Hoy hemos estrenado nuestra pizarra digital interactiva (PDI) y he de confesar que ha sido una experiencia excepcional. Nada más encender el sistema y comenzar a experimentar con esta tecnología, me di cuenta del enorme potencial de la nueva herramienta. En un instante recordé cuántas veces he dado una fotocopia en blanco y negro a mis alumnos, recordé también cómo tenía pasarme cinco minutos antes de la clase preparando el DVD dónde estaba el fragmento que quería usar en tal o cual actividad, recordé todos aquellos momentos en los que soñé poder llevar al aula aquellas actividades que se me ocurrían pero no disponía de los medios necesarios para desarrollarlas como me hubiese gustado… Por fin, con la ayuda de la PDI voy a disfrutar muchísimo y… claro, ¡mis estudiantes también!

Las posiblidades son infinitas. Por fin podemos trabajar con periódicos en tiempo real, por fin podemos crear actividades que faciliten realmente la comprensión de la teoría partiendo de un enfoque práctico, por fin podemos hacer que nuestras clases sean verdaderamente útiles, interesantes, divertidas, dinámicas, y provechosas para los alumnos.
Sin embargo, casi inmediatamente, me di de bruces contra la gran pregunta del momento: ¿Hay recursos didácticos de español como lengua extranjera que se puedan usar en una pizarra digital interactiva? Tengo claro que no voy a poner un ejercicio simplón de rellenar huecos en una herramienta con tantas posibilidades. Según iba trasteando con ella, me acordaba de la famosa e irónica viñeta del Profesor Potachov de Moldavia.

Sin embargo, no me gustaría que nos apartásemos del lado positivo que trae esta tecnología. Como en todas las facetas de la enseñanza, es necesario que el profesor reflexione acerca de lo que hace en el aula. Lo que está claro es que bien usada puede facilitar mucho la tarea a los alumnos para que éstos consigan los objetivos del curso de la mejor forma posible.
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24 feb 09 - 15:18
Estimado Miguel Ángel:
Tú mismo habrás de buscarle la utililidad a una herramienta tan poderosa, que servidora no ha visto ni en pintura.
Es ridículo achacar incompetencias a objetos. Incluso si son infrautilizados; la culpa no es de la tecnología en sí.
Por otra parte, tampoco comprendo ese afán de muchos de ridiculizar cualquier uso anterior, como los ejercicios rellenahuecos…
Sinceramente, pienso que todo cumple su misión y que no hay que despreciar nada, ni a nadie por supuesto.
Hay mucho falso profeta!!!
24 feb 09 - 16:36
Leonor. Tienes mucha razón.
Por un lado, hay muchas personas que desprecian los avances tecnológicos y prefieren quedarse con su ‘librillo’ porque siempre le ha ido bien con ello sin tener en cuenta la evolución que está viviendo la sociedad en lo que a transmisión de información se refiere.
Por otro lado, están los que no quieren saber nada de lo tradicional y piensan que los rellenahuecos son ejercicios que no valen para nada aunque, en determinadas ocasiones, puedan ser una forma de practicar tan buena como otra cualquiera.
Ahora bien, una pizarra digital interactiva puede llevar al aula tal cantidad de novedades y formas de explicar los contenidos del curso tan fenomenales que emplearlas para rellenar huecos me parece desaprovecharlas.
Con esto quiero decir que cada tipo de ejercicio tiene una forma óptima de ser presentado y tiene un momento en la clase. Del mismo modo que no usaría una pizarra digital así porque sí, tampoco usaría actividades comunicativas sin entender los objetivos, contenidos y qué tipo de estudiantes tengo en el aula, así como tampoco usaría en todo momento y en todo lugar los tan -a veces- despreciados ejercicios rellenahuecos.