No es la primera vez que dedico una entrada a la importancia de ser positivo puesto que es una de las condiciones indispensables que ha de tener todo trabajador que fome parte de un equipo.
Cada día me sorprende más que haya personas a las que nada más levantarse ya se les caiga el mundo encima; se levantan protestando por lo pronto que es y en lugar de dar los buenos días a su pareja con un beso o una sonrisa se limitan a dar un gruñido apático, cuando llegan al trabajo saludan a los compañeros con una queja al frío que hace en invierno y al calor que hace en verano, cuando vuelven de las vacaciones y les preguntas cómo se lo han pasado, no contestan valorando su viaje, sólo comentan lo cortas que han sido las vacaciones o que, a la mínima, aprovechan para contarte con todo detalle lo mal que pasaron el día anterior porque se les estropeó el ordenador.
Por el contrario hay personas que se levantan ilusionadas con los proyectos que tienen que desarrollar durante la jornada, personas que aprovechan los diez minutos del primer café del día para decir unas palabras simpáticas a su pareja, a sus hijos, profesionales que entran al centro con una sonrisa, disfrutando de poder estar otro día más en este mundo participando de la vida en sociedad y valorando aquellos aspectos de su día a día que valen la pena. Éstas son personas especiales que suelen crear un ambiente muy cálido a su alrededor y con las que la mayoría de compañeros quiere estar, tal es así que, en muchos casos, terminan convirtiéndose en líderes y no lo hacen porque sí, sino que es el grupo en el que están quien termina reconociendo su poder para liderar proyectos.
Hace unos días, algunos profesores comentábamos en Twitter que era precisamente en estas nuevas redes sociales donde muchos profesionales aprovechaban cualquier ocasión para quejarse o mostrar una postura pesimista.
Ser un entusiasta de lo que uno mismo hace en el trabajo y en la vida potencia la confianza personal y facilita desarrollar las tareas que se han de acometer para conseguir las metas que uno mismo, el equipo de profesionales al que pertenece o el grupo de estudiantes al que imparte clase se ha propuesto. De este modo, el buen ambiente laboral, uno de los aspectos que los trabajadores más valoramos de un puesto de trabajo no es algo gratuito que surja por arte de magia sino que es producto (entre otras cosas) de las relaciones interpersonales de carácter positivo que se establecen entre el profesor y sus alumnos o entre los miembros de un equipo de profesores.
Esta idea de ser positivo es mucho más amplia y compleja de lo que, en principio, pudiera pensarse y no acaba en una simple colección de formalismos a la hora de saludar o interrelacionarse socialmente, sino que afecta también a los mismos temas que un profesor lleva al aula.
Recuerdo en este momento, una conversación que tuve con una profesora de español, ella quería llevar a clase un texto (muy resultón, literariamente hablando, eso sí) en el cual se mostraban algunas de las miserias de la sociedad española porque pensaba que iba dar pie a un interesante debate, sin embargo, a lo que daría pie es a desmotivar a sus alumnos. Se quejaba ella de que, no llevando aquel texto a clase, les ocultaríamos la realidad social de nuestro país. Una postura que, frecuentemente, tenemos tienen muchos de los profesores de ELE ya que persiguen, además de enseñar una lengua, educar en valores aunque, en realidad, sean pocos los que lo necesiten ya que muchos de nuestros alumnos son adultos, ejecutivos de grandes empresas o universitarios. Aun para los alumnos que requieren -en mayor o menor medida- de una enseñanza en valores, (jóvenes de los programas de verano y niños inmigrantes en la educación primaria y secundaria) deberíamos ir con pies de plomo y tener en cuenta dos factores principalmente:
- El primero y más importante, es que lo que nosotros llamamos ‘valores’ se basan en nuestra percepción cultural de la realidad y ésta puede diferir considerablemente de una a otra cultura.
