mayo 24, 2009

¿Qué sabes de…?

PupitreLa mayoría de los profesores que comienzan a dar clase de español como lengua extranjera suelen caer en un frecuente error que produce en los alumnos una sensación de impotencia y desasosiego tal que puede llegar a minar la confianza que tienen en él. Me refiero a la famosa y peligrosa pregunta ‘¿Qué sabes de…?’.

Conocí hace unos años a un profesor al que le encantaba impartir clases de cultura española, realmente disfrutaba en las clases. En cierta ocasión observé cómo varios de sus estudiantes salieron de clase antes de que ésta concluyese. Cuando les pregunté por qué abandonaban el aula me dijeron que el profesor les tomaba por tontos.

Mi sorpresa fue mayúscula, puesto que este profesor nunca antes había tenido problemas en el aula con ningún grupo de alumnos. Cuando le pregunté acerca de lo que había pasado, él sólo me dijo: ‘Pues no lo sé muy bien, sólo les he preguntado qué saben del rey de España’. Entonces lo entendí. En la ‘actividad de calentamiento’ había cometido el error de preguntar a sus alumnos, que vienen de culturas lejanas a la nuestra, qué sabían acerca de nosotros. A priori, esto no debía representar ninguna dificultad pero, en la práctica, si lo hace.

La clase suele comenzar de este modo: ‘Hoy, la clase trata de la familia real española, ¿qué sabéis del rey de España?’; la mayoría de los alumnos (japoneses, chinos, suecos, coreanos, americanos…) no responden, no saben cómo se llama. El profesor, espera callado mientras mira a cada uno de sus estudiantes, como nadie dice nada, vuelve a hacer la pregunta: ‘El rey de España es muy conocido, venga, ¿alguien sabe cómo se llama o sabe algo de él?’. Reformular la pregunta no aporta nada nuevo a la situación, sino que la empeora. Algunos alumnos comienzan a mirarse entre sí para ver si alguien dice algo, el silencio se apodera del aula, el profesor comienza a pasarlo mal, la clase no avanza. El profesor se dirije a una de las alumnas que tiene mejor competencia lingüística, confundiendo el nivel con la cultura y le pregunta -para terminar de rematar la faena-  ‘Venga Marie, ¿qué nos puedes decir de Don Juan Carlos I?, porque sí, el rey de España se llama Don Juan Carlos I’, esperando que, al haber dado el nombre, los estudiantes puedan comenzar a hablar. Todo se complica cuando ni siquiera Marie puede respondar a la pregunta ‘¿Qué sabes de…?’. El profesor comienza a ser presa de los nervios y, para colmo de males, está a punto de perder todo voto de confianza cuando pregunta ‘Pero… ¿no sabéis nada? ¿no lo habéis visto en televisión?’. Una vez más, el resultado es el silencio, los alumnos occidentales se revuelven en sus asientos y los orientales permanecen hieráticos mientras, por sus mentes, pasa la idea de ser tomados por tontos o incultos. ‘Venga, seguro que sí sabéis algo o alguno de vosotros lo ha visto alguna vez, si no habláis no podemos seguir… Que no voy a hablar yo toda la clase… Sois vosotros los que tenéis que practicar’. No se podía haber hecho peor.

Qué pregunta más simple y peligrosa al mismo tiempo. Imaginemos, el caso contrario y pensemos por un momento que vamos a estudiar japonés y el profesor nos pregunta qué sabemos del origami siguiendo el esquema descrito más arriba. Seguro que no tardaríamos en enfadarnos.

Dar clase en un ambiente internacional es una de las experiencias más increíbles que un profesor puede tener. Cada día es toda una aventura, un camino apasionante y muy enriquecedor pero, al mismo, tiempo, plagado de potenciales choques interculturales que sólo las tablas del profesor o la guía de un buen Coordinador puede evitar.

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6 comentarios en “¿Qué sabes de…?”

  1. 1 25 may 09 - 09:06

    Muy interesante. Creo que no suelo usar esa coletilla, pero me ha hecho darme cuenta de lo fácil que es caer en esa dinámica de preguntar a los alumnos por lo que para nosotros es evidente o conocido y para ellos es totalmente desconocido. Tu artículo me ha ayudado sobre todo a ponerme en la piel de mis alumnos ante esa situación.
    ¡Gracias por todas tus reflexiones! Desde que descubrí tu blog, cada vez que abro mi Google Reader siempre estoy esperando una nueva entrada tuya.

  2. 2 25 may 09 - 14:49

    Gracias Guillermo, anima mucho saber que este blog es de utilidad para la comunidad de profesores de ELE.

  3. 3 25 may 09 - 16:54

    Tampoco me parece tan grave… Lo que sí hay que hacer es estar atento también al lenguaje no verbal de los alumnos y cambiar enseguida de táctica si no se obtiene la respuesta esperada y pasar al plan B… Uf! Qué complejo es esto de enseñar ELE!

