burlescas sobre hechos que lo merecieran, la afición por los mentideros o las complicadas relaciones entre los leales a la república y los fascistas. Además, no deja pasar por alto que los habitantes debían dar diezmos tanto al duque como al cura, acentuando lo arcaico de esa sociedad que la república pretendió cambiar en un loable intento que fue violentamente truncado.

El título de esta novelita es importante en el contexto histórico en el que se ambienta la obra, pues en un momento de división intestina del país, el campesino es asesinado a manos de los fascistas. Lo más característico de esta obra es su sobriedad tanto argumental como estilística, una sobriedad que hace que sintamos la fuerza narrativa de una novela que es una auténtica maravilla de la producción literaria española del siglo XX.

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