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El español en EEUU

Eduardo Lago publica en ‘El País’ un análisis bastante optimista acerca del estado y el futuro del español en los Estados Unidos en seis puntos. Me ha parecido tan interesante que me gustaría comentarlos:

1. Lengua materna a la vez que extranjera. Lago nos explica que la gran cantidad de hispanos que entran en el país supone una presión constante del español sobre el inglés. Son muchos los ciudadanos -de diferentes países de América Latina- que entran en EEUU llevando sus costumbres e idioma propiciando, de alguna manera, que los estadounidenses deban aprender español para atender las necesidades de estas personas o establecer relaciones comerciales con ellos.

2. País bilingüe y bicultural. El autor señala que la población hispana representará una cuarta parte de la población de los Estados Unidos constituyendo un grupo de innegable relevancia. Sin embargo, a mí entender, esto no es suficiente, es necesario que este sector de la población consiga una relevancia socioeconómica suficiente (mediante puestos de responsabilidad en las empresas, en la administración del estado, en las universidades, en el campo científico y en los medios de comunicación) como para poder generar el impulso que lleve a la concienciación del americano medio de la necesidad una realidad bilingüe. Además y hasta ahora, muchos de esos inmigrantes o sus hijos han querido integrarse lo más rápido posible en la sociedad estadounidense renunciando hasta cierto punto de sus raíces latinas.

3. La segunda ‘latinitas’. Totalmente de acuerdo en este punto. Es muy improbable que el español se rompa tal y como pasó con el latín. Ahora bien, el español de Estados Unidos absorberá una cantidad enorme de vocablos anglosajones y recursos gramaticales que lo enriquecerán y, potencialmente, lo elevarán a lengua de conocimiento. 4. Desplazamiento del centro de gravedad. Dice Eduardo Lago que Estados Unidos se convertirá en el país con mayor número de hispanohablantes haciendo que sea quien que dirija el rumbo del español y quien motive la creación cultural en nuestro idioma en el siglo XXI del mismo modo que hicieron los países latinoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX. Este hecho ayudará, sin duda, a la difusión de nuestro idioma por América, sin embargo, a menos que Estados Unidos pueda sobreponerse a las enormes dificultades económicas, sociales, militares y políticas por las que atraviesa, esto no supondrá el salto que el español necesita para convertirse en la lengua de comunicación por defecto en el mundo (permítaseme aquí la terminología informática) ya que, para conseguirlo, el español dependerá necesariamente de la hegemonía de EEUU en el mundo. Como apunta Lago, el proceso será largo y es seguro que nosotros ya no estaremos aquí para verlo

5. El español como territorio de afirmación y resistencia. Desconocía este movimiento de los hispanohablantes y me ha alegrado mucho saber que conviven la cultura hispánica con la cultura anglosajona sin olvidar ninguna de las dos. En la diversidad está la riqueza.

6. Cristalización de una nueva lengua: el español de Estados Unidos. El triunfo del español normal en los medios de comunicación es el elemento necesario para que no se rompa nuestro idioma y derive en nuevas lenguas. De igual modo, tan necesario es el español normal como tener siempre presente que el respeto y la aplicación de las normas ortográficas dictadas por las Academias de la Lengua cohesiona y fija el idioma.

La publicación de Eduardo en El País es, en definitiva, un artículo que los interesados en el español pueden leer para tomar conciencia de la importancia de nuestra cultura y de nuestro idioma. Para todos aquellos interesados en la situación del español en el mundo, les recomiendo una obra (algo antigua ya) pero fenomenal para entender la situación: Defensa apasionada del idioma español de Alex Grijelmo.

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