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Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja

1. Breve biografía del autor.
Pío Baroja nació en San Sebastián en 1872. Su padre era ingeniero de minas y tenía que viajar a menudo por todo el país y con él, su familia. Cursó estudios de Medicina licenciándose en 1893 y durante dos años ejerció en un pueblecito de Guipúzcoa. El joven Baroja no estaba hecho para ser médico, abandonó la profesión y viajó a Madrid en donde se ocuparía de la panadería de una tía suya. Su obra más famosa es El árbol de la ciencia (1911). En 1935, el autor de Las inquietudes de Shanti Andía (1911) ingresa en la Real Academia Española de la Lengua (RAE). Al estallar la Guerra Civil marcha a Francia y no volverá a España hasta 1940. Aunque se proclamará anarquista, del anarquismo sólo le interesa la rebeldía como tal y si algo caracteriza a Pío Baroja es su pesimismo existencial, pesimismo que queda reflejado -inevitablemente- en su producción. Su obra literaria es inmensa y no cesó de escribir en toda su vida, aunque durante sus últimos años de vida no podrá mantener el frenético y prolífico ritmo de creación que hasta entonces había tenido. Pocos días antes de su muerte, Ernest Hemingway le hizo una emotiva visita al hospital de la que se guarda testimonio gráfico de gran ternura y belleza. Pío Baroja falleció en Madrid en 1956. Otras obras del autor son: Camino de perfección (1902), La busca (1904), Paradox, rey (1906), Las inquietudes de Shanti Andía (1911), El laberinto de las sirenas (1923) o el ciclo de Memorias de un hombre de acción (1913-1935).

2. Contexto literario de la obra.
Antes de hacer ningún comentario, debiéramos apuntar que lo que tradicionalmente se ha venido denominando Generación del 98 forma parte intrínseca del Modernismo. De hecho, Baroja discrepa en cuanto a que exista una generación, en esta cuestión es el más coherente, pues asegura que hay muchas diferencias ideológicas y políticas entre sus compañeros de grupo. Paradójicamente, es el propio Baroja uno de los escritores de esta época que más lejos está de los preceptos modernistas. Don Pío cree que el arte es siempre inferior a la vida; el artista debe basarse en la observación de la realidad, es decir, no se debe hacer literatura de la literatura, sino que es el arte quien debe estar próximo a la vida. No hemos de confundirnos, sin embargo, pues la novelística de Pío Baroja no es realista en la concepción purista del término; el escritor, en muchas de sus obras, introduce elementos que pertenecen a la tradición romántica. Las inquietudes de Shanti Andía (1911) se publica justo antes de que Baroja se embarque en la ciclópea empresa de escribir Memorias de un hombre de acción que le llevará desde 1913 hasta 1935 y pertenece al ciclo que el autor le dedica al tema marino. La obra que ahora comentamos pertenece a una trilogía compuesta por El laberinto de las sirenas (1923), y La estrella del capitán chimista (1930), además de Las inquietudes de Shanti Andía (1911).

3. Comentario de la obra.
La obra está escrita con un tono ciertamente ameno donde prima la invención sobre el estilo y la estructura. El predominio de la aventura, del vagabundaje, nos revela que el mundo es un camino que se ha de recorrer. En la novela los personajes se mueven constantemente. Se le ha criticado al escritor el despilfarro de personajes -muchos de ellos interesantes- que, tras dedicarles unas páginas, se olvida de ellos para no volver a retomarlos en toda la obra. Sobre este particular, Baroja siempre dijo que la vida está llena de personas a las que vemos durante unos instantes y desaparecen para no volver a encontrarnos con ellas jamás. Llegados a este punto, es importante reseñar la conexión que don Pío hace con la ‘comedia humana’ de Balzac, explicando así -al menos en parte- el gran número de personajes que pueblan sus obras. Además, parece no haber una organización previa de la obra, algo que no debe llevarnos a pensar que sea una novela desorganizada. En absoluto. Las inquietudes de Shanti Andía es una muy buena novela con el mar como protagonista absoluto, en la que además se aprecia la influencia de autores como Robert Luis Stevenson, Herman Melville o Mark Twain. Así, según nos cuenta José García López, las novelas de Baroja son ‘una sucesión de escenas, cuyo ritmo dinámico es la antítesis de la morosidad contemplativa de Azorín’.

A menudo, a Pío Baroja se le ha criticado por no dotar a sus obras de aquello que llaman literariedad, si bien esto es cierto y muchas de sus novelas dan la impresión de ser un borrador; sin embargo las descripciones que encontramos en esta obra gozan de un marcado lirismo no exento de belleza. Debido al gusto que el escritor tenía por la novela por entregas, género enormemente popular durante el siglo XIX y aún hoy en los variados géneros en los que ha derivado, se aprecia que Las inquietudes de Shanti Andía adolece de fragmentarismo, algo que, de todos modos, no menoscaba en forma alguna la calidad del libro.

En definitiva y según el propio Pío Baroja, la novela está escrita con mucho cariño. Es la historia de un hombre que entregó su vida a la marina mercante y que ‘ya viejo y retirado, escribe en un pueblo de la costa vasca las memorias de su vida’. Azorín dijo de la novela cuando se publicó que era una de las mejores obras de Baroja, y no le falta razón.

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