    En serio, en principio parece ideal involucrar activamente al alumno, partir de sus conocimientos previos, limitarnos al papel de moderadores, etc.. etc., pero en la práctica tengo mis objeciones y creo que todo dependerá de mil circustancias.

    Yo misma, puedo aseguraros que en las jornadas de didáctica ELE a las que he asistido, y son muchas, hay veces que he disfrutado con talleres prácticos y otras en las que hubiera agradecido una intervención del ponente tipo lección magistral donde vas a escuchar y a aprender .

    Gracias por hacernos reflexionar, Miguel.

  4. 4
    Fran
    25 may 09 - 17:53

    Hola.

    Soy un estudiante español en el extranjero y desde esta situacion voy a dar mi opinión. El mayor y más sencillo error en la docencia a alumnos extranjeros, aunque parezca ridículo, es obviar que los alumnos son extranjeros.

    Hay que enseñar desde la premisa de que el alumno viene a aprender, no viene aprendido, y que hay que guiarle en el proceso de aprendizaje para que adquiera todo lo que necesita saber. Puede resultar en un comienzo un proceso un tanto tedioso e incluso desesperante, pero los comienzos nunca fueron fáciles.

    El alumno extranjero va a un país extranjero con 3 veces mas oído que aptitudes y actitudes para hablar. Necesita empaparse de todo lo que le rodea, por lo que intentar de primeras hablar que oír, es como empezar la casa por el tejado.

    Donde estudio, no se tiene en cuenta a los alumnos extranjeros, y eso es un impedimento y una barrera para aprender, ya que la enseñanza no esta enfocada para ello.

    Supongo que para solucionar estos problemas, el profesorado deberia preocuparse por conocer y entender los problemas, dificultades y necesidades de sus alumnos no españoles, para despues, desde el conocimiento de esta premisa, preparar con mayor eficacia y eficiencia su enseñanza y el aprendizaje de sus alumnos.

    Saludos y felicidades por la reflexión

  5. 5 25 may 09 - 18:35

    Interesante anécdota. Estoy de acuerdo contigo, Miguel, en que no hay que confundir nivel lingüístico con los conocimientos culturales que se poseen sobre un país. Quizá, pecamos al pensar que todo el mundo tiene que saber quién el rey Don Juan Carlos I o quién es Cervantes. Creo que esto responde a la clásica visión egocéntrica del mundo. Es más, ¿todo la gente en España sabe quienes son determinados personajes? No sé, este tipo de cosas son bastante relativas. No todo el mundo tiene el mismo nivel cultural y eso se refleja en las clases, así como en los intereses de los alumnos.

    Nunca he dado una clase de cultura española, no sé qué tipo de materia se suele plantear en ella. ¿Se trata de la cultura básica que todo español debería tener?. ¿Son otros temas?: ¿política? ¿literatura? ¿costumbres de la vida diaria? ¿Famosos y famosillos? ¿gastronomía? ¿descripción de la sociedad española? Son muchos los puntos que se pueden abordar, ¿verdad? Comento esto porque creo que el planteamiento de una clase de cultura ha de ser diferente de una clase de lengua en tanto que los objetivos son diferentes, aunque se utilice el español para darla, ¿no?Por curiosidad, ¿qué nivel tenían los alumnos?

    Yo no sé qué hubiera hecho en el lugar de este profesor. Quizá, hubiera optado por echar mano de la conocimientos generales de los alumnos. Es decir, hubiera empezado por averiguar si en su país hay rey o no, ¿Cómo se llaman? ¿Qué papel juega? ¿Qué tipo de regimen político tiene? A partir de ahí ya hubiera tenido pie para comentarles cuestiones relacionadas con el rey. Otro tema es explicar qué tipo de papel ejerce en España, qué es la familia real y porqué es importante o no, etc. El concepto de rey o sus atribuciones no son las mismas en todas partes del mundo. En fin, falta información sobre el planteamiento de la clase. Ayudaría mucho a la reflexión tener delante la programación de clase y los presupuestos sobre los que parte el profesor para plantearla. ¿no?

    Espero no haberme desviado mucho del tema, pero como siempre he escrito todo lo que se me ha venido a la mente :)

  6. 6 25 may 09 - 22:24

    En efecto, se puede hacer una clase totalmente práctica sin tener que pedir al estudiante que diga o aporte datos que -obviamente- no conoce.

    El tema se puede abordar muy oportunamente como dice Maribel. Podemos hacer una actividad introductoria completamente motivadora si enfocamos en la práctica, por ejemplo comparando las fotografías del príncipe con la del rey y luego ya ir introduciendo el tema con preguntas del tipo: ‘Comenta con tu compañero cómo es la forma de gobierno de tu país y qué opinas de los políticos’ (teniendo cuidado por si hay nacionalidades que puedan chocar por tener relaciones diplomáticas delicadas en esos momentos).

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