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Información fragmentaria

Hoy, leía este artículo en el periódico sobre los cambios que se están produciendo en la nueva forma de leer y procesar la información meditaba acerca de cómo ha cambiado la forma de dar clase en la última década. Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica asegura que:

Antes, uno se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo se aguanta unos párrafos. Uno se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer. “La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo”.

Internet ha supuesto que leamos de forma más rápida, más superficial, de forma fragmentaria. Carr decía:

Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación.

Esto no hace sino evidenciar la imperiosa necesidad que tiene el profesor de programar clases muy variadas (al tiempo que divertidas y útiles) que toquen uno o varios temas desde perspectivas y metodologías diferentes. Una clase monográfica al estilo tradicional se vuelve insufrible para los alumnos, que no tardan en desconectar, en aburrirse ya que sus mentes no están entrenadas a procesar la información de una manera puramente lineal.

Por ello, la comunicación que ha de tener el el profesor con sus estudiantes se vuelve esencial a la hora de programar una clase. Conocerlos, saber qué les interesa a cada uno, cuáles son sus inquietudes y aspiraciones (por difusas que éstas puedan llegar a ser) es algo vital para tener éxito. Sólo de este modo, un profesor podrá llevar al aula un conjunto de actividades que motiven el interés de sus alumnos y los anime a seguir esforzándose.

Internet está revolucionando nuestras vidas y, nuevamente, el modo que tenemos de procesar la información en la actualidad (que dista mucho del modo en el que nosotros -los profesores- la recibimos) condiciona, y mucho, la manera de presentarla a nuestros estudiantes.

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