- Estar en España es para una buena parte de nuestros estudiantes una experiencia con la que llevan soñando mucho tiempo (muchos han tenido que trabajar duro para poder costearse el programa) y lo que desean es tener una estancia agradable y enriquecedora. Además, en algunos casos, determinados alumnos adultos son personas que vienen a aprender español al tiempo que pretenden alejarse de los problemas que les rodean en sus países.
Por todo ello, es vital hacer clases positivas llevando temas motivadores al aula e intentar mantener una actitud igualmente positiva con nuestros compañeros de trabajo. Esto no quiere decir que vivamos en ‘Los mundos de Yupi’ pero es mucho más significativo ofrecer lo mejor de nosotros mismos y de nuestra cultura en lugar de ofrecer lo peor. De hecho, la fuerza que tiene una simple sonrisa en las relaciones interpersonales es tanta que casi merece otra entrada.
Edito (17-06-2009): A raíz de esta entrada, se publica en ‘Cuaderno Intercultural’ un interesantísimo artículo titulado ‘Optimismo y aprendizaje’ que recomiendo leer.
Recomiendo la lectura de estas entradas relacionadas en este mismo blog:
Enlace | Motivación de equipos
Enlace | Motivación y talento
Créditos de foto | Paloetic
Tags: equipo, profesores

Bravo, Miguel Ángel, y es que ante todo somos personas (los alumnos y los profes también)!
Ni una imagen utópica de “pandereta y olé”, ni una visón deformada y cutre como si “La familia de Pascual Duarte” fuera el prototipo de la sociedad española…
Por poner un ejemplo relativamente reciente, creo que la increíble insistencia en libros y actividades de ELE sobre el tema del “botellón” (tampoco creo que haya que ocultarlo) ha tenido una incidencia negativa en muchos estudiantes de español, por lo menos en mi entorno…
Ya se encarga la TV de presentar la bazofia!!!
Buenas, Miguel Ángel.
Siempre me sorprende el enfoque que le das a las cosas. Totalmente de acuerdo en que ser entusiasta y estar apasionado con lo que uno hace es fundamental. De hecho, creo que si eres entusiasta y apasionada se transmite rápidamente al otro. Creo que como profesores transmitimos lo que somos a través de las acciones que emprendemos y las medidas que tomamos.
También estoy de acuerdo en que ser positivo no se limita a ser simpático. Se positivo es otra cosa, es ser entusiasta, es ser una persona que cuando se cae se levanta, que ve siempre ve soluciones en lugar de problemas, es no cerrar los ojos a los problemas y mirar para otro lado, …
Una pregunta, ¿Qué tipo de miserias describía el texto que quería utilizar la profesora en clase? En el caso del botellón, no es un fenómeno exclusivo de España, en otros países se practica algo semejante, quizá, no se pueda tratar como tal pero se le puede dar otro enfoque, en el caso de que a los alumnos les pueda interesar el tema. Por ejemplo, hábitos de consumo del alcohol en la juventud. Eso sí puede dar pie a la comparación.
En cuanto a la experiencia que el alumno va a tener en España, pues, mucho me temo que eso ya no depende directamente de nosotros como profesores. Además, sí es verdad que la gente viene con unas ideas preconcebidas de cómo somos y lo que se van a encontrar. De las experiencias que tenga en el trato con españoles saldrán reforzadas o no. En fin, ya me estoy enrollando como siempre
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Con permiso, querida Maribel:
Reconozco que hay dos diferencias fundamentales entre las dos en mi contra:
1) Soy bastante mayor que tú.
2) No vivo en España.
Con todo, y aunque siento debilidad por los temas que presentan cuestiones sociales de actualidad, simplemente quería decir que no se puede ofrecer tan solo una visión negativa y problemática de la cultura del país cuya lengua se enseña. ¿No hay temas de interés en donde tengamos algo mínimamente positivo que ofrecer a otros? No se trata de hacer propaganda -algo que odio- ni de inmortalizar clichés sino de ofrecer un espíritu positivo…
Desde muy joven he sido consciente de que es mucho más fácil detectar los defectos de las personas que los aspectos positivos… ¿No debiera, quizás, guiarnos la convicción de que es más productivo centrar la atención -sin obviar lo negativo- en lo bueno que hay en todos y cada uno?
