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El blog de aula

Los profesores somos, por regla general, unos entusiastas y nos encanta estar en contacto con nuestros alumnos porque nos ayuda a sentirnos vivos, a redescubrir la realidad y experimentar con los nuevos avances tecnológicos. Desde hace unos años es frecuente ver que muchos profesores programan hacer un blog de aula con los estudiantes, cosa nada sencilla que puede terminar casi en cualquier cosa porque el reto es enorme.

el blog de aula

El uso de las nuevas tecnologías en el aula siempre trae puede traer un componente hasta cierto punto lúdico y dinamizador que eleve el interés del alumnado y lo motive para seguir esforzándose. Sin embargo, no es infrecuente ver que, en muchos casos, el docente se proponer la realización de un blog de aula sin haber tenido en cuenta los objetivos del curso y sin haber meditado adecuadamente cuál es el proceso que debería seguir para que esa herramienta llamada blog cumpla su función, cumpla su objetivo y no enmohezca en un olvidado rincón de la lista de favoritos de los ordenadores del centro.

Me ha llamado la atención el artículo ‘Clic, TICs y didáctica’ de Agustín Yagüe aparecido en la revista Mosaico, número 22 y del que me gustaría comentar un par de citas:

Por otra parte, el diseño de este tipo de tareas debiera contemplar una negociación con los aprendientes que justifique por qué “exhibir” ante todo el ciberespacio, el mundo mundial, unas producciones (por lo general escritas) con las imperfecciones propias de un aprendiente. Negociación que debiera tender a preservar la autoestima de los aprendientes

Esto es cierto, pareciera que muchos profesores temieran cambiar el texto corrigiendo su redacción porque puede quedar despojado de la esencia de su autor (el estudiante) cuando, realmente, es el profesor quien debe ayudar a sus alumnos a publicar el mejor texto posible, a que estén orgullosos de lo que está publicado en el blog. El profesor debe implicarse en la tarea y no entregar completamente la responsabilidad del blog a sus alumnos ni asumirla él por entero (conozco a más de un profesor que a la una de la mañana aún estaba tecleando los artículos de sus alumnos en Blogger para poderlos ver al día siguiente en la clase). Un blog de aula debería ser un trabajo de equipo y la mayor virtud del trabajo de equipo (si todo se ha hecho correctamente) es que todo el mundo siente que todo el proyecto es un poco suyo y aquí está uno de los secretos que llevan al éxito del blog de aula porque un blog debe ser visitado y comentado por los alumnos y los profesores.

La autocomplacencia y la ofuscación que causa lo tecnológico parece que, por el momento, nos están impidiendo hallar alternativas didácticas sensatas al uso de las nuevas tecnologías en el aula de ELE, en su realidad —con sus limitaciones— actual. Parece imponerse el estribillo de una pequeña y resabiada niña cantante que popularizó hace unos años eso de “antes muerta que sencilla”.

Dice Agustín que, en muchos casos, publicar los escritos de los estudiantes puede responder más a un interés del profesor. Habría que preguntarse si vale la pena publicar un blog o si sería mejor colgar los mejores escritos en el tablón de anuncios de la clase. Nuevamente, el proceso de negociación con los estudiantes, tanto en la forma (es posible que a nuestro grupo no les interese para nada hacer un blog de aula) como en el contenido (siempre atendiendo a lo reflejado en el plan curricular) se vuelve ensencial.

Quizá todo sea mucho más sencillo. Me gustaría cerrar esta entrada con la divertidísima ponencia de Hernán Casciari que cerró el Evento Blog 2008.


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