Aviso legal: Cumplimiento de la RGDP en relación a la protección de datos personales en internet. OK | Más información

La voz a ti debida, de Pedro Salinas

1. Breve biografía del autor.
Pedro Salinas nació en Madrid en 1891. Tras estudiar Derecho y Filosofía y Letras se trasladó a la parisina Sorbona como lector de español. En 1917 se doctoró y cuando volvió a España obtuvo la cátedra de Literatura Española en la Universidad de Murcia. Salinas obtendría también la cátedra en Sevilla y en Madrid. Además de catedrático y excelente poeta, fue uno de los mejores críticos de la época destacando sus textos aparecidos en Ensayos de literatura hispánica (1958). Además fue uno de los integrantes de la llamada Generación del 27 (o mejor: Grupo poético del 27) compuesta por una pléyade de escritores como no conoció la Literatura Española desde el Barroco. En 1936 viaja a Estados Unidos como catedrático visitante pero el estallido de la Guerra Civil le impedirá el regreso y durante algún tiempo ocupa una cátedra en Puerto Rico. Pedro Salinas murió en Boston en 1951. Otras obras del autor son: Presagios (1923), Fábula y signo (1931), Todo más claro (1949), La bomba increíble (1950), El desnudo impecable (1951), o La cabeza de Medusa (1952).

2. Contexto literario de la obra.
La poesía ultraísta, que tan fervorosamente había sido cultivada, se agotó muy pronto. El ocaso de este tipo de composición estilística permitió que surgiera un nuevo grupo de escritores que habrían de revolucionar la escena literaria: el Grupo poético del 27. A él pertenecen: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Emilio Prados o Manuel Altolaguirre. La obra que ahora tratamos se encuadra en la trilogía poética amorosa compuesta por La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1937). En el primero, el amor ha surgido con fuerza emanando por todos y cada uno de los poros del poeta. El segundo libro de la trilogía ahonda en el sentimiento amoroso y, finalmente, la obra que la cierra muestra el fin de la relación amorosa en un largo lamento.

3. Comentario de la obra.
El, sin lugar a dudas, mejor poeta de la generación del 27 nos deleita con una auténtica obra de arte que pasará a la posteridad como el mejor libro de poesías de amor del siglo XX. Y digo poesías -en plural- porque no ha de entenderse este libro como un largo poema (a pesar del subtítulo de la obra: ‘Poema’) sino como una maravillosa colección de conmovedoras composiciones poéticas en las que el elemento vertebrador es el amor. Montserrat Escartín nos dice que esta obra ‘contiene la historia anecdótica de un amor y la reflexión que sobre dicho sentimiento efectúa el yo poético’. El poeta ha idealizado a la dama hasta el punto de sustituir a la amada real por la idealizada y emprende una búsqueda frenética para encontrar esa nueva dama producto de la idealización. Al ser esto imposible, el poeta se ve afectado por una terrible sensación de fracaso y comprende que habrá de ‘matar’ a la amada real para poseer así a la idealizada. Apunta Stephen Gilman que la ambigüedad ‘se usa como un elemento esencial del libro. Hay aquí un enigma sin solución […] que ayuda a mantener una tensión y [una] expectativa continuas según salimos de un trozo de poesía sin título y comenzamos otro’. Una cosa es cierta, según este crítico, y es que todo en el libro marca una trayectoria desde el ‘yo’ al ‘tú’.

Cabe preguntarse quién era esa mujer que tanta huella dejó en nuestro querido Pedro Salinas. Es conocida la relación amorosa que el poeta tuvo con la profesora estadounidense Katherine Whitmore mientras él estuvo casado. Se conocieron en un curso de ‘Generación del ‘98’ que impartía Salinas en Madrid cuando corría el año 1932 y España vivía la que fuese su Segunda República. Fue una relación corta pero intensa, interrumpida por largos periodos de ausencia. Tanto La voz a ti debida como Razón de amor fueron escritos cuando Salinas se desvivía por aquella rubicunda de Kansas que más tarde escribiría diciendo que su relación con el poeta español fue emocionante, alegre, devastadora y triste para ambos. Poco a poco, la relación fue muriéndose, ella se casó y los encuentros fueron haciéndose más esporádicos en parte por el intento de suicidio de la mujer de Salinas al enterarse del affair de su marido y otras razones que no explicaré aquí por no creer que este sea el sitio apropiado para contarlas. A propósito de Katherine Whitmore, me gustaría decir que en la primera mitad de la década pasada, aparecieron publicadas -por fin- las epístolas que el poeta enviaba a Katherine. Lamentablemente sólo se conservan las de él y no las de ella. Sorprendentemente, hasta ahora, -por cierto- se había creído que habían sido los hijos de Pedro Salinas quienes se habían opuesto a la consulta del epistolario; craso error, pues fue la propia Katherine la que, hasta 1999, no permitió a los estudiosos leer las cartas del poeta.

Es éste un libro tan misterioso como bello, y pese a la utilización de los metros clásicos, Pedro Salinas renueva la expresión poética otorgando al verso un ritmo interno muy especial. Si algo caracteriza a La voz a ti debida es la llamativa ausencia de metáforas en unos versos rebosantes de emoción.

La voz a ti debida es una obra esencial en la Literatura Española, un canto al amor que merece no ser pasado por alto porque, en poética amorosa, no todo es Bécquer.

Licencia | Formación sin Barreras
Índice | Todas las reseñas del blog

Coméntalo en: Twitter Facebook Google +