Vaya, Leonor, espero que no te hayas molestado conmigo. No estaba criticando tu postura ni mucho menos. No era mi intención. Simplemente estaba intentanto explicar mi visión de las cosas. Así que, te pido disculpas si mis opiniones te han podido molestar.
Por otro lado, Leonor, no creo que la edad o el lugar de residencia jueguen en contra de nadie. Creo que cada uno vemos las cosas desde un punto de vista y ya está. Partiendo de ahí se pueden analizar y/o discutir para intentar llegar a un acuerdo o no. A lo mejor es que mi escrito resulta demasiado dogmático, no sé.
Mi idea no era decir que había que hacer hincapié en lo negativo o en lo positivo. Sólo creo que hay realidades que están ahí para todos. Ya está. No quiero evangelizar a nadie, cada uno tiene que hacer su trabajo de acuerdo a sus convicciones.
En absoluto, Maribel.
Discúlpame tú a mí por no haberme sabido expresar…
Mencioné lo del botellón porque fue una especie de shock para mí, ya que tenía una imagen preconcebida de la juventud española diferente a todas luces y creo que algo parecido les puede pasar a algunos de nuestros estudiantes…
Pero tienes razón y no hay que dogmatizar. Tengo cierta tendencia a hacer sobresimplificaciones y, refiriéndome al post de Miguel Ángel en general, es cierto que pensé que en mi época de estudiante no me hubiera gustado mucho tratar en clase de inglés solamente temas como el alcoholismo entre la juventud inglesa, los hooligans, la viloencia doméstica en el Reino Unido, etc., etc. y estaba intentando simplemente aplicarme el cuento.
Un saludo muy cordial a ambos.
No pasa nada, Leonor. Esto de escribir siempre está sujeto a las interpretaciones que hace la otra persona, ¿verdad? Por mucho que se esfuerce una en imprimirle un tono u otro siempre es el otro interlocutor el que termina por cerrar el signifcado el mensaje. En fin, esta charla sobre lo que se ha de llevar o no a clase es siempre difícil porque no sólo hay que tener en cuenta los esterotipos culturales; si no que además también intervienen las propias vivencias de los alumnos. Bueno, como tú has dicho en otras ocasiones, lo importante es aplicar el sentido común al trabajo, ¿no? un abrazo.
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En primer lugar gracias por tu aportación.
A continuación muestro mi parecer. El maestro positivo lo transmite por su manera de ser, no por lo que hace, pues el alumno, antes o después y a través del día a día, llega a descubrir cómo es el maestro, gracias a una interacción y a una relación extraescolar. Estamos hablando del maestro que crea un recuerdo y que forja personas a través del ejemplo, de la creatividad, del sentido del humor, del pensamiento libre y del juego, del teatro o de otras actividades como la poesía que sirven para hacer más fluída la docencia, el aprendizaje continuo, la resolución de temas y la armonía entre las dos partes, la universidad y, por qué no, el personal administrativo. Y todo en una universidad que comparte una parte de la simbiosis con la sociedad (la sociedad proporciona alumnos y los alumnos forjarán la sociedad, ahora y después).
Muchas gracias por tu forma de enfocar la enseñanza, a mi parecer, avanzada y al orden del día.
Lluís
Maestro e historiador
Hola luis, soy angel cordero novio de alicia decieblios, sobre la cual tiene un
artíclo en su blog, “al sol y la sombra del humor”. Solo queria decirle que es
un honor estar en su blog, y darle las gracias por tomarnos como ejemplo
creativo. Alicia y yo a aparte del humor damos calses de innovacion y
cretividad, actuamos por valencia, si un dia coincidimos me gustaria invitarle.
muy interesante tambien este bog, enhorabuena a su autor.
un saludo para todos.