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El último libro de Sergi Pàmies, de Sergi Pàmies.

1. Breve biografía del autor.
Sergi Pàmies nació en París en 1960. El escritor colabora asiduamente en prensa y radio con intervenciones en las que predomina, sobre todo, su fino humor. Su primera obra es Debería caérsete la cara de vergüenza (1987) y con ella inicia una interesante carrera literaria que continúa aún hoy. El instinto (1992) recibió el Premi Prudenci Bertrana. Sergi Pàmies vuelve a trabajar el humor a través de la ironía en La gran novela sobre Barcelona (1998), obra premiada con el Premio de la Crítica Serra D’or. El último libro de Sergi Pàmies (2000) está traducido por él mismo con soluciones lingüísticas interesantes ante el avance del inglés y demostrando que no hay peligro de mortandad lingüística para el español. El escritor ha obtenido también el Premio NH Hoteles con el relato ‘La cabeza en la nevera’ (2000). Otras obras del autor son: Infección (1998) o La primera piedra (1990).

2. Contexto literario de la obra.
El relato corto ha sido denostado durante largo tiempo en España, no así en Hispanoamérica en donde grandes narradores han elevado este género hasta límites insospechados, verbigracia Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Augusto Monterroso o Juan José Arreola. Buena muestra del desprecio que los editores han tenido hacia el cuento, lo refería en una entrevista Juan Manuel de Prada cuando contaba que los editores le decían: ‘Tus cuentos son buenos, nos gustan, pero vuelve cuando tengas una novela’. Algo parece haber cambiado a comienzos de este 2002. Las editoriales parecen interesadas -veremos cuánto tiempo les dura el interés- en este género breve y se han publicado varias antologías y diversas recopilaciones de varios autores. Es importante reseñar que Comunidades Autónomas como Cataluña, Galicia o el País Vasco están dando escritores de gran talla que quieren hacer un esfuerzo por elevar la categoría de las literaturas en las distintas lenguas vernáculas de España; ejemplos de ello son Bernardo Atxaga, Manuel Rivas o Quim Monzó.

3. Comentario de la obra.
Ésta, como casi todas las recopilaciones de relatos, es una obra irregular que entretendrá al lector ocioso pero que no conseguirá nuevos devotos de Sergi Pàmies. Aunque ningún relato sea excepcional, sí encontramos bastantes cuentos de calidad literaria más que aceptable en los que se percibe la influencia de Julio Cortázar y de Jorge Luis Borges.

De todos los cuentos que trae el volumen, dos de ellos son muy modernos y merecen que nos detengamos un instante para analizarlos; me refiero a ‘El océano Pacífico’ y ‘La máquina de hacer cosquillas’. En el primero de ellos, el autor oculta deliberadamente el final y nos deja con la intriga de si realmente la fatalidad se apoderará de la clarinetista. Además en el cuento, domina, sobre todo, el continuo fluir de los acontecimientos en el imparable devenir temporal, remitiéndonos de este modo a una idea clásica en literatura: la vida contemplada como un río. Así, el argumento es largo y variado y recorre multitud de escenas y ámbitos; además el propio título del cuento no es signo totalizador del relato, ni tampoco aporta ningún significado complementario al mismo, pues únicamente hace referencia al último pensamiento que tiene el protagonista, pensamiento que persiste como un aroma intenso una vez finalizada la lectura. A lo largo del texto encontramos determinados fragmentos que se repiten en un intento de evocar la cadencia monótona que preside nuestras vidas en esta sociedad posmoderna. Pàmies intenta mostrar que en la miscelánea trayectoria vital del protagonista todo tiende a repetirse de alguna manera para sumergir al personaje -aún más si cabe- en el mundo obsesivo en el que vive. En cuanto al segundo de los cuentos señalados (‘La máquina de hacer cosquillas’), Sergi Pàmies hace que la mente del lector se tenga que poner a trabajar para descifrar que una niña ha muerto. El narrador sabe más que nosotros y nos suministra la información de forma muy dosificada; así, cuando despejamos la incógnita que posee el relato, todo cobra sentido y el asombro hace que la lectura se tiña de magia y nos maravillemos ante el buen hacer del autor.

Sin embargo, no todo son alabanzas pues El último libro de Sergi Pàmies contiene algún cuento que no merece estar publicado como es el caso de ‘El futuro’, postilla cargada de una pretendida literariedad que se me antoja en todo punto facilonga, artificial, vacua, y bien pareciera que se traten más de unos papeles a los que el autor ha querido dar salida que de un cuento escrito cuidadosamente para insertarlo en un libro como éste.

‘La fama’ plantea el problema de la identidad en una sociedad que se rige por los cánones impuestos por la superficial banalidad. Incluso puede entenderse el relato como una alegoría del proceso creativo, pues antes de aceptar el compromiso de construir una obra artística con estilo propio, es fácil claudicar y sucumbir ante el miedo que pueda generar nuestro propio fracaso (porque éste sí sería nuestro) y preferir la imitatio a la inventio, cosa a la que se opone Pàmies. ‘Las dos caras de la misma moneda’ se adentra nuevamente en el proceso creativo, si bien en este relato dual es la parte peor conseguida. Y digo dual porque las dos facetas del arte están consideradas: por un lado, tenemos el proceso descodificador de la obra como objeto de arte y por otro, el proceso creador. El protagonista de este relato es un lector con criterio propio que, pese a las expectativas creadas por la influencia mediática y otras razones, se va desilusionando a medida que se adentra en la lectura. Aprovecha Sergi Pàmies para lanzar un dardo envenado a los editores que suelen publicar sus libros aderezados con un salteado de citas extraídas de la prensa más o menos especializada. Algo que -por cierto- es aplicable a su propio libro, pues ni es tan bueno como lo pintan, ni tan original, y mucho menos podemos considerar a Pàmies el gurú del cuento corto, tal y como algunos nos lo han querido vender.

Es notable la llamada de atención que el autor hace en referencia a una de las sentencias que más revuelo ha causado en la literatura finisecular en habla hispana y que fue pronunciada por uno de los grandes: Eduardo Mendoza. Este escritor aseguró que la novela había muerto, algo que Pámies se niega a aceptar en su compromiso decidido de seguir creando en catalán, luchando por dotar de literatura a esa lengua que según él está ‘moribunda’.

El último libro de Sergi Pàmies es ideal para llevárselo a la piscina y leerlo mientras se toma un refresco pero defraudará al lector exigente que busque en Pàmies al sucesor de Borges o de Córtazar. En fin, un buen libro que amenizará los ratos del lector ocioso si éste no es demasiado exigente, pues definitivamente, la obra no aguanta una relectura.

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